Opinión Salvador Sostres

Dry Martini y Casa Fernández. El éxito de una empresa familiar

La celebración de Casa Fernández es importante en sí misma pero también por lo que significa para una familia que ha sabido hacer bien las cosas.

Javier y Borja de las Muelas han celebrado el trigésimo séptimo aniversario de Casa Fernández. La familia De las Muelas es el ejemplo contrario de lo que tantas veces hemos visto -incluso con añadidos trágicos- en empresas en que los afectos y desafectos íntimos arruinaban el propósito. En su relación con el mundo, Javier es un hombre duro, que habla contigo, y te escucha, pero tiene sus ideas muy concretas sobre los asuntos y normalmente son las que prevalecen. En cambio, sin renunciar a aquello en lo que cree, ni a los principios de su indiscutible éxito, ha sabido proteger un espacio para su hijo Borja, que le acompaña en la dirección del grupo. Dry Martini, Casa Fernández, Gimlet, o Montesquiu son sus locales más emblemáticos. Dry Martini tiene sedes en algunos de los hoteles más importantes del mundo.

La celebración de Casa Fernández es importante en sí misma pero también por lo que significa para una familia que ha sabido hacer bien las cosas. Javier adoptó de muy joven a Gerard Acereda, convirtiéndo paulatinamente en su segundo. Gerard supo aprovechar la oportunidad, y la confianza, y ha sabido llevar el negocio, al dueño y a los clientes de un modo admirable. Es un privilegio de mi vida haber podido ver tan de cerca su prodigiosa habilidad malabar para conciliar todos los intereses, sin perjudicar a nadie. Todos nos hemos beneficiado de su arte.

Junto con la proyección de la carrera de Gerard, Javier ha educado a su hijo en la cultura empresarial, y hoy el grupo empresarial puede encarar el futuro con tranquilidad y sin urgencias. La estructura es sólida, y ver a Javier de vacaciones en la otra punta de España, seguro de que sus negocios están bien llevados, se ha convertido en una estampa habitual, y no era así hace muchos años.

Lo que ha salido bien en la familia De las Muelas ha sido una mezcla de firmeza y libertad. Javier tiene sus ideas pero Borja, una vez acreditó su seriedad ante su padre, ha podido desarrollar las suyas, sus ideas y sus iniciativas, y tal como el hijo respetó al padre en su aprendizaje, el padre ha respetado al hijo en sus primeros pasos y esto es muy importante. Ser padre y empresario es muy difícil. Ser hijo e hijo del dueño, todavía lo es más. El sentido del humor de Borja, su paciencia y su tenacidad son la mejor garantía que podremos envejecer en Dry Martini sin tener que explotar laboralmente a Javier durante su vejez.

Esta familia nos ha dado una casa, en Dry Martini y en sus otros establecimientos, como esta Casa Fernández que cumple 37 años. Sin ser nuestros, hemos podido jugar siempre en casa, recibir como si fuéramos de la familia, y en cierto modo lo somos.

Hay algo muy importante que Borja y yo tenemos en común, y que nos cuesta con Javier, y es que hemos aceptado que vivimos en una ciudad donde hace calor, y a veces mucho calor, y que no se puede beber en condiciones sin un frío sostenido y adecuado. Una empresa familiar es un súper éxito si al final la transición, en todo lo que consiste, es en que la Civilización rebaje algunos grados.

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