El petróleo ha borrado buena parte de la prima de guerra que había acumulado desde finales de febrero, con el estallido del conflicto en Oriente Medio. El precio del barril Brent vuelve a moverse en el entorno previo a ese momento, llegando a cotizar este jueves a 72,4 dólares. En los peores momentos alcanzó los 126 dólares.
Tal y como apuntó la Agencia Internacional de la Energía, la crisis de Ormuz ha sido la mayor disrupción de suministro de la historia reciente del mercado petrolero. Los flujos por el estrecho cayeron desde unos 20 millones de barriles diarios antes del conflicto —alrededor de una quinta parte de la producción mundial— a una media de cinco.
Washington y Teherán firmaron hace unos días un memorando que contempla una tregua de 60 días para negociar un acuerdo final que incluya la cuestión nuclear iraní, acompañada de la reapertura sin peajes del paso de Ormuz y la creación de un fondo de reconstrucción dotado de 300.000 millones de dólares (260.000 millones de euros).
La caída del crudo llega después de que más petroleros hayan vuelto a cruzar el estrecho de Ormuz, el paso marítimo más sensible para el suministro energético mundial. Ahora se vende la expectativa de que los barriles retenidos en el Golfo salgan al mercado y de que Oriente Medio recupere una parte relevante de su capacidad exportadora.
Hay menos miedo, más crudo disponible y una sensación de que el peor escenario ha quedado atrás. Las expectativas de exceso de oferta del mercado han hundido el precio del petróleo, pero la normalidad en realidad todavía no ha llegado. Según apuntan desde XTB, por Ormuz están cruzando alrededor de 45 buques diarios, muy por debajo de los cerca de 135 que transitaban antes del estallido del conflicto.
Norbert Rücker, director de investigación económica de Julius Baer, señala que «según datos de seguimiento de buques e información extraoficial, las exportaciones de petróleo desde la región podrían superar ya el 80% de los niveles previos a la crisis». Los inventarios que se vaciaron durante la crisis pueden empezar a llenarse antes de lo previsto, pero ese proceso no será inmediato.
Natalia Aguirre, co-directora de análisis de Renta 4 Banco, destaca también que pese a la cesión en los precios de la energía tras el acuerdo, puede ser necesario «un plazo amplio para recuperar los niveles de flujo energético previos a la guerra y con discrepancias desde el momento cero de si habrá o no peajes en el Estrecho una vez finalicen los 60 días de negociaciones».
En la misma línea, desde XTB creen que «todavía se tardará en recuperar el flujo de buques en el estrecho, mientras que es probable que el mercado incluya una prima geopolítica en el petróleo hasta que haya pasado un tiempo prudente en el que no haya estallado de nuevo el conflicto entre Israel y el Líbano».
«Hablamos de una guerra con muchas aristas y de una paz que puede ser muy frágil. De momento, la caída de los precios del crudo suponen una gran noticia para la inflación, aunque el precio de sus derivados todavía pueden tardar en caer», advierten desde el equipo de análisis de XTB España.
Los combustibles refinados, el transporte marítimo, el gasóleo y el combustible de aviación suelen responder con retraso. XTB subraya que el combustible para aviones ha sufrido un fuerte ajuste desde los máximos del año, aunque todavía se mantiene un 32% por encima de los niveles de las mismas fechas del ejercicio anterior.
En definitiva, el mercado ha dejado de pagar por el peor escenario, pero todavía no puede descontar una paz plena. La prima geopolítica se ha reducido, aunque sigue incrustada en los seguros, en las rutas, en los derivados y en las decisiones de inversión. El barril Bent vuelve al punto de partida, pero la economía todavía no del todo.

