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El universo visual de Talia Chetrit llega al Museo Lázaro Galdiano

Del 6 de junio al 30 de agosto, LOEWE y la FUNDACIÓN LOEWE presentan en el Museo Lázaro Galdiano una exposición que reflexiona sobre la realidad, la ficción, el cuerpo y la percepción.

Exposición Bunny de Talia Chetrit. Fotografía: Talia Chetrit.

La fotografía tiene la capacidad de congelar un instante, pero también de transformarlo. De convertir lo cotidiano en algo extraño, de jugar con la realidad hasta que deja de parecer completamente cierta. Sobre esa frontera difusa entre lo que vemos y lo que creemos ver se construye Bunny, la exposición con la que la fotógrafa Talia Chetrit desembarca por primera vez en una institución española.

Con motivo de PHotoESPAÑA 2026, LOEWE y la FUNDACIÓN LOEWE presentan esta muestra en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, donde podrá visitarse entre el 6 de junio y el 30 de agosto. Comisariada por Stella Bottai, la exposición reúne una selección de obras que recorren casi tres décadas de trabajo, entrelazando imágenes de diferentes etapas sin seguir una línea temporal definida. Pasado y presente conviven aquí en un mismo espacio, como si el tiempo perdiera importancia frente a la fuerza de las imágenes.

A través del retrato, la fotografía escenificada y la naturaleza muerta, Chetrit ha construido a lo largo de los años un lenguaje propio, reconocible por su capacidad para generar preguntas más que respuestas. Sus fotografías se mueven entre la seducción y la incomodidad, entre lo íntimo y lo performativo, explorando constantemente los límites entre realidad y ficción.

Exposición Bunny de Talia Chetrit. Fotografía: Talia Chetrit.
Exposición Bunny de Talia Chetrit. Fotografía: Talia Chetrit.

La maternidad, el deseo, la juventud, el cuerpo o la vulnerabilidad aparecen de forma recurrente en su obra. Temas que aborda desde una mirada profundamente personal y que, en muchas ocasiones, parten de su entorno más cercano o de ella misma. La artista convierte así la cámara en una herramienta de observación, pero también de exposición, situándose al mismo tiempo detrás y delante del objetivo.

En sus imágenes dialogan referencias a la historia del arte, la fotografía comercial y la teatralidad propia de la puesta en escena. Nada parece completamente espontáneo, pero tampoco completamente planificado. Esa tensión constante es precisamente uno de los rasgos que definen su trabajo y que convierte cada fotografía en una invitación a mirar dos veces.

Más que una retrospectiva convencional, Bunny propone un recorrido por las obsesiones, preguntas y contradicciones que atraviesan la trayectoria de Talia Chetrit. Una exposición que invita a detenerse frente a cada imagen y aceptar que, a veces, la fotografía no está ahí para mostrar la realidad, sino para cuestionarla.

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