En el marco de su expansión internacional, Riyadh Air ha celebrado la apertura de su primera conexión con España, uniendo Riad y Madrid, y sella una alianza con Air Europa que busca facilitar el acceso a nuevos destinos y consolidar los lazos económicos y turísticos entre ambos países. Con motivo del lanzamiento de la ruta, y recién aterrizado en Madrid-Barajas, Tony Douglas, CEO de Riyadh Air, comparte con Forbes Travel los retos del lanzamiento de la aerolinea, su ambiciosa estrategia de crecimiento y el papel clave del mercado español en su red global.
Riyadh Air es una aerolínea de reciente creación, pero con grandes ambiciones globales. ¿Cuál ha sido la parte más difícil de su puesta en marcha, el mayor desafío al desarrollar su operación?
Echando la vista atrás, quiero recordar que nuestro mandato proviene de un Decreto Real de Su Alteza Real el Príncipe Heredero Mohammed bin Salman en marzo de 2023, con el objetivo de crear una nueva aerolínea nacional de servicio completo, con los más altos estándares y capaz de conectar con más de 100 ciudades internacionales en cinco años. Es un reto muy exigente y una oportunidad única en el sector. La ventaja de partir de cero es que hemos diseñado mirando hacia el futuro, sin la presión de tener que adaptarnos al pasado, con una propuesta digital y un producto homogéneo, que no depende de cuatro generaciones de aviones antiguos con diferentes cabinas y características.
Este proceso ha llevado más de cuatro años. Hoy es un día especialmente significativo tras años de planificación, que han implicado desde la adquisición de aeronaves hasta el diseño del producto, la incorporación de personal y el desarrollo tecnológico.
Actualmente conectan Riad con Málaga y Madrid. ¿Qué importancia estratégica tiene para ustedes el mercado español?
España es clave por varias razones: el turismo en ambos sentidos, los vínculos empresariales y el potencial de conexiones. Madrid no solo es destino, también es un punto de conexión hacia otros mercados, como Latinoamérica. Desde el inicio de nuestra relación con el Atlético de Madrid, ya existía la ambición de conectar Riad y Madrid, dos capitales -una ciudad del G20 y una de las ciudades más importantes del mundo-, que históricamente no han tenido conexión directa pese a la demanda existente y los fuertes vínculos económicos. Actualmente, más de 250 empresas españolas operan en Arabia Saudí, en su mayoría desde Riad, lo que refuerza la relevancia de esta conexión tanto para viajeros como para el ámbito empresarial.
Actualmente operamos seis destinos, dos de ellos en España, lo que representa aproximadamente un tercio de nuestra red. En Europa, contamos con tres destinos, de los cuales dos están en el mercado español. Nuestra expansión en la región comenzó con Londres, seguida de Málaga y Madrid, antes de abordar otros mercados. Málaga ha sido históricamente un destino muy popular para los viajeros saudíes, con vínculos consolidados a lo largo del tiempo, incluidos los viajes de la familia real saudí, lo que ha contribuido a fortalecer la relación entre ambos países.
El anuncio de la ruta a Málaga generó una respuesta muy positiva en el mercado saudí, reflejo de esa conexión histórica y de la fuerte demanda existente. Este contexto explica la relevancia estratégica de España dentro de nuestra red actual.
¿Qué diferencia a Riyadh Air en términos de producto y experiencia?
Al partir de cero, no hemos tenido que preocuparnos por integrar sistemas antiguos. Hemos podido diseñar una propuesta completamente nueva. Por ejemplo, contamos con el sistema de entretenimiento a bordo más moderno del mundo, con pantallas 4K OLED y conectividad total. Los pasajeros pueden acceder a plataformas como Netflix o YouTube directamente desde el avión. Nuestra clase Turista Premium es mejor que la mayoría de las clases Business del mercado. También hemos desarrollado una experiencia digital diferente. Nuestra app se parece más a la de Amazon que a la de una aerolínea, funciona más como una plataforma de comercio electrónico: puedes gestionar múltiples pasajeros, diferentes clases o vuelos en una sola reserva. Es una forma mucho más natural de interactuar, alineada con cómo la gente consume hoy.
