Si solo tengo 15 minutos antes de irme a dormir, ¿qué hago? No voy a elegir un largometraje o un programa de televisión de una hora. Quiero algo que pueda consumir muy rápido, con fuerte impacto emocional y que me permita coger el sueño con cero compromiso. En China, encontraron una solución a esta necesidad: las microseries verticales. Hoy son uno de los fenómenos que más interesan al sector audiovisual, incluidos los responsables de Aurora Media Inversiones, el fondo de hasta 200 millones de euros que han creado el Estado, Secuoya Content Group y Société Générale para impulsar el Spain Audiovisual Hub. Sus estrategas lo están analizando a fondo.
No son exactamente sus argumentos lo más fascinante de ellas, sino su capacidad para abrir nuevas vías de negocio. Las microseries verticales saben optimizar el tráfico y el consumo utilizando inteligencia artificial (IA) y análisis de datos. Sus temporadas, de entre 40 y 60 episodios, cuestan entre 50.000 y 300.000 euros. Muy poco si se compara con los 10-15 millones de una serie producida en España o los 80 de una norteamericana.
La IA se usa en el proceso de producción, para crear actores virtuales y, sobre todo, para captar usuarios a través de los contenidos. La analítica de datos permite a los productores de las microseries verticales enganchar al espectador en los primeros y últimos segundos de cada episodio. En ese momento, introducen un giro de guion llamado cliffhanger que impulsa a ir al siguiente episodio.
Lo están monetizando de una manera muy inteligente: dejan una parte de los 60 episodios en abierto y en las plataformas lo monetizan con publicidad, product placement, brand entertainment o brand content. A partir del episodio 10, ya con el usuario enganchado a la historia, piden un pago para desbloquear los episodios. Un euro, unas decenas de céntimos por episodio. Consiguen rentabilidades muy interesantes con un ARPU (ingreso medio por usuario) de 80-90 euros, una auténtica barbaridad.
En el último NAB Show de Las Vegas, el asunto de las microseries verticales se coló entre los más comentados. Scott Brown, CEO y fundador de Second Rodeo Productions, sostuvo que “la narración es algo químico”, TikTok y YouTube Shorts nos han enseñado que “el algoritmo puede entretenernos básicamente cada minuto”.
Second Rodeo Productions no intenta crear un programa de Netflix en formato vertical. Cree que el error de plataformas fallidas como Quibi fue intentar meter la televisión en formatos digitales, eso no funciona. Scott Brown pide a sus actores que vayan al límite, “tienes que agarrar a la audiencia por las solapas”, les dice, especialmente para lograr que pasen al muro de pago.
Llama la atención la sinceridad de Fiona Li, directora de estudio y gerente general de COL Media, al hablar sobre la creación de contenido también en NAB Show. “En realidad, nunca preguntamos si la historia es lo suficientemente buena, siempre pensamos: ‘¿cuánto tiempo se van a quedar mirando y en qué punto van a abandonar?’ y ‘¿van a pagar para desbloquear el siguiente episodio?’”. Todo se construye en torno a la retención, los ganchos emocionales y también los bucles de monetización.
Una de las cosas que la televisión tradicional no consigue proporcionar son señales para entender la reacción de la audiencia. Una vez las microseries verticales se insertan en una plataforma, realmente es posible identificar a la audiencia y averiguar cuáles son las historias que funcionan. El modelo televisivo tradicional “gasta decenas de millones de dólares sin saber si va a funcionar”, dijo Jana Winograde, CEO de MicroCo en Las Vegas. Las microseries “minimizan este riesgo”, eso es lo que tiene maravillados a los gestores de Aurora Media Inversiones.
La IA orienta a los productores de microseries verticales sobre el tipo de contenido, de guion, de historia, de cambio de plano, incluso de género. Hasta la misma naturaleza de los personajes puede inspirarse en el análisis que hace la IA de la visión de las microseries. Se utilizan ya actores virtuales y se pasan los guiones por herramientas de IA que analizan sus componentes, las tramas, los arcos de personaje, los diálogos, y determinan cómo va a influir todo eso en el interés del usuario.
En ese sentido, no sólo los informáticos o los abogados jóvenes, también la IA tiene nuevas tareas para los actores. La posibilidad de que cedan su imagen, el mapeo de su cara y de su cuerpo, para la generación de estos formatos con IA es ya una realidad. Cobrarán dinero por ello, vía licencias, royalties o cualquier otro medio similar.
Quienes conocen bien el sector, dicen que puede ser una opción interesante para ese perfil de actores que no están en las grandes series, que tienen dificultades para encontrar trabajo, que están empezando a dar sus primeros pasos en la profesión o que son veteranos y se encuentran ya fuera del circuito. Siempre que se haga de forma responsable, respetando los derechos y la creatividad, claro. Un dilema difícil.
Se estima que las microseries verticales podrían haber generado ya unos ingresos de 11.000 millones de dólares el año pasado. Natalie Jarvey, editora de Ankler Media,advierte de queHollywood tiende a “menospreciar” ese formato, pero Dhar Mann Studios cree que es un ideal para cubrir un hueco ausente en la oferta de los grandes estudios, el de historias “realmente orientadas a audiencias femeninas”, según su jefa de contenido vertical, Erin McFarlane.
El perfil demográfico de la audiencia de Dhar Mann Studios suele ser el de mujeres de entre 25 y 55 años, “y está creciendo rápidamente con la introducción de otros géneros”. En su reciente acuerdo con Fox, ha retenido la autonomía creativa, “porque sabemos los tipos de historias que queremos contar”. Por ejemplo, esas comedias románticas que se perdieron a principios de los años 2000 ahora están regresando.
Verza TV y E! Entertainment Television no pretenden ser el próximo Netflix para microseries verticales, sino un nuevo YouTube donde los creadores puedan subir su material. Su fundador, Alan Mruvka, también ve clara la causa del fracaso de Quibi: apostaba por programas de 12 minutos. Tanto él como la mayoría de espectadores tienen un déficit de atención muy fuerte, “no puedo aguantar ni siquiera haciendo scroll en Instagram”. Su plataforma es la primera aplicación que permite girar el móvil horizontalmente, lo cual es una blasfemia en el negocio de las microseries verticales. Pero está seguro de que podrá monetizarlo vía acuerdos con marcas.
Si los actores que están acostumbrados a guiones de calidad se interesan por las microseries, Dave Feldman, abogado de la industria del entretenimiento, está convencido de que llegarán los buenos guiones. En su opinión, el mayor problema debajo de toda esta oportunidad es la propiedad y el control, como siempre ocurre con la propiedad intelectual (IP). Mientras tanto, y con la IA aportando claves para monetizar este nuevo formato, ¿quién necesita a Homero?

