Ceuta quiere dejar de ser una incógnita para convertirse en una oportunidad. Ese fue el mensaje que ha sobrevolado la conversación mantenida entre Ignacio Quintana, CEO de SpainMedia, y Juan Jesús Vivas, presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, durante la presentación previa al Forbes Ceuta Tech Summit 2026, que se celebrará los próximos 9 y 10 de junio en la ciudad.
La cita ha servido como antesala de un encuentro que busca situar a la ciudad en el mapa económico, empresarial y tecnológico nacional. Y lo ha hecho a través de una conversación marcada por una idea recurrente: Ceuta ha cambiado profundamente en las últimas décadas, pero todavía tiene pendiente contar mejor su historia.
Quintana ha recordado su primera visita a la ciudad. «La recordaba en blanco y negro y ahora es una ciudad en color», ha señalado. Una transformación que ha atribuido, en gran medida, al liderazgo ejercido durante los últimos 25 años por Juan Jesús Vivas, a quien ha definido como una figura clave en la evolución de la ciudad. Junto a él, también ha destacado el papel desempeñado por Karim Bulaix, presidente de la Cámara de Comercio, entidad que acaba de cumplir 120 años y que, según ambos, ha sido uno de los motores silenciosos de este proceso de cambio.

Para Vivas, la presencia de Forbes en Ceuta supone mucho más que la celebración de un evento. Significa atraer una mirada externa capaz de generar curiosidad y credibilidad. «Ceuta necesita este tipo de visiones», ha explicado. Una visión solvente que contribuye a desmontar prejuicios y a mostrar una realidad que, según ha insistido, sigue siendo una gran desconocida para buena parte de España.
A lo largo de la conversación ha emergido una idea que combina geografía, estrategia y oportunidad. Ceuta es Europa en África. Una posición singular que la convierte en puente, puerto y puerta entre dos continentes. A esa ubicación privilegiada se suma un régimen económico y fiscal diferencial, reconocido por la Unión Europea, que incluye una bonificación del 60% en el IRPF, incentivos a la Seguridad Social y la condición de territorio franco aduanero. Un conjunto de ventajas que, pese a su relevancia, sigue siendo poco conocido fuera de sus fronteras.
Sin embargo, el presidente de Ceuta ha insistido en que la competitividad de la ciudad no puede explicarse únicamente desde los incentivos fiscales. También ha hablado de conectividad, de infraestructuras, de un puerto que ha incrementado su actividad un 45% en el último año y de sectores con gran potencial de crecimiento, especialmente vinculados a la economía digital y tecnológica. «Hay una estructura sólida y está dando resultados alentadores», ha afirmado.
Pero si ha habido un concepto que ha aparecido una y otra vez ha sido el del capital humano. Vivas ha reivindicado el papel de los empresarios locales y de las pequeñas y medianas empresas que han aprendido a crecer en un entorno complejo y que hoy representan una de las principales fortalezas de la ciudad. A ello ha sumado un elemento menos tangible, aunque igualmente decisivo: la capacidad de colaboración entre instituciones, empresas y sociedad civil. «La Cámara es el mejor pegamento que tenemos», ha resumido.
Más allá de los datos económicos, la conversación se ha detenido en aquello que no siempre aparece en los informes de inversión. La identidad. La percepción. La imagen que proyecta una ciudad. Para Vivas, uno de los grandes retos de Ceuta sigue siendo darse a conocer. Porque, asegura, quien la visita suele descubrir una realidad muy distinta a la que imaginaba.
«Ceuta es preciosa», ha afirmado. Una ciudad donde confluyen culturas, tradiciones y formas de entender el mundo que han convivido durante siglos. Un territorio moldeado por el Mediterráneo, por la luz y por el mar, pero también por una cultura de respeto que su presidente considera uno de sus principales activos. «Aquí cada ciudadano es libre de expresar sus creencias y celebrar sus tradiciones sin generar hostilidad o rechazo». Una convivencia que ha definido como patrimonio inmaterial y una de las señas de identidad más valiosas de la ciudad.
La geopolítica también ha tenido su espacio en la conversación. Durante décadas, Ceuta ha convivido con relatos que cuestionaban su estabilidad o su futuro. Vivas quiso responder a esas dudas con contundencia. A sus 73 años, y tras décadas de experiencia institucional, ha asegurado que la ciudad vive hoy uno de los momentos más seguros de su historia. «Nuestra soberanía y nuestra seguridad territorial están garantizadas», ha afirmado, respaldadas por la Constitución, el Estado y la Unión Europea.
Quizá por eso, cuando la conversación llegaba a su tramo final y se le ha preguntado por el futuro, el presidente ha elegido una palabra sencilla pero poderosa: esperanza. Una esperanza construida sobre una transformación ya iniciada, sobre nuevas oportunidades económicas y sobre la convicción de que Ceuta está preparada para ocupar el lugar que considera que merece, y ha añadido: «Ceuta es un reflejo de sentimiento de pertenencia a España».
El Forbes Ceuta Tech Summit 2026 será, precisamente, un nuevo capítulo en ese relato. Un escaparate para mostrar una ciudad que aspira a ser reconocida no solo por dónde está situada, sino por todo lo que está construyendo.

