Al no aplicar las normas del BCE, el banco luxemburgués no determinó con precisión el déficit basado en calificaciones internas y registró un capital superior al que debería haber tenido durante tres trimestres consecutivos, desde el cuarto trimestre de 2023 hasta el segundo trimestre de 2024.
De esta manera, el banco reportó ratios de capital más altos de lo que debería al sobreestimar su capital, lo que refleja incorrecciones en indicadores clave sobre la solidez del capital de un banco y su capacidad para absorber pérdidas.
«La pérdida esperada calculada mediante modelos internos es importante porque, si supera las provisiones del banco, este debe restar la diferencia, denominada déficit basado en calificaciones internas, de su capital. Restar este déficit garantiza que la posición de capital del banco refleje adecuadamente su exposición al riesgo», ha sostenido el BCE en un comunicado.
Esta infracción, que ha conllevado una sanción administrativa, se considera como «grave» en la escala del banco central. La entidad multada cuenta con el derecho a impugnar la decisión del BCE.

