La noticia aún no es oficial al 100%, aunque ya ha sido confirmada en redes por el propio entrenador y, como informa Fabrizio Romano, el acuerdo se da prácticamente por cerrado.
El Real Madrid tendría ya nuevo entrenador. José Mourinho regresaría al banquillo blanco más de una década después de su primera etapa en el club, en una decisión que supondría uno de los movimientos más impactantes del fútbol europeo y que devolvería al Santiago Bernabéu a una de las figuras más influyentes, polémicas y competitivas de la historia reciente de la entidad.
La noticia llega después de unos días marcados por la conferencia pública de Florentino Pérez y algunas críticas que el presidente del Madrid dirigió a la prensa, en un momento “complicado” para los merengues. En Valdebebas se venía deslizando desde hace días que el club trabajaba en una solución de máximo impacto, con experiencia en la élite y capacidad inmediata para reconstruir un proyecto ganador. El nombre de Mourinho, inicialmente tratado como una opción lejana, ha ido ganando fuerza con el paso de las horas hasta convertirse en la gran apuesta del presidente blanco.
El regreso del técnico portugués supondría cerrar un círculo que nunca terminó de romperse del todo. Mourinho abandonó el Real Madrid en 2013, pero dejó una huella profunda en el club. Más allá de los títulos conquistados: una Liga histórica de 100 puntos, una Copa del Rey y una Supercopa de España, el portugués transformó la mentalidad competitiva de un equipo que llevaba años viviendo a la sombra del mejor Barcelona de Guardiola.
Aquel Madrid de Mourinho fue intensidad, carácter y rebelión competitiva. Fue el equipo que volvió a mirar de frente al Barça, el que elevó el nivel físico y mental de una plantilla que terminó marcando una época en Europa y el que construyó gran parte del núcleo que posteriormente conquistaría varias Champions League. Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo, Benzema, Marcelo, Xabi Alonso, Di María o Pepe encontraron bajo el portugués un contexto de máxima exigencia que acabó moldeando una generación histórica.
También fue una etapa de enorme tensión mediática y ambiental. Mourinho dividió al madridismo, incendió clásicos y convirtió cada rueda de prensa en un escenario de combate. Pero incluso muchos de sus críticos reconocen hoy que aquel equipo devolvió al Real Madrid una identidad competitiva que había perdido durante años. En el club consideran que esa mentalidad vuelve a ser necesaria en un momento de transición y máxima presión deportiva.
La posibilidad de su regreso llevaba tiempo sobre la mesa. Durante la última semana, diferentes movimientos internos alimentaron las sospechas de que el club estudiaba un cambio radical de perfil para el banquillo. La necesidad de recuperar autoridad competitiva, reforzar la personalidad del vestuario y gestionar un proyecto lleno de jóvenes talentos empujó al Real Madrid hacia una figura conocida por su liderazgo fuerte y su experiencia en escenarios límite.
Mourinho aterrizaría ahora en un contexto completamente distinto al de 2010. El equipo atraviesa un momento crítico tras perder la Liga ante el FC Barcelona y una situación tensa en el vestuario entre Valverde y Tchouaméni. El portugués se encontraría con un club modernizado, un Bernabéu transformado y una plantilla joven construida alrededor de futbolistas como Mbappé, Bellingham, Vinícius, Rodrygo y Camavinga. El reto sería inmediato: devolver al equipo a la máxima competitividad europea y construir un bloque reconocible capaz de dominar tanto desde el juego como desde el carácter.
En el madridismo existe una mezcla de ilusión, nostalgia y expectación. Para una parte de la afición, Mourinho representa al entrenador que inició el camino de la gran década europea del club. Para otros, su vuelta significa recuperar una figura de impacto capaz de devolver tensión competitiva al vestuario en un momento decisivo. En cualquier caso, nadie duda de que su regreso coloca nuevamente al Real Madrid en el centro absoluto del foco futbolístico mundial.
Porque Mourinho nunca deja indiferente. Y porque, más de diez años después, el Real Madrid vuelve a apostar por el entrenador que convirtió cada partido en una batalla y cada temporada en una declaración de ambición.
La firma del contrato está prevista para finales de mes, a la espera de que se ultimen los últimos detalles administrativos antes del anuncio oficial. De momento, el entrenador mantiene una cláusula de rescisión activa de 3 millones de euros para abandonar el club portugués, que expira oficialmente el próximo 26 de mayo.

