Los juguetes cambian de forma, de colores e incluso de generación, pero pocos consiguen sobrevivir al paso del tiempo instalándose en la memoria colectiva. Barbie es uno de ellos. Durante décadas ha acompañado las tardes de juego de millones de niños, adoptando profesiones, aspiraciones y distintas formas de entender el mundo: Barbie modelo, Barbie profesora, Barbie piloto… Mucho antes de convertirse en protagonista de una película propia, la muñeca creada en 1959 por la empresaria y visionaria Ruth Handler, fundadora de Mattel, ya se había transformado en un símbolo que iba mucho más allá del juguete.
Ahora, con el estreno este miércoles 17 de junio de Toy Story 5, dirigida por Andrew Stanton, el universo de los juguetes vuelve a ocupar la gran pantalla. En esta nueva entrega, los protagonistas se enfrentan a uno de los mayores desafíos de su historia: la tecnología. Tablets y teléfonos móviles compiten por captar toda la atención de los niños, mientras la película reflexiona sobre los retos de la crianza en la era digital y el lugar que siguen ocupando los juguetes tradicionales.
Sin embargo, el regreso de Toy Story también recupera una historia menos conocida: la de cómo Barbie encontró su hueco en el cine antes de tener voz propia. Aunque años después una película dirigida por Greta Gerwig exploró, a través de un viaje de introspección, el papel que cada persona desempeña en la sociedad mientras cuestionaba la exigencia de una perfección aparentemente inquebrantable, la muñeca no siempre estuvo destinada a protagonizar su propia historia.
De hecho, Barbie llegó primero como un personaje más dentro del universo deotros juguetes. Su primera aparición en la gran pantalla se produjo junto al elenco de Toy Story, aunque no desde el inicio de la saga. En la primera película, el director John Lasseter había imaginado a Barbie como la novia de Woody, pero Mattel no concedió los permisos para utilizar su imagen. El personaje terminó siendo sustituido por Betty.
No sería hasta Toy Story 2, estrenada en 1999, cuando Barbie haría finalmente su debut cinematográfico. Aquella aparición marcó el inicio de una relación que iría creciendo con cada entrega. Más tarde, en Toy Story 3, su presencia ganó peso dentro de la trama. En la guardería Sunnyside, donde los juguetes de Andy acaban por error, Barbie interactúa con Ken y adquiere un papel más relevante, convirtiéndose en una heroína que ayuda a salvar a sus amigos de la amenaza de Lotso.
Por eso, antes de protagonizar su propia película y de invitar al espectador a reflexionar sobre identidad, expectativas y el lugar que ocupa cada uno en el mundo, Barbie ya había aprendido a compartir escenario. Su historia en el cine comenzó rodeada de otros juguetes que también luchaban por seguir siendo importantes en la vida de los niños. Y ahora, mientras Toy Story 5 enfrenta a sus personajes al desafío de las pantallas, el estreno sirve también para recordar que una de las muñecas más icónicas de la historia encontró, precisamente allí, la puerta de entrada a la gran pantalla.

