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El sol peruano cae ante el temor de los mercados a que el izquierdista Roberto Sánchez alcance la presidencia

El sol peruano ha caído un 1,7% ante el temor de los inversores a que el candidato de izquierdas, Roberto Sánchez, se imponga a su contrincante de derechas, Keiko Fujimori, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Según un informe de Ebury, pese a que Fujimori estuvo inicialmente por delante de Sánchez en el escrutinio, este le ha adelantado por la mínima con el 93% de los sufragios contabilizados. Además, el conteo rápido de Ipsos da la victoria a Sánchez y su barómetro ha predicho correctamente al futuro mandatario desde 2001.

«De confirmarse una victoria de Sánchez, creemos que existen varios factores mitigantes que podrían paliar las preocupaciones de los inversores», ha explicado el analista de mercados júnior Diego Barnuevo.

«Entre ellos, destacamos los buenos fundamentos económicos de Perú, la moderación de determinadas posturas por parte de Sánchez durante la campaña y la fortaleza de la derecha en el Senado, que podría actuar como freno frente a las propuestas más radicales de Sánchez», ha abundado.

Igualmente, Ebury ya aseguró la semana pasada que la credibilidad del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el ‘rally’ en el precio de sus materias primas siguen siendo factores alcistas para la divisa nacional.

Barnuevo ha subrayado, asimismo, el «optimismo» de los inversores por el triunfo de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta de las presidenciales colombianas con el 43,74% de los votos ante el 40,90% del izquierdista Iván Cepeda, heredero de Gustavo Petro.

De la Espriella logró superarle al convencer a la mayor parte del electorado conservador y relegar a Paloma Valencia a tercera posición con el 6,92% de los sufragios gracias a su programa de recorte del tamaño del Estado, bajadas de impuestos y explotación de recursos naturales.

Aun así, De la Espriella tendrá que pactar por la alta fragmentación parlamentaria y la elevada representación de la izquierda en el Congreso, donde promete liderar una «dura oposición» a sus iniciativas.