Puro Sushi en Marbella, del chef Andrés Médici, es un restaurante pulcro, nítido, que de entrada expresa su intención en su estética. En su silencio. Hace falta un poco más de frío para que esta sensación cristalina sea completa. No se puede comer ni beber en condiciones. Si la temperatura no es inferior a los 21 grados. Esto las señoras tienen que saberlo. No digo que tengan que entenderlo. Simplemente digo que tienen que saberlo y acudir a restaurantes, sobre todo en verano, protegidas con algún tipo de chal o chaqueta. La Civilización tiene una temperatura, y por encima de esta temperatura todo es tam-tam, sudor y hechicero, y no se puede dar ni recibir ninguna manifestación artística que las personas razonables podamos gozar en todo su esplendor..
Puro Sushi es un restaurante sobre la pureza, sobre lo sencillo bien hecho. Es un restaurante sobre eliminar lo no trascendente. El chef Andrés no pone, quita. En una inundación lo primero que escasea es el agua potable. Andrés parece partir de esta máxima para salvar el elixir de la tromba que nos mata.
Tiene su gracia, y su metáfora, que Puro Sushi esté en Puente Romano. Un hotel que es el corazón de lujo en España, un hotel que es la celebración ruidosa de la vida con toda su magia, y con toda su exceso, presenta en uno de sus rincones este Puro Sushi antagónico, tensado en lo contrario. Es el contraste lo que nos ayuda a amar la vida y el chef Andrés consigue voltear lo que parecía imposible.
En un restaurante tan espiritual, tan sexy, tan basado no en una fórmula, sino en la sensibilidad de su autor, no es conveniente ir con las ínfulas de querer tener un protagonismo a la hora de pedir. No es prudente. No es la manera de tener la experiencia que el restaurante y el cliente merecen. Más bien se trata de llegar y de no decir nada. El Chef sabe mirarte, El Chef sabe entenderte, el Chef ve tu reacciones y varía a medida que la cena avanza. No es prudente decir a los artistas lo que tienen que hacer. Nunca nos ha funcionado. Y no porque ellos tengan un supuesto derecho a hacer lo que les plazca, sino porque nosotros necesitamos como clientes, como espectadores, como receptores de su talento, que ellos puedan expresarlo en toda su plenitud. Puro Sushi es una cuestión de actitud. Evidentemente se basa en la maestría del chef Andrés, pero también, como todo lo que merece la pena, en la actitud de quien va a recibirlo. Estamos juntos en esta empresa efímera y tan bella de alargar los dedos para intentar tocar la piel del Cielo.
Es una lección aprendida de chefs como Andrés no dar explicaciones. Quitar es más importante que poner. Demasiadas palabras borran los artículos. Esto es lo esencial de Puro Sushi: saber que vas al primer silencio de donde nacen todas las canciones, y que importa el chef Andrés e importas tú. Todo lo demás es historia, es retórico y puedes leerlo aquí.

