Hay rankings que ordenan el poder. Y luego están los que lo explican.
La lista de los 50 directivos mejor pagados de la Bolsa española en 2025 no es solo una clasificación de nombres y cifras: es una radiografía de cómo se reparte el valor en la cúspide empresarial. Un mapa donde las cantidades dejan de ser sueldos y empiezan a ser otra cosa.
Porque en lo más alto ya no se habla de millones. Se habla de decenas de millones.
La cima: más de 40 millones en un solo año
El primer puesto lo ocupa José María Álvarez-Pallete (Telefónica), con 44,51 millones de euros entre salario, pensión e indemnización. Es, con diferencia, la mayor remuneración del año.
Por detrás, pero en la misma dimensión:
- Manuel Manrique (Sacyr): 34,73 millones
- Ángel Vilá (Telefónica): 33,90 millones
- Nicolás Huss (HBX Group): 33,30 millones
Cuatro nombres que marcan una frontera clara: los 30 millones como nuevo estándar de la élite más alta.
En todos los casos hay un patrón: no es solo salario. Es una combinación de fijo, variable, incentivos extraordinarios y, en algunos casos, salidas retribuidas. La cifra final es el resultado de esa arquitectura.
Del top 5 al top 10: el núcleo duro del poder económico
A partir de ahí aparece un segundo bloque, todavía en cifras de dos dígitos:
- Ana Botín (Banco Santander): 18,53 millones
- José Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola): 15,87 millones
- Óscar García Maceiras (Inditex): 11,55 millones
- Damian Gammell (Coca-Cola Europacific Partners): 11,39 millones
- Juan Santamaría (ACS): 10,73 millones
- Héctor Grisi (Banco Santander): 10,29 millones
Aquí ya no hay picos excepcionales, sino continuidad: grandes corporaciones que sostienen salarios estructuralmente altos.
Entre 9 y 5 millones: la élite ampliada
Del puesto 11 al 25 se consolida un grupo amplio de ejecutivos que se mueven entre los 9 y los 5 millones de euros.
Destacan nombres como:
- Carlos Torres (BBVA): 9,57 millones
- Florentino Pérez (ACS): 9,14 millones
- Francisco Reynés (Naturgy): 8,43 millones
- Onur Genç (BBVA): 8,15 millones
- Jesús María Herrera (Cie Automotive): 8,08 millones
- José Manuel Entrecanales (Acciona): 7,94 millones
Y en el entorno de los 6 millones:
- Rafael del Pino (Ferrovial): 7,05 millones
- Fernando Mata (Mapfre): 6,57 millones
- José Antonio Álvarez (Santander): 6,40 millones
- Armando Martínez (Iberdrola): 6,38 millones
- Ignacio Madridejos (Ferrovial): 6,16 millones
Aquí ya no hay excepciones. Hay sistema. Es el tramo donde se consolida la élite directiva ampliada del Ibex y grandes cotizadas.
La base del ranking: los “mínimos” millonarios
A partir del puesto 25, las cifras siguen siendo millonarias, aunque bajan de intensidad:
- Gonzalo Gortázar (CaixaBank): 5,51 millones
- Guillaume Faury (Airbus): 5,48 millones
- Silvio González (Atresmedia): 5,36 millones
- Marc Murtra (Telefónica): 5,26 millones
- José Luis del Valle (ACS): 5,24 millones
- César González-Bueno (Sabadell): 5,11 millones
- Josu Jon Imaz (Repsol): 5,05 millones
Este último dato es revelador: para entrar en el top 50 hay que superar los 5 millones de euros anuales. Ese es el suelo.
Más allá de la cifra: cómo se construyen estos sueldos
Lo que une a toda la lista no es solo la cuantía, sino su composición. En la mayoría de los casos, el salario fijo es solo una parte. El resto llega por:
- bonus ligados a resultados
- incentivos a largo plazo
- acciones o paquetes retributivos variables
- pensiones acumuladas
- indemnizaciones o finiquitos
Es decir: no es un sueldo tradicional, es un sistema de compensación complejo diseñado para alinear intereses… y multiplicar cifras.
Un ranking que explica algo más
Este top 50 no es solo una lista de los mejor pagados. Es también una forma de entender cómo funcionan las grandes empresas cotizadas.
Porque mientras estos directivos se mueven entre los 5 y los 44 millones de euros, el sueldo medio de los empleados en esas mismas compañías se sitúa en torno a los 68.000 euros. La distancia no está en el ranking. Está en el contexto.
Y es ahí donde esta clasificación deja de ser un listado y se convierte en algo más incómodo: una medida real de hasta dónde llega la cima.

