Así lo ha anunciado este jueves en Barcelona, en un acto encabezado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, junto al conseller de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper; el teniente de alcalde de Barcelona, Jordi Valls; la presidenta y consejera delegada de Cofides, Ángela Pérez; el miembro de la Comisión Ejecutiva de Barcelona Global Josep Lluís Sanfeliu, y el director ejecutivo de OQC, Gerald Mullally.
Illa ha afirmado que OQC «ha escogido bien» al decidir implantarse en Barcelona, igual que lo hicieron los que han escogido la capital catalana en el pasado, y defendido el rol de liderazgo de Catalunya y la importancia de la colaboración.
Ha sostenido que los grandes hechos que ha conseguido Catalunya han sido producto de la colaboración, tanto entre las administraciones como con el sector privado: «Estamos sembrando la semilla de un paso de gigante».
El centro, que será la primera instalación de OQC en la Unión Europea y el primer centro de desarrollo y fabricación de la compañía a escala mundial, servirá para diseñar y fabricar ordenadores cuánticos, con aplicaciones para ámbitos como la Inteligencia Artificial (IA), el sector financiero, de la salud o la energía.
PARTICIPACIÓN PÚBLICA
El proyecto ha contado con el apoyo del Gobierno de España, que recientemente ha participado en una ronda de inversión de 300 millones de euros de la compañía británica, a través de la gestora público-privada Cofides, que ha invertido 46 millones de euros en la ronda mediante el Fondo de Coinversión (FOCO).
Pérez, que ha cifrado en 275 millones de euros el impacto que tendrá esta inversión en los próximos cinco años, ha destacado que la inversión en OQC, en la que ha participado el Gobierno, «va más allá del apoyo financiero, y debe contribuir a desarrollar la tecnología y capacidades digitales que formarán el futuro de Europa».
También han participado la Generalitat de Catalunya, a través de Acció; el Ayuntamiento de Barcelona, a través de la Barcelona Investment Office, y de Barcelona Global, mediante la agencia de atracción de inversiones Barcelona & Partners.
Valls también ha destacado la necesidad de colaboración entre el sector público y el privado, y ha agradecido a la compañía la «confianza» de establecerse en Barcelona, mientras que Sanfeliu ha puesto de relevancia un círculo virtuoso por el que la excelencia científica hace que se desarrollen infraestructuras, las infraestructuras atraen a las empresas, y las empresas captan talento.
OQC
Con sede en Reino Unido y una plantilla de 150 trabajadores, OQC prevé comenzar el centro en el cuarto trimestre del ejercicio actual, que se unirá a la presencia internacional con la que cuenta en Estados Unidos, a través de una filial comercial y un centro de datos de IA cuántica, y Japón, donde opera a través de una filial y un centro de datos de colocación.
Mullally ha calificado la operación como un paso decisivo para la compañía, y celebrado que el centro abra en un país que ha convertido la computación cuántica en un elemento prioritario: «Barcelona y Catalunya nos aportan algo esencial: talento, fuerza investigadora y la energía para convertir la ambición en ejecución».