También han puesto mucho énfasis en el diseño y la imagen…
Sí, deliberadamente hemos querido recuperar el glamour, la sofisticación y la elegancia de la aviación. Hay una parte emocional importante: estamos en el negocio de la hospitalidad. Si nuestra tripulación se siente segura, elegante y bien presentada, eso influye directamente en cómo trata al cliente. Todo está pensado para elevar la experiencia del cliente. Yo me crié en la época de Pan Am y TWA. En el fondo, todo esto conecta con esa idea -ya que estamos hablando incluso del estilo-. Lo que hicimos deliberadamente fue recuperar ese concepto clásico: si has visto la película Atrápame si puedes, con Leonardo DiCaprio, hay una escena en la que él camina mientras las azafatas, impecables, le acompañan con ese porte elegante. Lo que queríamos era precisamente eso: traer de vuelta el glamour, esa sensación en la que todos miran y dicen: “te ves increíble”.
Su flota es prácticamente nueva y, por ejemplo, la ruta de Riad-Madrid la sirve un Boeing 787-9 Dreamliner de última generación, pero también contarán con naves de Airbus. ¿Qué papel desempeñará cada tipo de aeronave en la estrategia de crecimiento de la red, y cómo se prevé equilibrar el uso entre el Boeing 787 y el Airbus A321LR en los próximos años?
La compañía inició sus operaciones con aeronaves Boeing 787, incorporando varias unidades en un corto periodo de tiempo. Actualmente disponemos de seis aviones, con nuevas entregas previstas en las próximas semanas dentro de un calendario de entregas mensual acordado con el fabricante.
A partir de finales de este año, comenzaremos a recibir Airbus A321, con un pedido total de 60 unidades, dividido entre versiones estándar y de largo alcance (A321LR). Estos aviones nos permitirán desarrollar mercados de forma progresiva, especialmente en rutas secundarias, antes de incrementar capacidad con aeronaves de mayor tamaño como el 787.
La estrategia de flota se ha diseñado desde el inicio sin condicionantes heredados, combinando aviones de fuselaje ancho y estrecho -incluyendo el futuro A350-1000 para operaciones de largo radio- con el objetivo de optimizar la expansión de la red.
En los últimos meses, el conflicto del Golfo está generando una situación en la que los precios del combustible fluctúan constantemente. ¿Ha supuesto esto un reto para Riyadh Air?
Después de más de 30 años en esta industria, hay algo claro: siempre habrá volatilidad. Crisis económicas, pandemias, factores geopolíticos… incluso volcanes. Nuestra filosofía es centrarnos en lo que podemos controlar. El combustible, por ejemplo, siempre fluctúa, pero contar con una flota moderna nos da una ventaja estructural importante: tenemos mucha suerte de no tener que adaptar el rendimiento de combustible a una flota antigua. La nuestra es completamente nueva. Por ejemplo, el 787 en el que volamos hoy consume un 25 % menos de combustible que si operáramos en la misma ruta con la generación anterior de aviones.
Por último, ¿cómo encaja el lanzamiento de la aerolínea dentro del plan estratégico Vision 2030?
El decreto de Su Alteza Real el Príncipe Heredero, que dio origen a Riyadh Air en 2023, está directamente vinculado a la estrategia Visión 2030, que se articula en torno a 13 pilares, entre los cuales la conectividad actúa como un eje transversal. Creo que no existen muchos ejemplos de economías que hayan logrado un crecimiento sostenido sin contar con infraestructuras de conectividad de primer nivel.
En este contexto, el desarrollo de una aerolínea nacional moderna se convierte en un elemento esencial dentro de esa transformación. Nos encontramos en una región donde las aerolíneas operan con estándares muy avanzados, prácticamente de referencia en el sector, por lo que la competencia se sitúa en ese nivel, y nuestro objetivo es contribuir a definir y consolidarnos como el nuevo estándar.

