Donald Trump, que hace décadas se describió a sí mismo como «una especie de P. T. Barnum», por fin ha encontrado el número más rentable de su carrera: ser presidente.
Según un análisis de Forbes, el año pasado ingresó 2.400 millones de dólares. La publicación cruzó su declaración financiera con emisiones de bonos, documentación bursátil y registros judiciales para calcular una cifra más precisa que los «al menos 2.200 millones de dólares» de los que se había informado en las últimas semanas. Esa cantidad —resultado de combinar los ingresos de sus negocios con los obtenidos por la venta de activos— supera con creces los aproximadamente 760 millones de dólares que Trump percibió en 2024. También equivale a 6.000 veces el salario anual del presidente de Estados Unidos, fijado actualmente en 400.000 dólares.
Trump parece ser consciente de que sacar beneficio económico de la política no proyecta una buena imagen. Preguntado por el fuerte incremento de su fortuna, respondió con evasivas: «Había ganado mucho dinero antes de convertirme en presidente». Después añadió: «¿Saben por qué estoy ganando dinero? Porque la bolsa está subiendo». Pero no es exactamente así.
La cifra de 2.400 millones de dólares no incluye los ingresos procedentes de la venta de sus acciones, que, al parecer, fueron reinvertidos en su mayor parte en el mercado. El grueso del incremento interanual —unos 1.400 millones de dólares— procede de las criptomonedas, un sector que Trump llegó a calificar en su día como «basado en el aire», pero que desde entonces ha promocionado con entusiasmo entre sus seguidores. Muchos de ellos han sufrido pérdidas devastadoras en sus inversiones. Además, el presidente obtuvo ingresos extraordinarios gracias a Mar-a-Lago y a su negocio internacional de licencias.
Las cifras
Los negocios de Donald Trump se dispararon en 2025 al sacar partido de su regreso al poder.

Trump, cuyos representantes no respondieron a las solicitudes de comentarios de Forbes, no siempre se mostró tan reservado a la hora de hablar de los beneficios que podía obtener de la política. «Es muy posible», declaró a la revista Fortune hace 26 años, «que sea el primer candidato presidencial que se presenta a las elecciones y gana dinero con ello».
En 2016, el año anterior a su primer mandato, los negocios de Trump generaron unos ingresos estimados de 610 millones de dólares. Una vez en el poder, intentó —aunque al principio con un éxito limitado— sacar provecho económico de su nueva posición.
Algunas áreas de su negocio salieron beneficiadas, como Mar-a-Lago, mientras que otras atravesaron dificultades, como su imperio de licencias de productos —que comercializaba desde ropa masculina hasta colchones—. Ambos efectos se compensaron en parte y los ingresos de Trump se estabilizaron en torno a los 650 millones de dólares anuales entre 2017 y 2019.
La pandemia alteró ese equilibrio. La facturación cayó hasta unos 450 millones de dólares y, finalmente, Trump perdió la presidencia.
Paradójicamente, aquello acabó beneficiando a sus negocios. Durante los años que pasó fuera de la Casa Blanca reorganizó su cartera de activos para dejarla perfectamente preparada de cara a un eventual regreso al poder. Es cierto que su marca se había vuelto demasiado polarizadora como para seguir vendiendo de forma masiva camisas, corbatas o habitaciones de hotel. Sin embargo, contaba con un grupo de seguidores fieles dispuesto a comprar prácticamente cualquier producto asociado a su nombre.
Esos seguidores adquirieron biblias de 100 dólares, relojes de 500 dólares y, sobre todo, invirtieron en empresas creadas con rapidez que alcanzaron valoraciones de miles de millones de dólares impulsadas más por la fe en la marca Trump que por unos fundamentos sólidos.
Ese cambio no se produjo de la noche a la mañana. En 2021, la Trump Organization generó unos ingresos estimados de 560 millones de dólares a medida que sus negocios salían de la pandemia. En 2022 vendió su célebre —y poco rentable— hotel de Washington D. C., operación que le reportó alrededor de 260 millones de dólares de los 910 millones que ingresó ese año. En 2023 obtuvo unos ingresos estimados de 755 millones de dólares.
Durante el año electoral de 2024, Trump ingresó aproximadamente 760 millones de dólares. De esa cifra, unos 60 millones procedieron de la venta de criptoactivos vinculados a su nueva empresa, World Liberty Financial, un negocio que realmente despegó tras su victoria en las elecciones presidenciales. Otros 60 millones provinieron de su negocio internacional de licencias y casi 80 millones de Mar-a-Lago, ambos impulsados por la expectativa de un segundo mandato. Sin esos ingresos extraordinarios ligados a la política, la facturación de Trump en 2024 habría rondado los 650 millones de dólares, una cifra similar a la registrada durante su primer mandato.
Con su regreso a la Casa Blanca en 2025, el precio de las criptomonedas se disparó, en gran medida gracias a la promesa del presidente de mantener una postura favorable hacia el sector. Tres días antes de tomar posesión, lanzó su propia memecoin. En la letra pequeña se advertía de que no debía considerarse una inversión, pero eso no impidió que miles de personas invirtieran tanto en esa criptomoneda como en el token de World Liberty Financial. Solo la memecoin reportó finalmente a Trump unos 635 millones de dólares en 2025, mientras que World Liberty Financial le aportó cerca de otros 800 millones.
Desde entonces, las criptomonedas vinculadas a Trump se han desplomado desde sus máximos. La memecoin ha perdido un 98 % de su valor, un recordatorio de que su extraordinario enriquecimiento no fue fruto de una política económica acertada, de una supuesta genialidad presidencial ni del simple impulso de unos mercados al alza.
Fue, más bien, el resultado de una campaña de promoción de su marca respaldada por el poder y la visibilidad del Despacho Oval, una estrategia que parece haber llegado a su límite. Al final, un mal producto sigue siendo un mal producto, incluso cuando lo promociona el presidente de Estados Unidos.
Con información adicional de Andrew Balaban.
Este artículo ha sido traducido de Forbes.com.

