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Forbes 30 Under 30

‘El tercer tiempo: Jugar en equipo’, en Forbes España 30 Under 30: «Siempre animo a que seamos como somos y que nos lo creamos»

El valor del trabajo en equipo, la disciplina y la capacidad de rendir bajo presión centraron la conversación entre cinco integrantes de la selección española de rugby 7, en una mesa redonda del Forbes 30 Under 30 que puso el foco en cómo se construyen equipos de alto rendimiento.

Antón Legorburu, Edu López, Ángel Bozal, Paco Cosculluela y Manu Moreno, las grandes leyendas del rugby 7.

En un ecosistema acostumbrado a poner el foco sobre el talento individual, la octava mesa redonda de Forbes 30 Under 30 propuso cambiar el ángulo de la conversación. Bajo el título El tercer tiempo: ‘Jugar en equipo: talento, disciplina y victoria’, cinco integrantes de la selección española de rugby 7 compartieron escenario para hablar de algo que trasciende el deporte: cómo se construyen equipos capaces de rendir al máximo cuando el margen de error es mínimo.

El Festival Forbes España 30 Under 30 cuenta con el patrocinio de OMODA & JAECOO, Cervezas San Miguel, Redken, McDonald’s, Yamaha, Holded, Barceló Ron Dominicano y Universidad Camilo José Cela.

La octava mesa redonda, celebrada en el Centro Cultural Daoíz y Velarde, ha sido inaugurada por parte de la modelo y empresaria Jessica Goicoechea, que presentó a Antón Legorburu, Manu Moreno, Paco Cosculluela, Ángel Bozal y Edu López como representantes de una generación que ha situado a España entre las grandes potencias del rugby 7, un recorrido respaldado por hitos como la medalla de bronce conseguida en el último Campeonato del Mundo.

A partir de ahí, la conversación encontró un terreno común entre el deporte de élite y el emprendimiento. Ambos mundos comparten una misma exigencia: el talento abre la puerta, pero son la preparación, la disciplina y la capacidad de responder cuando la presión aumenta las que terminan marcando la diferencia.

El rugby 7 ofrece un escenario especialmente revelador. Con pocos jugadores sobre el campo, espacios amplios y decisiones que deben tomarse en cuestión de segundos, cada acción tiene un impacto inmediato sobre el resultado. Esa realidad convierte cada partido en un ejercicio constante de adaptación, lectura del contexto y confianza mutua, tres elementos que también forman parte del día a día de cualquier empresa que compite en mercados cambiantes.

En ese contexto, Ángel Bozal subrayó la importancia de la gestión emocional en los momentos de máxima exigencia: “Bueno, creo que al final el deporte de alto rendimiento exige muchas cosas. Tomar decisiones bajo presión y una cosa que aprendes es cuando te equivocas, porque al final es imposible no cometer errores. Olvidarte rápido y estar seguido, o sea, meterte en el partido de nuevo rápido para poder seguir. Y aunque vayas perdiendo, aunque yo que sé, hayas fallado un por ejemplo un ensayo que era muy fácil, seguir convencido de que puedes ganar y continuar jugando”.

Jessica Goicoechea y Manu Moreno

Uno de los grandes ejes del encuentro giró alrededor de la cultura de equipo. Frente a una visión que suele identificar el éxito con la suma de grandes individualidades, la experiencia de Los Leones7s apuntó hacia otro modelo: el rendimiento colectivo nace cuando cada integrante entiende su papel y está dispuesto a poner el objetivo común por encima del protagonismo personal.

En esa línea, Antón Legorburu lo resumió de forma directa: “Si no estamos unidos, y cada uno va por su lado, estamos perdidos”. La conversación trasladó esa idea al ámbito empresarial. Igual que ocurre en una startup o en una organización en crecimiento, el éxito depende menos de reunir perfiles brillantes que de conseguir que todos trabajen bajo una misma dirección, compartiendo responsabilidades y generando un entorno donde la confianza permita asumir riesgos sin miedo al error.

La construcción de esa confianza fue otro de los puntos clave del encuentro. Edu López explicó que el vínculo del grupo va mucho más allá del entrenamiento: “Creemos que la confianza no solo se consigue obviamente entrenando mucho, pasando mucho tiempo juntos en el campo, en el gimnasio, sino también fuera del campo. Y justo el rugby fuera del campo se le pone mucho peso, hacemos muchos planes juntos… y al final esa confianza, esa complicidad que tenemos no solo durante los entrenamientos sino durante todo el día es la que luego en el campo nos trae los resultados.”

También hubo espacio para hablar del fracaso. Lejos de entender las derrotas como un punto final, los jugadores las abordaron como parte inevitable del proceso de crecimiento. En ese sentido, Manu Moreno apuntó una reflexión que conecta directamente con el mundo del emprendimiento: “En la vida se puede fallar, creo que todo el mundo falla y es algo natural de la vida. Pero creo que es muy importante primero aprender de esos errores y segundo mirar al futuro. Porque cuando uno se estanque en lo que ha pasado anteriormente, normalmente se puede repetir lo que ha hecho. Así que eso, yo creo que la vida pasa muy rápido y siempre tienes que estar enfocado un poquito en lo que viene, en el futuro, e intentar ir mejorando con la experiencia que vas adquiriendo a lo largo de tu vida.”

En esa misma línea, Paco Cosculluela recordó el recorrido del grupo desde etapas de dificultad hasta la élite actual: “Estamos muy felices, pero hubo momentos hace unos años que estábamos a punto del descenso. En el que Edu López dio charlas que nos han unido mucho en momentos muy duros. Dio la cara y nos unió mucho a todo el grupo, así que yo creo que esta se la daría a él.”

Por su parte, Edu López cerró esa idea con una frase que resume la filosofía del grupo: “Siempre animo a que seamos como somos y que nos lo creamos siempre”.

La conversación se orientó después hacia quienes aspiran a construir proyectos propios. Más allá de las diferencias entre un terreno de juego y una empresa, el mensaje que sobrevoló la mesa fue que el liderazgo no consiste únicamente en dirigir, sino en generar un contexto donde las personas puedan desarrollar todo su potencial y confiar unas en otras incluso en los momentos de máxima exigencia.

En ese sentido, el rugby apareció como una metáfora especialmente útil para explicar el funcionamiento de las organizaciones contemporáneas: estructuras ágiles, decisiones rápidas, adaptación constante y una convicción compartida de que nadie gana solo.

El tono del encuentro se volvió más distendido en su tramo final. Las preguntas dejaron espacio para mostrar la convivencia diaria de un grupo que pasa buena parte del año viajando y compitiendo. Surgieron anécdotas de vestuario, bromas entre compañeros y confesiones sobre los roles que cada uno desempeña más allá del terreno de juego.

Esos momentos sirvieron para mostrar el lado más humano de un equipo cuya fortaleza no se limita al rendimiento deportivo, sino que también se construye en la convivencia cotidiana, la confianza y el conocimiento mutuo.

Como cierre, los jugadores aceptaron el reto de definir a Los Leones7s con una única palabra. Las respuestas se sucedieron como una síntesis espontánea de su identidad colectiva: “Ambición”, “amor”, “pasión”. Una conclusión que condensó la esencia de Los Leones7s y dejó una de las principales ideas de la conversación: tanto en el deporte como en los negocios, las grandes victorias rara vez pertenecen a un solo protagonista. Son el resultado de personas diferentes que aprenden a avanzar en la misma dirección.