El crucero MV Hondius comenzó a fondear el interior del puerto de Granadilla (Tenerife) a las 5:30 de la mañana (hora local), desembarcando finalmente a las 6:30 (hora local). Sin embargo, su acogida ha sido lo contrario a una situación fácil. La madrugada de este 10 de mayo ha sido marcada por las tensiones y negociaciones entre el Gobierno de Canarias y el Ejecutivo central, quienes no acababan de llegar a un acuerdo. El presidente canario, Fernando Clavijo, se negó inicialmente a autorizar la estancia del buque más allá de 24 horas alegando dudas sobre el desembarco de los pasajeros y posibles riesgos para la seguridad sanitaria. También reclamó al Ministerio de Sanidad informes que garantizaran la ausencia de peligro para la población y mostró preocupación por la posibilidad de que roedores procedentes del barco pudieran llegar a tierra.
Pese a la negativa del Ejecutivo autonómico, el Ministerio de Transportes, dirigido por Óscar Puente, ordenó finalmente la acogida del crucero en Granadilla. El Gobierno central justificó la decisión por razones de asistencia sanitaria y seguridad marítima, defendiendo que mantener el barco en una zona aislada del núcleo urbano facilita un mayor control sanitario y reduce el riesgo para la población.
El operativo desplegado para gestionar el desembarco del MV Hondius está compuesto por 358 efectivos, entre guardias civiles, policías, personal sanitario, miembros de la UME y médicos de Sanidad Exterior, que ya han accedido al buque. La embarcación permanecerá fondeada en el puerto de Granadilla, aunque sin atracar directamente a tierra, mientras se desarrollan las tareas de evacuación y control sanitario. Antes de iniciar el desembarco, equipos médicos y epidemiólogos realizarán una última evaluación de pasajeros y tripulantes para confirmar que permanecen asintomáticos y completar las encuestas epidemiológicas previstas.
El protocolo establece que la evacuación se realizará de forma escalonada y en grupos reducidos para garantizar la seguridad sanitaria. Los primeros en abandonar el barco serán los 14 ciudadanos españoles y un representante de la Organización Mundial de la Salud, que serán trasladados en zódiacs hasta la dársena y, posteriormente, en autobuses especiales hasta el aeropuerto Tenerife Sur. Desde allí, los españoles viajarán en un avión militar a Madrid para cumplir cuarentena preventiva en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, mientras que otros pasajeros serán repatriados en vuelos organizados por sus respectivos países, principalmente hacia Países Bajos.
Durante toda la operación se aplicarán estrictas medidas de prevención. Tanto los pasajeros como el personal implicado en el dispositivo deberán utilizar mascarillas FFP2 y únicamente podrán portar un pequeño equipaje de mano con documentación y objetos imprescindibles. Además, las autoridades han establecido un perímetro de seguridad marítima alrededor del crucero para impedir la navegación en la zona mientras dure el operativo.
El fondeo del MV Hondius también ha generado preocupación entre trabajadores portuarios y expertos marítimos debido a las condiciones del puerto de Granadilla, especialmente por el viento y el temporal del suroeste que afecta a la zona. Fuentes de la Autoridad Portuaria han advertido de las dificultades técnicas que puede presentar esta maniobra en un puerto considerado secundario. Una vez concluido el desembarco, el barco será avituallado y repostado antes de continuar su travesía hacia Países Bajos con parte de la tripulación aún a bordo.

