De su lado, los ingresos crecieron un 16% interanual entre enero y junio, hasta alcanzar los 35.611 millones de dólares (31.155 millones de euros), mientras que el aumento de los gastos fue superior, del 19%, con un total de 33.246 millones de dólares (29.086 millones de euros).
En un comunicado, no obstante, la compañía celebró que obtuvo un beneficio ajustado de 1,56 dólares por acción en el segundo trimestre, superando las previsiones de los analistas, que se situaban en 1,51 dólares. Mientras, la facturación se anotó una subida del 14% a lo largo de este periodo.
«Se prevé que el rendimiento de los costes unitarios no relacionados con el combustible mejore ligeramente con respecto al trimestre de junio, a medida que el crecimiento de la capacidad comience a normalizarse», ha destacado su director financiero, Erik Snell.
En este contexto, Delta ha reactivado previsiones de cara a todo el año 2026, tras su omisión en abril con la publicación de los datos del primer semestre. En consecuencia, espera un beneficio por acción de entre 6,50 y 7,50 dólares y crecimiento de dos dígitos en cuanto a su cifra de negocio.
Al ser la primera gran aerolínea estadounidense en publicar sus resultados semestrales, los de Delta pueden ser una indicación del desempeño de las demás compañías aéreas del país norteamericano, después de que el conflicto en Oriente Próximo provocaran una fuerte subida de los precios del combustible para el sector.

