Lo ha hecho durante la conferencia ‘Reimaginando el futuro del trabajo: Hacia el derecho a dar forma a la IA’, organizada por el centro universitario británico, en la que ha afirmado que lejos de «tener miedo a los datos» hay que usarlos en beneficio de la sociedad.
Para Díaz, «la IA lo puede destruir todo o lo puede cambiar todo», por lo que el debate pasa por organizar esa nueva herramienta empresarial para que respete la norma laboral y los derechos humanos.
Durante su intervención en la Universidad de Oxford, la vicepresidenta ha denunciado el aplazamiento de los altos riesgos vinculados al trabajo que se contemplan en el Reglamento IA de la Unión Europea, que entrará en vigor el próximo 2 de agosto.
«Casualmente, la parte el texto que tiene que ver con los sistemas de alto riesgo -algoritmos de contratación, evaluación del rendimiento, asignación de tareas, monitorización y despido- vinculados al trabajo, los posponen 16 meses más», ha criticado.
Este aplazamiento se produjo después de que un centenar de empresas con sede en la UE presionaran formalmente para obtener esa pausa, ha denunciado Díaz.
«Lo que no explican es que, cuando el plazo pase, en diciembre de 2027, los países tienen la obligación de regular. Esto es muy grave. Hay un incentivo explícito para que las empresas desplieguen ahora, rápido, antes de que la regulación entre en vigor. Esto es una estrategia deliberada para darle todo el poder a muy pocas tecnológicas que hoy gobiernan el mundo, concentran poder en términos capitalistas de manera cuestionable y no reparten la riqueza», ha advertido.
Según ha argumentado, 42 millones de personas trabajan en Europa bajo gestión algorítmica, pendientes de una regulación. «Hoy todo lo que define las relaciones laborales, desde la entrada en el mercado de trabajo, los procesos de selección, la permanencia en el puesto, las modificaciones del contrato, los ascensos, las salidas, las pensiones, todo se hace a través de la IA y los algoritmos, por tanto, todo esto tenemos que regularlo», ha insistido.
Para la ministra, se trata de un debate de época que «no va de filias y fobias, sino de una realidad «que ya está aquí». «La tecnología, la IA, los algoritmos, la robótica, las matemáticas diseñan hoy el mundo del trabajo y la empresa a un rito acelerado, por tanto, esta discusión no debe de existir, nos acompaña y como ya está en el presente el debate ahora es cómo organizar esa nueva materia empresarial que tiene que respetar, por un lado, los derechos humanos y, por otro, las normas laborales», ha precisado.
La ministra de Trabajo ha resaltado además que, en este ámbito, España fue pionera en la regulación de la Ley Rider, «una ley necesaria y consensuada que se sacó adelante con mucho esfuerzo y trabajo», y con el firme convencimiento de que «toda la información que tenga que ver con el ámbito de las relaciones laborales de las personas trabajadoras tiene que ser transparente y accesible a los sindicatos para que puedan defender a la población trabajadora».
EN CONTRA DE LA DESREGULACIÓN QUE QUIERE EEUU
Para Díaz, el desarrollo tecnológico no va de escenarios distópicos sino de oportunidades. «La IA lo puede destruir todo o lo puede cambiar todo», por eso la clave reside, ha incidido, en «si ponemos la IA al servicio del bien común».
«La propuesta de desregular la IA que hoy defiende Estados Unidos y también la Comisión Europea de forma pasiva es una propuesta política. La mía es no temer a los datos; podemos beneficiarnos de la IA, por eso mi apuesta firme es la de regular todos los aspectos que tengan que ver con la relación laboral», ha subrayado.
La vicepresidenta ha admitido que la IA está destruyendo puestos de trabajo, pero también ha indicado que la IA debe aprovecharse para destruir empleos que hoy son lesivos y enferman a los trabajadores, que son contaminantes y que generan daños diversos».
Por tanto, ha defendido la ventana de oportunidad en el futuro en la ciencia y en la tecnología siempre que las sociedades actuales «se hagan responsables»: «Va a estar en nuestras manos la posibilidad de usar la IA para generar multitud de puestos de trabajo nuevos, que además tengan un valor añadido porque son ecológicos al ir de la mano de políticas públicas verdes», ha puntualizado.
La ministra ha mostrado su desacuerdo con las lecturas distópicas sobre el futuro del trabajo en el presente escenario del auge de la IA generativa. «No comparto la visión distópica del FMI. Yo camino hacia las utopías sabiendo que no son un fin, sino un proceso, y lo digo porque lo que quieren algunos es decirnos que no hay poder para cambiar la historia, pero claro que lo hay, y seríamos irresponsables si no lo hiciéramos», ha concluido.

