Las Maldivas quieren revolucionar el transporte marítimo con una de las mayores apuestas por la movilidad eléctrica sobre el agua. El Gobierno del archipiélago desplegará una flota de 100 taxis acuáticos eléctricos de hidroala fabricados por la empresa estadounidense Navier, gracias a una alianza con la firma de inversión JIH Global Investment, con sede en Dubái, que destinará 100 millones de dólares al desarrollo de la Navier Network, un «corredor marítimo sostenible impulsado por software». Considerado el primer despliegue a gran escala de una red de transporte marítimo eléctrico de este tipo, el proyecto conectará aeropuertos, resorts, villas privadas e islas habitadas mediante embarcaciones de cero emisiones, con el objetivo de transformar la movilidad tanto de turistas como de residentes.
El despliegue comenzará a finales de 2026 con las primeras cinco embarcaciones Navier N30 y se ampliará progresivamente hasta alcanzar las 100 unidades en los tres años siguientes. La red estará gestionada mediante una plataforma de software capaz de optimizar rutas, coordinar la operación de la flota y facilitar la movilidad entre islas de forma más eficiente. La fundadora y consejera delegada de Navier, Sampriti Bhattacharyya, considera que las Maldivas son el escenario perfecto para demostrar el potencial de esta tecnología, ya que «prácticamente todos los huéspedes, trabajadores, complejos turísticos e islas dependen de barcos o hidroaviones». Su objetivo va mucho más allá de poner nuevos barcos en el agua: aspira a construir «la primera red de transporte de lujo sostenible sobre el mar».
Navier N30, el barco que vuela sobre el agua
La gran innovación del proyecto reside en la tecnología de hidroala. Estas embarcaciones incorporan unas alas submarinas de fibra de carbono que elevan el casco por encima del agua cuando aumentan la velocidad, reduciendo la resistencia, el ruido, las vibraciones y el oleaje que generan. Gracias a este sistema, los trayectos entre islas serán más rápidos, silenciosos y eficientes que con las lanchas rápidas convencionales. Además, un sistema de sensores ajusta automáticamente las hidroalas hasta 50 veces por segundo, garantizando una navegación más estable incluso cuando el estado del mar cambia.
El modelo elegido, el Navier N30, mide 9 metros de eslora, puede transportar ocho pasajeros y un piloto y está equipado con dos motores eléctricos de 90 kW. Alcanza una velocidad máxima de 35 nudos (unos 65 km/h) y ofrece una autonomía de 75 millas náuticas (139 kilómetros), ampliable hasta 150 millas náuticas (278 kilómetros) en su futura versión híbrida. En el interior, los viajeros dispondrán de cabinas con aire acondicionado, asientos tipo salón, conexión a internet mediante Starlink, atraque automático y distintos modos de navegación adaptados a cada recorrido. Según Navier, la combinación de la propulsión eléctrica y las hidroalas hace que estas embarcaciones sean hasta diez veces más eficientes energéticamente que las lanchas convencionales propulsadas por gasolina.
La iniciativa tiene una importancia especial para un país que recibió más de 2,2 millones de turistas en 2025 y donde operan alrededor de 3.000 embarcaciones propulsadas por combustibles fósiles. El transporte marítimo no solo es la principal vía para desplazarse entre las más de mil islas del archipiélago, sino también una de las mayores fuentes de emisiones del país. Por ello, el proyecto se enmarca dentro del compromiso de las Maldivas de alcanzar la neutralidad climática en 2030, sustituyendo progresivamente parte de su flota por alternativas eléctricas mucho más eficientes y silenciosas.
Para Mohamed Ali Janah, presidente de JIH Global Investment, las Maldivas tienen la oportunidad de convertirse en un referente mundial del transporte marítimo sostenible. Además de mejorar la experiencia de los visitantes y reducir la huella de carbono del archipiélago, la Navier Network aspira a servir como modelo para otras naciones insulares y ciudades costeras que buscan descarbonizar su movilidad. Si el proyecto «va sobre agua» y cumple sus objetivos, el océano Índico bautizará el futuro del transporte marítimo eléctrico.

