El Estudiantes está a punto de cambiar de manos. Y no son las de un empresario del deporte, sino las de un financiero español con carrera internacional, en la City londinense, y cuyo terreno es el de los tipos de interés, la deuda soberana y las divisas.
Son las de Diego Megía, fundador de Taula Capital, una gestora de fondos de inversión alternativa con activos por valor de más de 8.500 millones de dólares, según Bloomberg. La firma nació en 2023 y opera desde Londres. Cuenta con otras seis oficinas ubicadas en Nueva York, Florida, Jersey, Milán, Ginebra y Dubái.
Antes de crear esta compañía, pasó por algunos de los nombres más reconocibles de las finanzas internacionales. Entre 2013 y 2016 fue tesorero general en Barclays. Entre 2017 y 2019, trabajó como gestor senior de portfolio en Citadel. Y después, durante algo más de cinco años y medio, ocupó el mismo cargo en Millennium.
Además, junto a su mujer, Lola Manterola, impulsó CRIS Contra el Cáncer, una fundación dedicada a financiar investigación oncológica. Esa faceta filantrópica le ha dado una presencia pública distinta a la de otros financieros discretos.
Megía ha pactado la compra del histórico club madrileño de baloncesto, que lleva años intentando resolver sus problemas económicos y su regreso deportivo a la Asociación de Clubs de Baloncesto (ACB), llamada comercialmente Liga Endesa.
La operación: 9 euros por acción y 15 millones de ampliación
La operación con el Estudiantes contempla la compra de las acciones de los accionistas de referencia y una oferta al resto en las mismas condiciones. El precio se ha situado en torno a los 9 euros por acción, con una valoración total aproximada de 6,6 millones de euros para el 100% del capital.
Además, contempla una ampliación de capital de 15 millones de euros para dar oxígeno al club y permitirle volver a competir con una estructura más estable. El Estudiantes arrastra años de tensión financiera y una deuda histórica con Hacienda.
También hubo una propuesta encabezada por Jaime Siles, ejecutivo de IFM Investors y consejero de Naturgy, junto a Dimas de Andrés. Sin embargo, los accionistas de referencia se inclinaron por Megía por la estructura financiera de su propuesta y, sobre todo, por la ampliación de capital comprometida.
La entrada del financiero queda ahora pendiente de los trámites regulatorios. En una sociedad anónima deportiva, la compra de una participación significativa exige autorización del Consejo Superior de Deportes (CSD) cuando se supera determinado umbral de control.

