El Tribunal de Instancia de Cerdanyola ordenó nuevas diligencias judiciales, según informa el propio laboratorio, que ha trasladado en un comunicado este miércoles su «actitud de máxima transparencia y plena colaboración con las autoridades».
«Esta colaboración se mantendrá durante todo el proceso, atendiendo a cualquier nuevo requerimiento que pueda formular la autoridad judicial», añade.
El primer registro policial del centro se llevó a cabo el 18 de diciembre y los agentes se llevaron documentación y muestras de los virus.
VARIAS EVALUACIONES INDEPENDIENTES
Paralelamente a la investigación judicial, se han hecho diversas evaluaciones técnicas independientes para aclarar el origen del brote y verificar las condiciones de bioseguridad de las instalaciones.
El IRTA recuerda en el comunicado que la auditoría externa encargada por la Generalitat avaló «la solidez de los protocolos» y no detectó incidencias que apuntaran a una posible salida del virus desde el centro.
El Institut de Recerca Biomèdica (IRB Barcelona) hizo un análisis genómico compartivo entre el virus detectado en los jabalíes afectados y las cepas con las que trabaja el IRTA-CReSA y, según subraya el centro, concluyó que no había coincidencia genética.
El Ministerio de Agricultura impulsó también una investigación independiente, que incluyó nuevas secuenciaciones genómicas y una inspección técnica de las instalaciones, y confirmó que las cepas no coincidían con la cepa responsable del brote y que no se habían identificado deficiencias estructurales ni incidencias en los protocolos de bioseguridad.

