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La UIB lidera una investigación sobre cómo se aprenden los comportamientos sociales

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PALMA, 17 (EUROPA PRESS)

Una investigación liderada por la universitat de les Illes Balears (UIB) explica cómo la repetición de conductas visibles puede distorsionar la percepción colectiva e influir en las redes sociales y los entornos laborales.

La conclusión principal del estudio, cuyo coautor es el profesor del Departamento de Economía de la Empresa Thomas Karl Alfred Woiczyk, es que, en muchos casos, las personas no se guían por lo que realmente hace la mayoría, sino por lo que ven repetirse con más frecuencia.

Esto significa que una conducta puede acabar pareciendo la norma del grupo, aunque en realidad solo la siga una minoría.

El artículo cuenta con la participación de investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, además de la UIB.

COMPRENDER LAS NORMAS SOCIALES

El estudio plantea una idea con implicaciones relevantes para la comprensión de las normas sociales, la cultura organizativa y la difusión de comportamientos en entornos presenciales y digitales.

La UIB explica, como ejemplo, que si unas pocas personas son mucho más visibles que el resto, su comportamiento puede parecer más representativo del grupo de lo que realmente es.

No porque sean mayoría, sino porque son quienes más veces vemos actuar. Esto es especialmente importante en redes sociales, donde una minoría muy activa puede hacer que ciertas opiniones, estilos de vida o conductas extremas parezcan normales, habituales o ampliamente compartidas.

A partir de seis estudios en distintos contextos, los autores muestran que este efecto influye tanto en la percepción como en la conducta.

Es decir, las personas no solo pueden creer que un comportamiento es el habitual, sino que también tienden a imitarlo. El artículo denomina a este fenómeno ‘common behavior effect’.

El propio trabajo lo presenta como un efecto consistente a través de varios estudios y contextos, y subraya su relevancia para entender cómo se forman las normas en organizaciones y otros entornos sociales.

«No siempre confundimos la norma porque razonemos mal, sino porque nuestro entorno nos expone más a unas conductas que a otras. Lo que más vemos puede pesar más que lo que realmente hace la mayoría», ha explicado Woiczyk.

DE LA MINORÍA A LA NORMA

Los resultados ayudan a entender situaciones muy actuales. En una empresa, por ejemplo, si unas pocas personas envían correos de madrugada o trabajan sistemáticamente hasta tarde, ese comportamiento puede acabar pareciendo normal, aunque no sea el de la mayoría.

En redes sociales ocurre algo parecido. Una minoría muy activa puede contribuir a la normalización de discursos agresivos, posiciones extremas o comportamientos de riesgo simplemente porque aparecen una y otra vez en pantalla.

Así, comentarios hostiles, mensajes radicalizados o formas muy polarizadas de expresarse pueden dar la impresión de ser más comunes y aceptables de lo que realmente son.

El artículo destaca precisamente implicaciones organizativas directas como que las normas percibidas pueden venir moldeadas por la visibilidad repetida de determinadas conductas, no solo por lo que hace la mayoría real.

La investigación también muestra que este efecto se reduce cuando las personas pueden distinguir con más facilidad quién hace qué. En otras palabras, cuando resulta más fácil seguir el comportamiento de cada miembro del grupo por separado, disminuye la probabilidad de confundir lo más visible con lo más frecuente en términos de personas.

El artículo desarrolla esta idea al mostrar que la estructura temporal de las observaciones y la capacidad para atribuir conductas a individuos concretos moderan el efecto.

El trabajo tiene implicaciones para ámbitos como la gestión de equipos, la comunicación organizativa, la formación de hábitos colectivos y la difusión de información en entornos digitales.

También aporta una idea importante para la investigación social y para el debate público en el sentido de que ver una conducta muchas veces no significa que esa conducta sea mayoritaria, pero sí puede contribuir a que se perciba como normal.