Las conversaciones sobre arte suelen ser conceptuales y elevadas pero pocas veces tan instructivas e ingeniosas como la que mantuvimos con Mónica Álvarez Careaga (Torrelaguna, Santander, 61 años), directora de ArteSantander, una mujer que se toma casi todo a broma, principalmente a ella misma. Desde hace tres años dirige la segunda feria de arte contemporáneo más antigua de España después de ARCO –este año ha celebrado su 34ª edición y ha recibido cerca de diez mil personas–, y habla sin eufemismos de lo que a ella realmente le gusta del arte: “El mercado. Que los artistas y las galerías vendan. Eso me pone muy contenta”.
Así dicho podría parecer algo normal. Pero nada es normal en el mundo del arte. «El mundo de la cultura es muy intelectual y buscan la pureza. Por eso mucha gente desprecia el mercado, las cotizaciones, las ventas… A mí que los artistas se coticen mucho me parece genial. Si Rafa Macarrón, que a algunas personas no les parece buen artista, vende un montón y consigue hacerse rico, me parece ideal», explica. Y continúa socarrona: «Además, como producción es muy poco contaminante comparado, por ejemplo, con toda la ropa que consumimos».
Esta comisaria y gestora cultural de larga trayectoria arroja luz sobre el vínculo con el arte que reina entre los ciudadanos de su ciudad: «Muchos de los coleccionistas que han recibido el ‘Premio A de Coleccionismo’ que entrega ARCO a los mejores coleccionistas de España, son de Santander». Por eso quizá existe tanto proyecto cultural en marcha: Faro Santander abrirá el próximo octubre y se espera con entusiasmo la fecha (¿2027?) en que se inaugure el Archivo Lafuente que el coleccionista José María Lafuente, «el quesero de Mercadona», vendió al Reina Sofía.
«La gente viene con flotadores, en bañador, los hombres sin camiseta… y les obligamos a ponérsela»
Si bien este empresario –responsable de que no comas mozzarella, mascarpone, queso rallado o en lonchas sin que él se llene los bolsillos– merezca su propio reportaje, centrémonos ahora en Álvarez Careaga y ArteSantander. «Mira, la feria más importante del mundo es Art Basel, y se celebra en una ciudad que tiene 177.000 habitantes. Santander tiene 178.000. ¿Qué quiero decir? Que las cosas se construyen. Si hay una comunidad local que cree en el proyecto y se trabaja, el proyecto crece».
En la terraza del restaurante Deluz, una antigua casa palaciega que pertenecía a una familia de navieros hoy reconvertida en un exclusivo restaurante, repasamos la trayectoria de esta mujer enérgica y ocurrente con la que hablamos de arte, artistas, mercado y de cómo llegó a organizar siete exposiciones en Pekín. “Cuando lo cuento la gente piensa: ‘Ya está la flipada de Mónica. Sí, creo que en el sector cultural tengo fama de flipada”, reflexiona mientras degusta una deliciosa crema de marisco.
¿Cómo afrontó la presidencia de ArteSantander? ¿Cuál fue su proyecto?
Llegar a un sitio y creer que eres Adán, el primer hombre, es un error. Hay que ver qué se ha hecho, qué cosas están bien y conservarlas. La feria había traído muy buenos artistas y galerías nacionales. Yo quería internacionalizarla y potenciar las ventas. ArteSantander tiene fama de una calidad artística excelente, pero no tenía el programa de periodistas y coleccionistas invitados. Este año hay unos 120, nacionales y extranjeros. Hay ventas, encuentros, intercambios…
¿Se han notado los cambios?
Claro. Para 43 galerías hemos recibido 81 solicitudes y este año tenemos ocho galerías extranjeras. ¿Por qué? Porque el año pasado los galeristas vendieron mucho y se lo cuentan entre ellos. Entonces todos quieren venir. También hemos conseguido colaboradores, sponsors, pequeños apoyos. Por ejemplo, tengo un córner de café gratis: Café Dromedario. Es una tonteriuca, pero todo suma y crea un ambiente de más dinamismo.
¿También han entrado más artistas?
Sí. Cada galería puede traer los artistas que quiera. Si tienen tres artistas es más fácil que alguno de ellos guste. Y los propios artistas vienen a la feria, hablan con la gente… A mí me gusta el público.
¿Todo tipo de público? ¿Incluso el que viene de la playa?
