La reforma, que deberá recibir ahora la aprobación formal de ambas instituciones, responde a la ampliación de las funciones de la agencia en los últimos años, en ámbitos como la evaluación de sustancias como los PFAS o los microplásticos y la seguridad de los productos.
Entre otros cambios, la ECHA podrá gestionar de forma más flexible sus recursos, crear un fondo de reserva para garantizar su financiación y emitir dictámenes científicos a petición del Parlamento Europeo o de los Estados miembro.
El nuevo reglamento separa además las normas de funcionamiento de la ECHA del reglamento REACH, la legislación europea sobre el registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas que dio origen a la agencia en 2007. A partir de ahora, todas las funciones que ha ido asumiendo con distintas normas comunitarias quedarán recogidas en un único reglamento específico.
En el plano financiero, el acuerdo sustituye los tres presupuestos con los que opera actualmente la agencia por uno único, con el objetivo de facilitar la asignación de recursos entre sus distintas actividades en función de las necesidades.
Asimismo, crea un fondo de reserva equivalente al 10% de los ingresos obtenidos por tasas y cánones para hacer frente a posibles variaciones en esta fuente de financiación sin que afecten a la actividad de la agencia, si bien la Comisión Europea podrá aumentar o reducir ese porcentaje dentro de una horquilla de entre el 1% y el 20% en función de sus necesidades financieras.
El texto también adapta la composición de los comités científicos de la agencia para garantizar que dispone de expertos suficientes ante el incremento de su carga de trabajo, para lo que los Estados miembro seguirán proponiendo a los especialistas que integrarán los comités de evaluación de riesgos y de análisis socioeconómico.
Además, los colegisladores han acordado reforzar las normas para prevenir y gestionar los conflictos de intereses del personal, los expertos y los miembros de los órganos internos de la ECHA, con el objetivo de preservar la independencia de sus evaluaciones y asesoramiento científico.

