Ruiz-Tagle ha analizado el posible cierre de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres, sobre la que el Consejo de Seguridad Nacional tiene previsto emitir un informe próximamente, y ha pedido extenderlo al menos durante tres años.
«La presidenta (de la Comisión Europea) Von der Leyen acaba de hacer unas declaraciones de que ha sido un error estratégico en Europa cerrar las nucleares. ¿España se puede dar el lujo de cerrar las nucleares? A mí me parece que no», ha manifestado.
«Nosotros lo que hemos pedido es la extensión de un calendario que tenemos firmado cerrar. No nos parece razonable cerrar una central nuclear en este momento en España, dadas las condiciones que tenemos» de suministro, de inestabilidad de los precios y del abastecimiento y el coste de importar combustibles fósiles, cifrado en más de 50.000 millones de dólares el año pasado, ha sostenido.
El CEO de Iberdrola ha realizado estas declaraciones durante su intervención en el seminario que organiza esta semana la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander.
«En un mundo tan cambiante, tomar decisiones irreversibles nos puede costar carísimo», ha avisado el directivo, que ha llamado a «pensar con sensatez económica».
Al mismo tiempo, ha puntualizado que no quieren «cargar con la cruz eterna de que las centrales nucleares son una solución», pero ha señalado que la energía fotovoltaica no es suficiente para operar el sistema, ya que se «necesita equilibrio de energía síncrona para poder subsistir».
ACELERAR LA INVERSIÓN EN ELECTRIFICACIÓN PARA NO QUEDARSE ATRÁS
El consejero delegado de Iberdrola ha llamado a «pensar en grande» en el ámbito energético y ha apuntado que «sin duda» la energía nuclear puede formar parte de ello.
En esa línea, ha destacado la fortaleza de España con la energía renovable para afrontar crisis como la de Oriente Próximo, pero ha señalado como «la gran tarea pendiente» la falta de las redes necesarias para sacar energía desde la piscina y llevarla hacia los domicilios, las residencias y las industrias.
Además, ha lamentado que la regulación «tiene que ir muy por delante» -«o nos ponemos acordes a los ritmos actuales o vamos a tener un rechazo estructural»- y ha reclamado cambios regulatorios para reforzar la seguridad de suministro a través de mecanismos de capacidad y destinados a acelerar el ritmo de inversión, para lo que se necesita «levantar el límite», «revisar la fiscalidad» y «una visión de largo plazo».
Mientras países vecinos como Francia, Portugal y otros europeos «están haciendo los deberes», «nosotros nos hemos ido quedando rezagados», ha advertido.

