En este contexto, estos planes han constituido, gracias a los ‘Mapas Estratégicos de Ruido’, una herramienta destinada a afrontar los problemas derivados de la exposición acústica y sus efectos, incluida la reducción del ruido.
Asimismo, la obligación de establecer instrumentos para la evaluación y gestión del ruido ambiental proviene de una directiva europea, también integrada en la legislación estatal, donde se definen para su desarrollo los mapas de ruido y los PAR.
La Fase IV de estos planes ha introducido importantes avances técnicos, como la aplicación del método común europeo ‘CNOSSOS-EU’, que permite una evaluación homogénea y más precisa del ruido ferroviario, y las nuevas herramientas de gestión de datos exigidas por la normativa europea.
Entre los princioales beneficios han destacado la reducción de la explosción al ruido, la mejora del bienestar o la planificación a largo plazo, con estrategias que aseguran la continuidad de las mejoras.
Además, durante su tramitación, los planes han sido sometidos a información pública, permitiendo la participación de ciudadanos, administraciones y colectivos interesados.
En conjunto, con esta aprobación, el Ministerio ha reafirmado su compromiso con un modelo de transporte «más sostenible, compatible con el entorno y centrado en las personas», avanzando en la reducción del impacto acústico del ferrocarril sin renunciar a su «papel clave» en la movilidad.

