Con más de nueve décadas de trayectoria, la Fundación San Pablo CEU se sitúa hoy en un momento clave de expansión. Su presidente, el historiador Alfonso Bullón de Mendoza, ha reflexionado recientemente sobre el papel fundamental que la institución ha desempeñado en la educación española y los retos que asume de cara a los próximos años.
Un origen marcado por la resiliencia
Durante el encuentro mantenido con la periodista Belén Chiloeches, Bullón de Mendoza recordó que la Universidad CEU San Pablo no nació en un entorno sencillo. Su fundación en 1933 se produjo en un clima de alta polarización. «El CEU surge en una época muy convulsa de la sociedad española; en un momento en que se estaba produciendo un grave ataque contra la enseñanza religiosa», explicó el presidente, subrayando que la prioridad inicial fue, precisamente, mantener vigentes esos valores.
Lo que comenzó como un centro de estudios complementarios a la universidad pública fue evolucionando al compás de la legislación española. El gran hito llegó en 1993, bajo el gobierno de Felipe González, cuando se autorizaron las universidades privadas. En ese contexto, la Universidad CEU San Pablo marcó un precedente histórico. Según relató Bullón de Mendoza, se convirtió en la primera universidad privada de España «no concordada», diferenciándose de instituciones como la de Navarra, que ya existían bajo el paraguas de los acuerdos Iglesia-Estado: «Nosotros somos la primera universidad de iniciativa social”.
Crecimiento y fidelidad a los principios
En la actualidad, la institución atraviesa una fase de «pleno crecimiento», tal y como señaló Bullón de Mendoza, con una oferta educativa que se extiende desde colegios e institutos hasta formación profesional y universidades.
Este desarrollo se enmarca en un nuevo plan estratégico que busca proyectar a la entidad hacia el futuro sin perder su esencia original: “Tenemos muy claro que queremos seguir formando a personas, no meros profesionales”. Y añadió: “Apostar por una educación basada en los principios del humanismo cristiano tiene más sentido que nunca, en plena era de la inteligencia artificial (IA). Hay que hacer que los jóvenes tengan una visión crítica”.
Esta reflexión servía a la periodista para preguntarle cómo consiguen acercarse a las nuevas generaciones. “El discurso es claro: la universidad les va a formar muy bien profesionalmente y, además, de una forma muy práctica, teniendo en cuenta las necesidades del mundo laboral actual. Esto les ofrece una ventaja competitiva única”, exponía Bullón de Mendoza. En este punto, el presidente de CEU señalaba que su “empleabilidad es muy alta”, y que el secreto de este logro residía en que, en parte, es porque forman algo más que un mero profesional.
No en vano, el presidente destacaba que el CEU está comprometido como una institución con iniciativa social, en la que la Fundación Universitaria San Pablo CEU va más allá de la excelencia académica, centrándose en «incentivar al conocimiento y en aumentar la influencia cristiana en la vida pública”: “El año pasado concedimos cerca de 30 millones de euros en becas para los alumnos. Esto nos permite crear un vínculo único con nuestros estudiantes, que les impulsa a crecer y a seguir con sus estudios”.
Al ser preguntado sobre cómo se logra mantener la coherencia en los valores a lo largo del tiempo y en sus diferentes proyectos, Bullón de Mendoza no tenía dudas: “Es fácil porque somos una institución muy consolidada, con una rica tradición en el mundo educativo”. «El CEU siempre será fiel a sus principios», aseguró.
De esta forma, Bullón de Mendoza dejaba claro que el legado del CEU no es solo una mirada al pasado, sino un motor de acción para ser un actor decisivo en la educación española de los próximos años.

