La propuesta traslada la experiencia participativa de cocinar a la brasa a un espacio de alta gama donde los comensales asumen el papel de parrilleros con género de máxima calidad y sin las incomodidades de la logística doméstica.
El establecimiento está estructurado en torno a cinco salas privadas e interconectables con capacidad para adaptarse a reuniones reducidas o eventos de gran formato de más de 30 invitados. Cada espacio está equipado con parrillas profesionales de gas, mesas de piedra caliente, aislamiento acústico y proyectores individuales.
El formato ‘do it yourself’ permite a los clientes marcar el ritmo de la comida o cena, salar la carne y cocinar a su gusto, contando en todo momento con el apoyo discreto del equipo de sala.
La oferta del local se completa con tres cámaras de maduración de carne a la vista donde se exponen cortes premium de vacuno nacional -galardonados en certámenes internacionales como el World Steak Challenge- suministrados por proveedores de referencia como Cárnicas Nay.
Además, las instalaciones albergan su propia carnicería, una boutique de productos gourmet artesanos con referencias nacionales y francesas, y una vinoteca integrada.
La propuesta líquida incluye una cuidada selección de más de 50 referencias de vino que prioriza las producciones de autor, ediciones limitadas de pequeñas bodegas independientes y etiquetas procedentes de España y Francia.
Diseñado por los estudios de interiorismo a partir de materiales orgánicos como la madera, el bambú y la arcilla, MalaFlama busca afianzarse como un espacio híbrido entre restaurante, boutique gastronómica y refugio urbano en el norte de la capital.

