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Virginia Pozo, fundadora de Coosy: “La clave está en evolucionar sin perder la esencia de la marca”

Fundadora y directora creativa de Coosy, Virginia Pozo ha convertido una pequeña tienda online nacida en Pontevedra en una de las firmas españolas con mayor crecimiento.

Virginia Pozo, fundadora de Coosy. Fotografía: Cedida.

Virginia Pozo (Pontevedra, 1985) es la fundadora y directora de su marca de ropa, Coosy, una empresaria para la que todo empezó mucho antes de lo que esperaba. Desde pequeña acompañaba a su madre a las ferias de Milán y París para elegir prendas para la tienda familiar. Los viajes quedaron marcados en ella para siempre, con una sensibilidad especial por la moda. Esto supuso tan solo el inicio de una gran marca de ropa con mucho estilo propio.

Un mundo al que ha estado siempre vinculada, a pesar de que estudió Derecho y trabajó en banca antes de volver al mundo de la moda. Virginia fundó Coosy en 2011 como una pequeña tienda online. Hoy, es la fundadora y directora creativa de una firma con más de 25 tiendas en España, ha construido un universo propio donde conviven color, feminidad y cercanía, manteniendo además una fuerte apuesta por la producción local, la sostenibilidad y el compromiso social.

¿Cómo te han influido en tu vida tus primeras experiencias en las pasarelas de moda

Desde muy pequeña viví la moda muy de cerca. Acompañaba a mi madre a ferias y pasarelas en ciudades como Milán o París para comprar producto para la tienda familiar, y creo que ahí entendí que la moda iba mucho más allá de la ropa. Me marcó muchísimo ver cómo una colección podía transmitir una idea, una emoción o incluso una forma de vivir. También me enseñó la importancia del producto, del detalle y de construir una marca con identidad propia.

¿Cómo es que empezaste en el mundo de la moda después de haber estudiado algo diferente?

Aunque estudié Derecho y empecé mi carrera profesional en banca, la moda siempre estuvo presente. En realidad, nunca sentí que estuviera tan lejos de ella. Con el tiempo me di cuenta de que lo que realmente me motivaba era crear algo propio, y que tenía una visión bastante clara de la marca que me gustaría construir. Coosy nació un poco de esa mezcla entre intuición, pasión y ganas de emprender.

¿En qué momento te diste cuenta de que querías crear una empresa de moda?

Fue algo bastante natural. Empecé casi como una necesidad de crear una propuesta que sentía que faltaba en el mercado: una marca femenina, especial, con diseño y color, pero pensada para la vida real. Al principio era un proyecto muy pequeño, pero desde el principio tuve claro que quería construir una marca con recorrido y con una identidad muy reconocible.

¿Qué miedos tenías al principio?

Muchísimos. Creo que cuando emprendes siempre tienes la sensación de estar tomando decisiones sin tener todas las respuestas, y eso no desaparece del todo con el tiempo. Al principio me preocupaba especialmente crecer demasiado rápido o perder la esencia de la marca en el camino, pero son inquietudes que siguen muy presentes cuando una empresa evoluciona y entra en nuevas etapas.

También tenía —y sigo teniendo— mucho respeto por toda la parte empresarial: gestionar equipos, estructura, producción, expansión… Al final, diseñar es una de las muchas partes que implica construir una marca. Lo realmente complejo es conseguir crecer manteniendo coherencia, identidad y visión a largo plazo.

¿Cuáles han sido los mayores obstáculos a la hora de crear una marca?

Creo que el mayor reto ha sido aprender a adaptarnos constantemente. Coosy lleva más de 15 años creciendo y, en ese tiempo, la industria, el consumidor y la forma de entender la moda han cambiado muchísimo. Hemos vivido momentos muy distintos, incluso una pandemia, y cada etapa te obliga a replantearte muchas cosas como empresa.

La forma de comprar, de comunicar, de consumir contenido o incluso de relacionarse con las marcas evoluciona continuamente, y creo que una de las claves ha sido entender la idiosincrasia de cada momento sin perder nuestra esencia. Adaptarte no significa cambiar quién eres, sino saber evolucionar con inteligencia y mantenerte conectado con lo que necesita tu cliente en cada etapa.

¿Cómo te inspiras para cada colección?

La inspiración puede venir de muchos sitios: un viaje, una conversación, una película, una combinación de colores o incluso una sensación. Pero más allá de una referencia concreta, siempre intentamos que las colecciones tengan una intención y conecten con cómo quiere sentirse la mujer que las lleva. Nos interesa mucho crear prendas que emocionen, pero que también funcionen de verdad en su día a día.

¿Qué retos tiene producir de forma más sostenible en la industria de la moda?

El principal reto es encontrar el equilibrio entre sostenibilidad, calidad y viabilidad empresarial. Nosotros apostamos por una producción muy cercana y trabajamos gran parte de nuestras colecciones en talleres de proximidad en España, porque creemos que eso nos permite tener más control sobre el proceso y crecer de una forma más responsable. Aun así, es un camino que exige una revisión constante y mucha capacidad de adaptación.

¿Qué ha supuesto para la marca desfilar en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid?

Ha sido un paso muy importante a nivel de posicionamiento. Presentar la colección en un entorno como Mercedes-Benz Fashion Week Madrid nos permitió mostrar otra dimensión de la marca y reforzar nuestro vínculo con la industria de la moda española. También fue un momento muy especial porque supuso abrir Coosy a nuevos públicos y consolidar un trabajo de muchos años.

¿Cuáles son los siguientes pasos de la marca?

Estamos en un momento de crecimiento y expansión muy interesante. Queremos seguir reforzando nuestra presencia internacional, crecer en mercados estratégicos y continuar desarrollando nuevas categorías dentro del universo Coosy. Pero más allá del crecimiento, nuestro objetivo sigue siendo construir una marca sólida, reconocible y con una visión a largo plazo.

¿De dónde nace la necesidad de implicarte personalmente en causas sociales?

Creo que cuando tienes una marca con visibilidad también tienes una responsabilidad. En nuestro caso, siempre hemos intentado apoyar proyectos que tengan un impacto real y que estén alineados con nuestros valores. Un ejemplo muy importante para nosotros es APRAMP, una asociación con la que colaboramos y que trabaja apoyando a mujeres supervivientes de trata y explotación.

Lo que más nos inspiró de ese proyecto fue ver cómo la moda podía convertirse en una herramienta de formación, autonomía y nuevas oportunidades. Para mí era importante que la colaboración tuviera sentido de verdad y que no se quedara solo en un mensaje. Creo que las marcas hoy tienen la capacidad de generar conversación, pero también de implicarse y aportar desde su lugar.

Al final, Coosy siempre ha sido una marca construida desde el alma, la vida y el corazón, y creo que esa forma de entender la moda también implica ser conscientes del impacto que podemos tener más allá de las prendas.