
PALMA, 29 (EUROPA PRESS)
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se ha mostrado partidario de dar a conocer la «calidad extrema» de los productos agroalimentarios de Baleares para trabajar en la diversificación del mundo rural.
Así lo ha defendido la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García, en declaraciones a los medios antes de participar en la jornada ‘Horizonte Rural: innovación para una agricultura sostenible’, que se ha celebrado este lunes en Raixa.
La representante ministerial ha puesto en valor el producto de proximidad y de kilómetro cero balear, por lo que ha pedido que el archipiélago, además de ser reconocido por el turismo, pueda darse a conocer en este ámbito, a través de los Grupos de Acción Local y los Grupos de Desarrollo Rural que hay en España.
Aún así, García ha admitido que el sector primario de Baleares tiene una «idiosincrasia característica» con unos «mayores costes de producción» pero también «mayores precios para el agricultor».
En ese sentido, ha apuntado que la negociación de la pasada Política Agraria Común se asignó una región específica a Baleares que antes no existía y esto se debería a que se «trabajó la insularidad», porque hay «más costes de producción».
La secretaria de Estado ha incidido en que el archipiélago sería una de las zonas donde hay dificultades en el uso del agua y donde es «imposible» la rotación de tierras, por la limitación territorial. Por este motivo, ha reivindicado que se tiene que trabajar la «agricultura de conservación o agricultura regenerativa» en favor del cuidado del suelo.
Ya en su intervención ha defendido que «innovar es también garantizar oportunidades en el mundo rural» y ha subrayado el papel estratégico de la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo rural, como «ejes fundamentales» de la política agraria para avanzar hacia un sector agroalimentario «más competitivo, resiliente y preparado para los retos del futuro».
García ha resaltado el potencial del sector agroalimentario balear, con un modelo que combina «tradición y modernización», basado en producciones de «calidad vinculadas al territorio y profesionales comprometidos con la innovación y la sostenibilidad».
En esta línea, desde hace unos años, ha explicado que el sector impulsa la adopción de prácticas innovadoras como la gestión inteligente del agua, los sistemas avanzados de trazabilidad y las nuevas herramientas de gestión de explotaciones, que contribuyen a «mejorar la eficiencia, la competitividad y la capacidad de adaptación del sector».
«Este auge demuestra que la transformación digital del sector agroalimentario es ya una realidad en numerosas explotaciones agrícolas y ganaderas, cooperativas e industrias del sector», ha asegurado.
En este contexto, se ha referido a la necesidad de contar con una PAC que disponga de los recursos necesarios para «responder a los desafíos actuales y futuros del sector».
Por ello, ha alegado que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha defendido «desde el primer momento» que la próxima PAC cuente con una financiación «a la altura», que tenga en cuenta «el impacto real en las explotaciones agrarias».
García ha transmitido que una de las herramientas clave de la actual PAC son los ecorregímenes, cuyo «éxito» se demuestra en los más de 1.000 millones de euros abonados en el último ejercicio, de los que cerca de dos tercios se han destinado a medidas vinculadas a la agricultura de conservación.
En concreto, 714 millones de euros han respaldado estas prácticas, que abarcan más de 9,3 millones de hectáreas de las más de 19 millones acogidas a ecorregímenes en España, lo que refleja su «amplia implantación y su contribución a la sostenibilidad del sistema agrario».
Por otro lado, la secretaria de Estado ha hecho referencia a la futura estrategia europea sobre el derecho a permanecer –‘Right to Stay’–, cuyo objetivo conectaría «plenamente» con la visión que comparten desde el ministerio, que sería garantizar que vivir en un entorno rural «sea una opción real y libremente elegida, y no una decisión condicionada por la falta de oportunidades o de servicios».
García ha especificado que para lograr la «igualdad de oportunidades» en el mundo rural, desde las instituciones «se debe trabajar para que los pueblos dispongan de servicios públicos de calidad, acceso a la vivienda, oportunidades de empleo, servicios financieros y unas condiciones de vida dignas».

