Bajo el lema «Cataluña hacia Europa. De la geopolítica a la fortaleza económica, industrial y tecnológica», el Forbes Catalonia Economic Summit articuló su debate en torno a dos grandes ejes: los factores que definirán la competitividad de los territorios en los próximos años -entre ellos el talento, la innovación, la sostenibilidad y la proyección internacional- y el papel que Barcelona está llamada a desempeñar en Europa durante la próxima década.
En lo relativo a la capital catalana, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni defendió que “la confianza ha vuelto a Barcelona”, subrayando que la ciudad ha recuperado la autoestima colectiva, tomando como punto de partida la culminación de la Torre de Jesús, y que esta se está traduciendo en crecimiento económico, empleo, inversión y una proyección positiva en el ámbito internacional.
En este contexto, introdujo dos reflexiones fundamentales sobre el éxito de la ciudad. La primera, señaló, es que Barcelona afronta con horizonte 2035 un conjunto de transformaciones urbanas que, sumadas, suponen más en euros constantes que la inversión de los Juegos Olímpicos de 1992.
Además, Collboni detalló que la ciudad invertirá en vivienda protegida, infraestructuras ferroviarias en las grandes estaciones, generación de suelo económico en la Marina y la Sagrera, y adaptación climática. En este último ámbito, indicó que ya se han habilitado doscientas zonas de sombra y más de quinientos espacios refrigerados a diez minutos de los hogares, además del acondicionamiento de escuelas públicas de primaria, de las que ya se han climatizado ochenta de ciento setenta previstas. Subrayó que “desde lo micro hasta lo macro” la ciudad está en un proceso de transformación que calificó como la tercera gran transformación de Barcelona, posible gracias a la confianza en sí misma y a la suma de inversores, incluyendo el Estado y la Generalitat.
El alcalde de Barcelona destacó que lo que impulsa esta transformación no es un gran acontecimiento como eventos internacionales recientes como el Congreso Mundial de la Arquitectura o la salida del Tour, sino la voluntad de que en 2035 la gente pueda quedarse a vivir en su ciudad. En este marco, explicó que ese es el gran reto de las ciudades europeas, ya que paradójicamente el crecimiento económico, la creación de empleo y la inversión hacen más difícil la vida urbana para familias trabajadoras, clases medias y jóvenes.
Por ello, insistió en que el reto es “sin renunciar a esa prosperidad y a ese éxito económico, hacer posible la vida de la ciudad”.
En materia de vivienda, Collboni señaló que en Barcelona se han construido mil viviendas en el pasado mandato, tres mil en el actual y seis mil en el siguiente en forma de vivienda protegida, y añadió que se eliminarán las licencias de pisos turísticos, lo que permitirá que diez mil viviendas vuelvan al mercado residencial, sumando un total de dieciséis mil viviendas destinadas a vivir en la ciudad. «Barcelona quiere seguir atrayendo inversiones, ofreciendo estabilidad, seguridad jurídica y confianza».
Asimismo, explicó que si a principios de los años 2000 la ciudad apostó por el conocimiento, hoy se caracteriza por una economía basada en el talento y el conocimiento, lo que la hace única. Hace veinticinco años, la apuesta también fue la tecnología y que ahora lo es la ciencia y la investigación, especialmente las ciencias de la vida, que mejoran la vida de las personas y del planeta y generan oportunidades económicas.
El alcalde de Barcelona señaló que existe un proceso de diversificación económica en la ciudad, con datos que calificó de buenos, sanos y equilibrados, mientras se establecen límites a sectores con efectos no deseados como la masificación turística, especialmente en el mercado de la vivienda y en determinadas zonas.
Cerró su intervención apelando a la confianza colectiva y a la capacidad de superar grandes retos, y afirmó que la ciudad ha recuperado una dirección optimista y de confianza. Finalmente, añadió que «el objetivo es que la economía de Barcelona ponga su éxito al servicio de la gente, sin perder de vista el papel de los responsables públicos para garantizar que los ciudadanos puedan trabajar, quedarse y vivir en su ciudad».

