Nautik Magazine

Sevilla recupera el Real Fernando, el primer barco de vapor construido en España

La Fundación Nao Victoria culmina más de 30 meses de trabajos para recrear la histórica embarcación de 1817 con un sistema de propulsión 100% eléctrico y una capacidad para 150 pasajeros.

Foto: www.fundacionnaovictoria.org

El Guadalquivir vuelve a acoger al Real Fernando, una réplica del primer barco de vapor construido en España, impulsada por la Fundación Nao Victoria tras más de 30 meses de trabajos. La nueva embarcación, concebida como una versión eléctrica y sostenible del buque original, recupera uno de los hitos de la historia de la navegación española con una propuesta adaptada a las tecnologías actuales.

El Real Fernando original fue botado el 30 de mayo de 1817 en el astillero de los Remedios, en Triana, por encargo de la Real Compañía de Navegación del Guadalquivir. Apenas unas semanas después, el 17 de julio de ese mismo año, inauguró la primera línea regular de pasajeros entre Sevilla, Sanlúcar de Barrameda y Cádiz, situando a la capital andaluza y a su puerto en la vanguardia de la industria naval. Entre sus pasajeros figuraron personalidades como Washington Irving y Benito Pérez Galdós, quien lo inmortalizó en sus Episodios Nacionales.

La recreación del buque ha requerido un proceso de investigación histórica liderado por Ignacio Fernández Vial, autor del proyecto, que permitió recuperar con rigor las formas y detalles constructivos de la embarcación original. Posteriormente, la ingeniería naval fue desarrollada por GHENOVA, encargada de transformar esa documentación en diseños y planos tridimensionales que definieron la estructura final del barco.

La construcción se llevó a cabo en Punta Umbría por la Fundación Nao Victoria mediante una técnica que combina un casco de fibra de vidrio de alta resistencia con un revestimiento de madera en la estructura y las cubiertas.

A diferencia del barco de 1817, alimentado por carbón, la nueva versión incorpora un sistema de propulsión 100% eléctrico, lo que permite una navegación silenciosa y sin emisiones directas. No obstante, mantiene las características ruedas de palas laterales que distinguían al buque original y preservan su imagen histórica.

La embarcación cuenta con 32 metros de eslora máxima, 10,6 metros de manga y 1,3 metros de calado. Dispone de una superficie útil de 600 metros cuadrados distribuidos en dos cubiertas y una capacidad para 150 pasajeros.

Tras completar varios meses de pruebas en distintos puertos de la provincia de Huelva, el Real Fernando está ya preparado para comenzar su actividad como museo flotante y espacio destinado a eventos, congresos y paseos fluviales.

El proyecto ha contado con el apoyo del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), a través del programa MOVES Proyectos Singulares II, además de la colaboración del Ayuntamiento de Sevilla y la Autoridad Portuaria de Sevilla. En el desarrollo tecnológico también han participado las empresas FINANZAUTO, VULKAN y FECO, responsables del suministro de distintos sistemas de propulsión e ingeniería del buque.