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KKR destaca el mejor comportamiento de España frente a las grandes economías industriales

KKR, firma de inversión, sitúa a España entre los mercados mejor posicionados de la periferia europea en este 2026.

Dentro de Europa, KKR prevé que la periferia, incluida España, continúe mostrando un rendimiento relativo superior frente al núcleo industrial. Según el informe, la próxima fase de la demanda estará menos impulsada por las exportaciones y más por la inversión pública vinculada a la seguridad energética, la defensa, la modernización de redes y la resiliencia industrial.

En este contexto, la periferia parte de una posición más ventajosa para capturar ese crecimiento, apoyada además en el dinamismo de los servicios y el turismo. Esta divergencia regional se refleja en datos como el aumento de la inversión en España, que ha crecido en torno a un 20% en los últimos cuatro años, frente a una caída cercana al 5% en Alemania.

El informe, titulado ‘El Dilema de la Divergencia’, sostiene que la economía mundial sigue expandiéndose, aunque de forma desigual, a medida que entra en una fase de divergencia cada vez más pronunciada. “El ciclo no ha terminado, pero se está volviendo más selectivo”, señala Henry McVey, CIO del Balance General de KKR y responsable de Macro Global y Asignación de Activos.

En Europa, el equipo sostiene que la región no se está debilitando de forma uniforme, sino que se está bifurcando. En este contexto, la periferia europea, con España entre los mercados destacados, está evolucionando mejor que las grandes economías industriales europeas gracias a la demanda interna, el turismo y la inversión impulsada por el gasto público.

El equipo denomina este entorno “Dilema de la Divergencia”, un contexto macroeconómico y de mercado en el que un auge cada vez más amplio de la productividad prolonga el ciclo económico, mientras que la fragmentación geopolítica, las preocupaciones sobre la seguridad energética y la competencia estratégica contribuyen a mantener una inflación estructuralmente más elevada.

Entre las principales conclusiones, KKR destaca que los beneficios de productividad asociados a la inteligencia artificial apenas comienzan a manifestarse en 2026. Desde la pandemia, las mejoras de productividad han estado impulsadas principalmente por la automatización y digitalización del sector servicios, lo que sugiere que este ciclo podría ser más amplio y duradero que cualquier ola tecnológica aislada.

El informe también apunta que es probable que la inflación se mantenga estructuralmente por encima de las expectativas del consenso en todas las regiones salvo China, mientras que el ciclo global de bajadas de tipos está perdiendo fuerza. A finales de mayo de 2026, el 10% de los 30 principales bancos centrales del mundo estaba subiendo los tipos, frente al 3% a cierre de 2025, mientras que solo el 40% seguía reduciéndolos.

Asimismo, KKR señala que, en este ciclo, son los gobiernos, y no las empresas o los consumidores, quienes presentan un exceso de apalancamiento. Como consecuencia, los bonos están mostrando una mayor correlación con las acciones, reduciendo su papel tradicional como amortiguadores de riesgo en las carteras.

Ante este escenario, el informe recomienda a los inversores centrarse en activos de mayor calidad, diversificar hacia activos vinculados al PIB nominal y priorizar inversiones apoyadas en mejoras operativas. Esta visión lleva al equipo a favorecer escisiones corporativas, flujos de caja respaldados por activos, infraestructuras energéticas y eléctricas, así como inversiones vinculadas a la creciente importancia de la seguridad.

La temática de la Seguridad de Todo, según el informe, es más amplia de lo que se pensaba inicialmente y va más allá de la defensa para abarcar alimentación, agua, energía y materias primas estratégicas. Según el equipo, la seguridad se está convirtiendo en una prioridad estratégica para empresas y gobiernos.

Al mismo tiempo, el equipo mantiene una postura más cautelosa respecto a los bonos gubernamentales de larga duración, operaciones altamente apalancadas originadas en 2021, la exposición a consumidores de rentas más bajas y los activos que dependen de un regreso al antiguo entorno de baja inflación, tipos reducidos y liquidez.

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