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#EspecialBoomInmobiliario: Diez nombres clave del interiorismo en España

El sector del interiorismo ha cambiado de lugar en el proceso: ya no aparece al final, sino al principio. En un mercado marcado por la rehabilitación y la inversión internacional, su papel es clave para decidir qué comprar y cómo transformarlo.

De izquierda a derecha: Cristina Chaves Galán de Galán & Sobrini Arquitectos, Juan Bengoa, Beatriz Silveira, Patricia Bustos de Patricia Bustos Studios, Adriana Arran-Sobrini de Galán & Sobrini Arquitectos y Marcos Trueba de Trueba Studio. Fotografía: Ximena y Sergio.

El interiorismo en España vive uno de sus momentos más dinámicos. Tras la recuperación progresiva del sector inmobiliario después de la crisis de 2008, la actividad se ha intensificado desde la pandemia, consolidando un escenario de crecimiento sostenido que ha favorecido tanto la creación de nuevos estudios como la expansión de firmas ya consolidadas reforzando equipos para responder a una demanda cada vez más exigente. Pero lo relevante no es solo el crecimiento, sino el cambio de rol que está experimentando el sector dentro del propio mercado inmobiliario.

En este nuevo tablero de juego, donde los activos se compran y se venden con una lógica cada vez más global, el interiorista ha dejado de ser una figura asociada únicamente a la parte final del proyecto para convertirse en un agente estratégico desde el primer minuto. Ya no se trata solo de “vestir” espacios, sino de interpretarlos, anticiparlos y, en muchos casos, validarlos. “Es cada vez más común que el cliente nos llame previamente para ir a visitar con él el inmueble y ver la viabilidad del proyecto. Y hasta que no tiene nuestra conformidad no suele emprender la compra”, explican Cristina y Adriana, fundadoras del estudio Galán & Sobrini, una pareja de interioristas que hemos reunido en SyX Estudio, de los fotógrafos Sergio Moya y Ximena Garrigues, donde se han realizado las fotos de este reportaje.

El interiorista ahora acompaña decisiones de inversión y no solo decisiones estéticas.

Este desplazamiento hacia fases tempranas no es casual y tiene una base clara: la transformación del propio mercado. La rehabilitación se ha convertido en el gran motor del sector. Según el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), la edificación recuperó vigor en 2025 con 36,5 millones de metros cuadrados visados, un 3,56 % más que en 2024 y casi un 9 % por encima de 2019. Aunque la obra nueva crece respecto a niveles prepandemia (+15,17 %), su evolución anual es más moderada. En contraste, la gran rehabilitación alcanza cifras históricas: más de 55.500 viviendas visadas, duplicando los niveles de 2019 y encadenando seis años de crecimiento.

En paralelo, la entrada masiva de capital internacional —especialmente en ciudades como Madrid o Barcelona— ha sofisticado el mercado en tiempo récord. “Más de la mitad de nuestros clientes son ya internacionales, lo que nos ha llevado a especializarnos en proyectos de alto nivel donde la excelencia estética debe ir acompañada de un control económico riguroso”, señala el interiorista madrileño Raúl Martins. Así, intervenir desde el inicio del proceso no es solo una cuestión creativa, sino una herramienta clave para asegurar la viabilidad económica de cada operación.

De izquierda a derecha: Miriam Alía de Miriam Alia Studio, Raúl Martins de Raúl Martins Studio, Luis Puerta y Erico Navazo de Erico Navazo Estudio. Fotografía: Ximena y Sergio.

Es un hecho que la inversión en rehabilitación continúa al alza. El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana cifra en un 12,9 % el aumento de licencias para reformas profundas, con un volumen de inversión que alcanza los 2.268 millones de euros, máximo histórico. En paralelo, el mercado confirma la rentabilidad de estas intervenciones: en ciudades como Madrid y Barcelona, la reforma integral incrementa el valor de los inmuebles hasta un 35 % y un 42 %, respectivamente, con retornos que en algunos casos rozan el 79 %. Este contexto explica por qué el interiorista se ha integrado en la lógica de inversión inmobiliaria.

Ese cruce de referencias culturales está redefiniendo la manera de hacer las cosas. Ya no hay un único código estético dominante, sino una superposición de influencias que obliga a los estudios a afinar su capacidad de lectura. Como explica la interiorista Miriam Alía, “el comprador internacional que llega a Madrid, especialmente en el segmento de lujo, trae referencias muy diversas. Eso ha elevado el nivel de exigencia y también ha ampliado el lenguaje del diseño”. Por tanto, además de un aumento del volumen de trabajo, lo que percibimos es un cambio en la naturaleza misma de los proyectos. Los clientes buscan proyectos más rápidos y orientados a rentabilidad (venta o alquiler) frente a proyectos más personales. Beatriz Silveira aprecia “un incremento en ambos perfiles: por un lado, quienes buscan una vivienda a la altura de sus expectativas para disfrutar Madrid, una ciudad claramente en tendencia; y por otro, proyectos más orientados a la rentabilidad”.

El sector del interiorismo empezó a notar el impacto del actual boom inmobiliario en el momento en el que la demanda de vivienda en España, tanto de primera como segunda residencia, se recuperó y aumentó exponencialmente”, apunta el interiorista Erico Navazo, refiriéndose principalmente a clientes con mayor poder adquisitivo, nacionales y extranjeros atraídos por la calidad de vida de nuestro país. Esa inversión extranjera ha actuado como catalizador de propuestas más ambiciosas, con mayor carga conceptual y una ejecución más afinada. “Hay una formación muy buena en España y mentes muy creativas. Gracias a la inversión extranjera se pueden ver proyectos diferentes y con conceptos muy potentes”, apunta Juan Bengoa. Silveira indica que, aunque hay más presión para hacer proyectos más rápidos, notan que, con la idea de vender o alquilar, los clientes “entienden que el interiorismo bien pensado no es un extra, sino la clave: acelera la comercialización y eleva el valor final”.

Todo apunta a un cambio estructural: la rehabilitación y el interiorismo se consolidan como ejes estratégicos de un nuevo ciclo inmobiliario, donde la sostenibilidad, la eficiencia y la revalorización del patrimonio construido sustituyen al modelo expansivo previo a 2008, más centrado en la obra nueva. La internacionalización ha traído consigo un salto cualitativo que se refleja también en las expectativas del cliente local, que ha asumido rápidamente los nuevos estándares, como afirma el arquitecto cubano afincado en Madrid Marcos Trueba: “Es un valor que enriquece la cultura de la expectativa más que de la exigencia y traza nuevas directivas culturales, sociales y económicas. Es indudable que el nivel ha subido en poco tiempo y es algo que nos entusiasma”.

En ese escenario, el interiorista opera cada vez más cerca de la figura del consultor integral y la estética, lejos de diluirse, se vuelve más estratégica. Porque si algo empieza a cuestionarse dentro del sector es precisamente la velocidad a la que se producen y consumen las tendencias. Frente a esa lógica, algunas voces reivindican una mirada más pausada y estructural. “El interiorismo debe aportar identidad propia y permanencia, y entenderse como una disciplina completa, más allá de modas o del ritmo del mercado”, apunta el interiorista Luis Puerta.

Ahí está la clave. Por un lado, la presión por responder a una demanda creciente, diversa y globalizada. Por otro, la necesidad de construir proyectos auténticos que no queden obsoletos en pocos años. Entre ambos polos, el interiorismo español parece estar encontrando un nuevo punto de equilibrio.

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