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La constructora que nació de los restos de Isolux ya aspira a ser milmillonaria gracias al negocio del agua

Cuatro antiguos directivos de Isolux Corsán compraron en 2018 parte de sus negocios para fundar Lantania. Hoy factura cerca de 500 millones de euros y prevé duplicar los ingresos en los próximos cuatro años

Equipo directivo de Lantania
Equipo directivo de Lantania

En enero de 2018, mientras Isolux Corsán se deshacía en concurso de acreedores, cuatro de sus principales directivos decidieron comprar parte del negocio de la compañía por 26 millones de euros para empezar de nuevo. Así nació Lantania. Hoy cuenta con 1.300 empleados, factura cerca de 500 millones y aspira a ser milmillonaria en 2030 gracias al negocio del agua.

Al frente del proyecto se sitúa Federico Ávila, antiguo director general corporativo de Isolux Corsán, CEO de la filial norteamericana y responsable de la división industrial. Junto a él se embarcaron Andrés Álvarez, hasta entonces director de Activos del grupo; José Alberto Carrasco, que dirigía las operaciones de Corsán Corviam Construcción en España; y Luis Manuel Corrales, responsable del desarrollo de negocio para España y Portugal del grupo Isolux.

Los cuatro impulsaron la adquisición de las unidades de negocio de construcción, agua y energía de Isolux y levantaron una compañía completamente nueva con una filosofía distinta. Frente a la expansión acelerada que caracterizó a buena parte del sector durante los años del boom inmobiliario, la compañía priorizó la rentabilidad, la generación de caja y la diversificación geográfica

Lantania comenzó oficialmente su actividad en septiembre de 2018 con una cartera de 26 proyectos en ejecución valorados en más de 200 millones de euros y unos activos cercanos a los 70 millones. Aquella cartera incluía ya algunos de los contratos más relevantes heredados de Isolux, como tramos del AVE a Galicia, la electrificación de la Variante de Pajares de la línea de AVE a Asturias, la ampliación del Hospital de Guadalajara o la presa de Almudévar (Huesca).

El siguiente paso fue ganar tamaño mediante adquisiciones. Apenas un año después de su creación, Lantania compró la división de construcción, concesiones y servicios del histórico Grupo Velasco, fundado en 1910. La operación incorporó una cartera adicional superior a 50 millones de euros, una participación del 19% en la concesionaria de la autovía A-31, contratos con Aena, la Comunidad de Madrid y varios ayuntamientos, además de integrar 46 profesionales, maquinaria, marcas y referencias técnicas.

La segunda operación estratégica llegó en 2020, cuando adquirió el negocio de Soil Tratamiento de Aguas Industriales. Incorporó 113 profesionales, una cartera superior a 35 millones de euros, un laboratorio especializado, plantas piloto y la línea de productos químicos Quifloc. La compra reforzó su posición en el tratamiento de aguas y supuso el inicio de su actividad internacional, al integrar las filiales de Soil en Colombia y Marruecos.

En 2020 incorporó también negocios procedentes de Typsa y Deisa; en 2022 dio el salto a Polonia con la compra de Balzola Polska, especializada en proyectos urbanos y tranviarios, y reforzó su presencia ferroviaria con la adquisición de DSV Constructora y Ferroviaria. Paralelamente, aceleró su internacionalización hasta estar presente en 17 países de Europa, América, Oriente Medio y África.

Alianza en el negocio del agua con el grupo emiratí NMDC

En 2025 Lantania ya alcanzó una facturación cercana a los 458 millones de euros y logró una contratación récord de 804 millones. Con esa base, la compañía ha presentado un nuevo plan estratégico en el que se marca el objetivo de superar los 1.100 millones de euros de ingresos en 2030 y de elevar el Ebitda hasta los 75 millones, frente a los 13,7 millones de 2025 y más de tres veces el nivel previsto para 2026.

El plan también contempla reducir el peso de España desde el 68% actual hasta alrededor del 40%, reforzando la actividad internacional y apostando por mercados donde el agua, la transición energética y las infraestructuras críticas concentran buena parte de la inversión pública y privada.

Después de varios años reforzando capacidades mediante adquisiciones y contratos, Lantania dio este año el paso más relevante de su historia al cerrar una alianza estratégica con el grupo emiratí NMDC, uno de los mayores grupos de ingeniería e infraestructuras de Oriente Medio. La operación supuso la venta del 51% de Lantania Aguas a la compañía de Abu Dabi, mientras el grupo español conservó el 49% y el control de la gestión operativa.

La nueva sociedad, Lantania NMDC Water, busca competir en los grandes proyectos internacionales de desalación, reutilización y tratamiento de aguas. Apenas unos meses después de formalizar la operación, ambas compañías lograron uno de sus primeros grandes contratos conjuntos: la construcción de una desaladora en Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, considerada uno de los proyectos hidráulicos más relevantes adjudicados recientemente en la región.

El nuevo plan estratégico también contempla seguir creciendo mediante adquisiciones selectivas, reforzar el área ferroviaria, aumentar la presencia en energía y explorar sectores como los centros de datos, las infraestructuras digitales o determinados proyectos ligados a la defensa, mercados que concentran buena parte de la inversión prevista tanto en Europa como en Oriente Medio.

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