De hecho, el 32% de los encuestados asegura que alguno de sus viajes de trabajo se ha visto directamente perjudicado por la alta afluencia de turistas en el destino.
Como respuesta a esta situación, el 96% de los profesionales evita alojarse en zonas especialmente turísticas, debido al aumento de costes (52%), la limitada disponibilidad de opciones (52%), las dificultades de movilidad (46%) o la falta de comodidad (36%).
Este contexto ya impacta en las estrategias empresariales: el 38% de los travel managers identifica la reticencia de los empleados a viajar como una de las principales amenazas para los programas corporativos de movilidad durante este año.
A la saturación en los destinos se suman otras preocupaciones para los trabajadores, como la posibilidad de sufrir interrupciones, retrasos o cancelaciones (39%), los riesgos por tensiones geopolíticas (32%) o las dudas relacionadas con visados e identificación digital (14%).
Además, el 77% de los profesionales españoles no confía plenamente en la capacidad de su organización para ayudarles o evacuarles ante una situación de emergencia.
AUGE DE LA ‘IA EN LA SOMBRA’ Y FALLOS DE CUMPLIMIENTO
El estudio también pone el foco en el impacto de la tecnología y revela que el 66% de los viajeros de negocios españoles utiliza o utilizaría herramientas de inteligencia artificial no autorizadas por sus empresas -fenómeno conocido como ‘shadow AI’ o ‘IA en la sombra’- para planificar o gestionar sus desplazamientos.
Entre los principales usos de estas herramientas externas destacan la planificación de itinerarios (32%), la evaluación de riesgos (27%) y la gestión de gastos durante el viaje (20%), lo que refleja una demanda de soluciones más ágiles por parte del empleado.
Por otro lado, el informe advierte una creciente presión sobre el control financiero de las compañías: casi la mitad de los viajeros (47%) reconoce haber incumplido alguna vez las políticas de viajes y gastos de su empresa.
Entre las infracciones más habituales admitidas por los empleados se encuentran el uso de descuentos corporativos para fines personales (15%), la utilización de fondos de la empresa para gastos privados (13%), la ampliación de viajes sin comunicarlo previamente (9%), el pago de comidas a terceros con fondos corporativos (7%) o viajar con acompañantes que no son empleados a cargo de la empresa (6%).