Antes no te dejaban entrar porque llevabas arena. Ahora se puede. La gente viene con flotadores, en bañador, los hombres sin camiseta… y les obligamos a ponérsela. El otro día vino mi hermano. Le hubiera matado. Se fue a la playa, se bañó y se vino a la inauguración secándose por el camino porque no lleva ni toalla.
Conclusión: su estrategia de crecimiento está funcionando.
La feria ha crecido mucho. Cada año hay mil visitantes más. Existen muchas fórmulas para hacerla crecer. Por ejemplo, ayer hubo una performance con tartas de la artista argentina Nicola Constantino. Cuando termina de montarlas y pintarlas, las corta en pedazos y las entrega al público. No es lo mismo mirar un cuadro e irte a casa con las manos vacías. Aquí todo el mundo se comió su ración de tarta. ¡A la gente le encantó!
¿En qué punto está Santander y qué aporta la feria?
La ciudad está con mucho dinamismo turístico. En los últimos años ha habido un proceso de inversión muy grande. Hoteles nuevos, inversiones, proyectos de personas, empresas… Santander está en un momento excelente y la feria le acompaña.
Como en otros ámbitos, ¿es más difícil para las mujeres triunfar en el mundo del arte?
Siempre se escucha ‘Pablo Picasso es un genio’. Pero no hay genias. No existe la palabra en femenino. Antes los galeristas tenían más hombres que mujeres porque pensaban que se iban a vender mejor. Eso afortunadamente ya no pasa.
¿Cuándo llegó el cambio?
En las escuelas de Bellas Artes se licencian más chicas que chicos. No era normal que el 65% de los licenciados fueran chicas y en los museos no hubiera ni una expo de mujeres artistas. Y ese trabajo lo ha hecho toda la sociedad. Ahora hay muchas mujeres en expos, galerías, bienales…
En 2014 creó la feria Drawing Room que también se celebra en Lisboa. ¿Cómo se le ocurrió crearla?
Es una feria dedicada al dibujo contemporáneo, porque me gusta mucho el dibujo y la obra sobre papel. Tiene mucha frescura. Cuando empezó en Madrid la feria era pequeñita pero tuvo muy buena recepción. A los dos años hicimos la hermana menor en Lisboa. Al final esa es la que ha perdurado. A los portugueses les gusta mucho más el dibujo.
¿Cómo llegó a celebrar siete exposiciones en China?
Cuando estudié en Madrid conocí una comisaria que se fue a Pekin, se echó un novio y se convirtió en la responsable de cultura del Instituto Cervantes de allí. Entonces me propuso organizar algo. Yo me planté en el gobierno de Cantabria y les dijes: ‘¿Queréis que los artistas de Santander vayan a exponer a China? Fui siete veces en dos años. Me encantan los chinos.
¿Qué más le gustaría hacer?
En el mercado del arte hay mucho por hacer. España está en el décimo puesto según el ranking de economía mundial, creo, comprueba ese dato [en realidad España es la 12.ª economía del mundo por PIB nominal y ocupa la 5.ª posición dentro de la Unión Europea]. Pero en el mercado del arte no está al mismo nivel que su economía. ¿Y por qué? Porque tenemos un IVA del 21% mientras que los países europeos que tienen mucho patrimonio cultural han puesto un IVA reducido a las galerías.
«Cuando vas a la National Gallery y ves una exposición de Murillo te da gustito. A mí eso me da más orgullo patrio que la selección de fútbol»
¿Sugiere que desde el gobierno no están haciendo bien las cuentas?
Los planteamientos son poco realistas. ¿Para que bajen el IVA tenemos que tener ministros que amen el arte? Es ridículo. El ministro de agricultura puede ser vegetariano y apoyar la industria cárnica, porque estamos vendiendo mucho cerdo a los chinos. ¿Entiendes? No quiero tener ministros cultos que hablen de post estructuralismo. Solo quiero que hagan las cuentas, bajen el IVA y apoyen a las personas que necesitan trabajar.
Volviendo a su negociado ¿Qué le diría a la gente para que vaya a visitar ArteSantander?
Cuando vas a la National Gallery y ves una exposición de Murillo te da gustito. A mí eso me da más orgullo patrio que la selección de fútbol. Pero para que eso pase y que las personas nos identifiquemos con los artistas, tenemos que trabajar para divulgarlo y que el arte no se encierre en sí mismo. Esa es la idea de ArteSantander. Una feria para todos los públicos. Y si vienes de la playa, te vamos a dejar entrar. Pero ponte camiseta.

