Asoma el verano por la esquina, pero la primavera todavía manda en Puente Romano Marbella, en el corazón de la bucólica Milla de Oro marbellí. Una primavera que viste la mañana del 2 de junio, que es cuando el histórico resort de lujo se apresta para celebrar la segunda edición de Culinary Icons. La cita -a beneficio de Cruz Roja- se ha convertido ya en imprescindible y que marca el inicio de la temporada en la Costa del Sol mezclando del modo más natural compromiso social con el hedonismo más elegante.
Para la edición de este año, nada menos que Nobu Matsuhisa, Izu Ani, Dani García, Yiannis Kioroglou y Albert Adrià están convocados como oficiantes del evento, en el que más de 230 personas llenarán La Plaza del resort -el enclave de pura raigambre andaluza que es el alma y que cruza el puente que da nombre al complejo- para delaitarse con el espectáculo del showcooking en directo y posterior degustación de los platos elaborados.

La pasión por el detalle de Nobu Matsuhisa
Pero hasta el mediodía todavía queda y, mientras el personal se afana en que todos los detalles estén a la perfección -que lo estarán-, Nobu Matsuhisa (Saitama, 1949) enamora a todos quienes tienen la fortuna de cruzarse con él: ágil como un junco, sus modales amabilísimos y suaves llenan la sala en la que nos encontramos con él, atendido por un equipo que, compresiblemente, le adora. “Muchas personas de mi equipo llevan conmigo desde el principio: mi CEO, mi equipo de comunicación, mis chefs… todos conocen bien lo que representa Nobu y han crecido dentro de la familia Nobu”, explica el chef, probablemente el más respetado del mundo, y que en Nobu Marbella enfatiza también su obsesión por atender a quien llega a su casa: “Después de más de 30 años desde que abrimos el primer Nobu, seguimos trabajando con la misma filosofía del inicio. Nunca buscamos ser una marca global, pero con el tiempo la gente ha empezado a amar Nobu. Ese es nuestro camino. Siempre hemos trabajado de forma natural para mantener la calidad, el servicio y la atención al detalle. Siempre buscamos mejorar, nunca quedarnos igual. Incluso cuando creo un plato, lo pruebo, lo sirvo y sigo observando cómo mejorarlo”, dice, y le chispean los ojos.
Marbella es especial para el chef -su casa marbellí abrió en 2027-, y se declara un enamorado de nuestro país. «Me encanta España. Probablemente es uno de los mejores lugares del mundo, junto a Japón, para conseguir pescado fresco. Cada vez que vengo, me gusta visitar mercados, ver los productos de temporada y descubrir nuevos ingredientes». Su relación con los chefs españoles también está llena de elogio, marcada por el respeto y la admiración. «los chefs españoles han evolucionado muchísimo. Antes la cocina era más simple, pero figuras como Ferran Adrià o Dani García han elevado la gastronomía española a otro nivel». Un nivel que, nos recalca, define la propuesta gastronómica de Puente Romano Marbella. «Este lugar tiene muchos restaurantes excelentes. Me encanta esta ubicación, junto a la playa, con tanta energía. La gente viene aquí con ganas de disfrutar, y eso se siente».
Sin embargo, pese a su trayectoria internacional y a sus constantes viajes, Nobu encuentra su mayor placer gastronómico en lo cotidiano: “Lo que más me gusta es volver a casa y comer la comida de mi mujer”. Una declaración que resume su filosofía: una forma aparentemente sencilla, y desde luego, auténtica, de entender la complejidad de la gastronomía: pocas horas más tarde, cuando nos enamorará en directo enseñando durante el evento a hacer el sushi perfecto, cortando atún y, sobre todo, transmitiendo: pura magia y puro arte.
Dani García y Puente Romano Marbella, una evolución compartida
Por su parte, Dani García nos espera contestando un mensaje en su teléfono. Un vistazo involuntario nos permite ver la cifra de chats de Whattsap que el chef marbellí tiene por contestar: 671. Y aún está arrancando la mañana. Una muestra más del tremendo éxito que atesora Dani y que arrancó, precisamente, entre los arbolados espacios de Puente Romano Marbella, en los años noventa. cuando era poco más que un adolescente. «A mi padre le gustaba este sitio y… bueno, es curioso cómo es la vida, ¿no? Porque años más tarde yo flipé cuando subí aquí. Por los buffets que había, las bandejas de marisco que se hacían en aquella época… para mí era algo totalmente extraterrestre. Yo tendría unos 18 años y, a pesar de haber nacido y vivido en Marbella, no me imaginaba lo que se cocía -nunca mejor dicho- ni cómo funcionaba el hotel ni el tipo de clientela que tenía».
