Actualidad

Un estudio de la UIB revela que las lluvias extremas activan de forma selectiva la erosión en los torrentes

image

PALMA, 1 (EUROPA PRESS)

Un estudio liderado por el grupo de Geosistemas Mediterráneos y Riesgos Naturales de la Universitat de les Illes Balears (UIB) revela que el fuerte impacto de las lluvias extremas en los torrentes no se debe únicamente a la cantidad de precipitación, sino a la activación selectiva de procesos de erosión en lugares especialmente vulnerables.

La investigación analiza los efectos de la borrasca Juliette de 2023 en el torrente des Fangar, en el nordeste de Mallorca, cuando las lluvias persistentes acumularon más de 200 litros por metro cuadrado en cinco días.

Según ha informado la UIB en una nota de prensa, los resultados del estudio muestran que en estos episodios se erosionan volúmenes de sedimento muy superiores a los habituales y concentran en pocos días una parte muy importante del transporte anual.

La borrasca Juliette se caracterizó por una precipitación persistente durante cinco días seguidos, un hecho que favoreció una saturación progresiva del suelo y una conexión hidrológica sostenida entre diferentes partes de la cuenca.

Esta situación permitió ampliar el área efectiva de la cuenca, que es la parte del territorio que realmente contribuye a la escorrentía y que transporta sedimento durante un episodio de lluvia.

Según el estudio, este aumento de la conectividad hidrológico es clave para entender por qué las lluvias prolongadas generan una respuesta tan intensa en los torrentes.

Para identificar el origen del material transportado, el equipo investigador combinó un sistema de monitorización hidrológica continuo con técnicas avanzadas de trazado de sedimentos.

Los resultados determinan que, durante la borrasca Juliette, las fuentes de sedimento principales que se activaron fueron los márgenes de los torrentes y las áreas agrícolas, especialmente las situadas cerca del canal fluvial.

Estas zonas aportaron la mayor parte del sedimento transportado, mientras que las áreas forestales tuvieron una contribución más reducida. Los investigadores explican que este hecho confirma el papel protector de la vegetación ante la erosión, incluso durante episodios extremos.

Igualmente, el estudio demuestra que un único episodio de lluvia extrema como Juliette puede llegar a generar entre cinco y seis veces más de sedimento que una crecida ordinaria. En el caso analizado, el sedimento movilizado durante esta borrasca equivale a cerca del 75 por ciento del transporte medio anual registrado entre 2012 y 2018.

Este resultado, continúa el estudio, refuerza la interpretación que en ambientes mediterráneos el funcionamiento geomorfológico de los sitemas fluviales está dominado por eventos de alta magnitud y baja frecuencia.

Para los investigadores, estos resultados tienen implicaciones directas para la gestión del territorio y la prevención de riesgos naturales, especialmente en un contexto en el que aumenta la variabilidad climática y los fenómenos extremos se vuelven más frecuentes.

Por ejemplo, remarcan la necesidad de centrar las actuaciones de mitigación de la erosión en las áreas agrícolas cercanas a los torrentes.