Pero la carrera de Dani prosiguió en el Sol Meliá, donde su Calima alcanzaría dos estrellas Michelin, antes de regresar a Puente Romano, su casa, convertido en toda una referencia. «Con el tiempo, empecé a tener relación con Daniel [Shammon, co-propietario y director de Luxury Hotel Partners, propietaria del complejo, y uno de los 50 líderes del turismo de lujo de España de Forbes Travel], dice Dani, que rememora los comienzos de la segunda etapa. «Me ofrecieron un local y yo les pedí dos, porque quería hacer un gastronómico, pero también algo más casual, una brasserie con un toque oriental. Les encantó la idea, y así nacieron el primer BiBo y Dani García Restaurante». La historia ha cambiado mucho desde entonces: «Ahora está Leña, pero hay algo que mucha gente olvida y que a mí no se me olvida: en esa plaza hubo tres estrellas Michelin, y eso es alucinante.»
El cocinero marbellí no duda en destacar a Shamoon como el gran artífice. «La visión de Daniel es impresionante. Lo que he visto en él en estos últimos 14 o 15 años es increíble. Puede decirte algo y, cuatro años después, ejecutarlo de forma brillante. Hay muy poca gente así. Me he encontrado con mucha gente que habla mucho, pero luego no ejecuta. Daniel sí. Ve las cosas, es paciente, espera el momento y lo hace. Me parece brillante», y me encanta quedar con él, escucharlo y compartir ideas.»
Esa capacidad de anticipación ha convertido Puente Romano en un modelo aspiracional a nivel internacional. «El hotel ha evolucionado muchísimo gracias a esa visión», rememora Garcia. «No hay un solo espacio que antes fuera “nada” y que ahora no se haya transformado en algo increíble. Y, además, funciona. La plaza es única. Y en el mundo de la hostelería debería estudiarse la importancia del food & beverage en un hotel. Puente Romano ha demostrado lo importante que son las marcas y los restaurantes dentro del hotel. Es un sitio icónico que ha marcado un antes y un después». La comparación tiene su razón de ser: del mismo modo que ciertas marcas de lujo definen el posicionamiento de u destino a lo Saint Tropez o Mykonos, los nombres presentes en el resort marcan su identidad. “Donde hay un Nobu, un Cipriani o este tipo de restaurantes, hay una razón. Hablan de nivel, de cliente, de destino”.
Y precisamente Marbella, asociado -con razón- a un espectacular producto de mar, necesitaba un toque de brasa: necesitaba Leña. Leña, uno de los conceptos más exitosos del chef. “No lo hice porque quisiera hacer un steakhouse, sino porque era lo que faltaba aquí. Ningún restaurante se pisaba con otro. Cada uno tenía su identidad. Y faltaba la carne”. Una apuesta y visión estratégicas que Dani García ya había implementado con anterioridad en BiBo, que concibió como una brasserie contemporánea adaptada al ritmo del huésped. “Siempre pienso en el hotel, en el cliente que está dentro, aunque también venga gente de fuera”.
Dani nos pregunta si nos veremos durante el evento, sobre el que está entusiasmado: comparte con Nobu el brillo en los ojos del chiquillo marbellí que comenzaba, a base de talento pero desde luego de tesón y trabajo, a ascender a lo más alto. También comparte la humildad y la sinceridad: “Nobu sigue siendo para mí un referente absoluto. Ha cambiado la historia de la restauración”. Por eso, Dani ve Culinary Icons como un regalo de la vida. Compartir escenario con figuras como Nobu Matsuhisa o Albert Adrià no es algo que Dani García dé por sentado. “Sigo siendo consciente de dónde vengo. Hoy mismo pensaba: qué increíble poder cocinar con Nobu, o con Albert Adrià, sobre quien se deshace en elogios. “Es el mejor cocinero del mundo, uno de los mayores talentos que existen. Tiene un lenguaje propio, una técnica impresionante y una mente privilegiada”.
Nos despedimos de Dani, seguros de que la cita, que arrancará en apenas unas horas, sería -como así fue- un rotundo éxito, con más de 230 invitados -a beneficio de Cruz Roja- que, durante tres horas, disfrutamos del talento, la sintonía y la creatividad arte de estos auténticos titanes. El listón para la próxima edición es altísimo: pero estamos igualmente seguros que Puente Romano Marbella lo superará.

