Opinión Salvador Sostres

Rosalía explicada a los empresarios

Mi hija me ha llevado de gira con Rosalía, es una gran fan, desde Lyon a Berlín, pasando por Madrid, Barcelona, Colonia y ahora nos queda Miami. El talento de la artista es alto y poderoso, y pueden hablar de él mucho mejor que yo personas más sensibles a este tipo de música.

Pero más cerca, y más terrenal, está el meticuloso, obsesivo trabajo sobre el que descansa el espectáculo y el disco de esta gira. Es todo de una precisión tan milimétrica que me atrevo a decir que si los últimos decimales no se hubieran alcanzado, lo habríamos notado. Me ha gustado ir por Europa con mi hija y explicarle que sin el esfuerzo constante y al límite, el talento se desvanece, se malgasta, y disgustamos a Dios despreciando sus dones. También es verdad que el esfuerzo sin talento no sirve para nada, y que las puertas siempre hay que golpearlas para que se abran, pero que detrás esté el Cielo no lo decides tú ni mucho menos a golpes.

Rosalía explicada a los empresarios, y a las hijas, y a los padres, es el empeño diario de una chica compromeida con su trabajo. Sus estudios musicales, que tan en serio se tomó, y que ahora le permiten crear con base. Su posterior investigación musical y cultural, Rosalía es una música culta, que todo lo hace por algo, y ese algo suele ser elevado. La preparación física, con exigentes rutinas de gimnasio; la inversión de dinero y tiempo en los mejores estudios de grabación, repitiendo las tomas una y otra vez, hasta obtener el elixir deseado. La producción, la coreografía, los bailarines. Hay una parte de Rosalía que todo el mundo puede ser, y es la de la vocación, la del perfeccionismo, la insaciable cuando de trabajar se trata, hasta conseguir lo que andaba buscando.

Pero Rosalía explicada a empresarios y familias es también entender, y más que entender, asumir, que sin talento, sin el don, no hay nada extraordinario que realmente uno pueda hacer. No se trata de correr mucho, sino de correr bien; del mismo modo que practicar mucho no es lo que conduce a la perfección, sino practicar perfecto. Hemos visto muchas insistencias que nacían muertas y nos ha dado mucha pena, pero los dones se entregan, no se exigen. Antes de ponerte hay que pensar si vales, y no todo el mundo vale para todo, y es muy importante saberlo para no perder el tiempo; y todos valemos para algo, y es fundamental descubrir cada uno para qué, porque sino la vida se nos va en nimiedades, sin poder atender nuestro propósito, nuestra misión.

Buscar la luz es lo primero, y encontrarla. La luz es la luz, y no lo que tú querrías que se iluminara, y es básico que no te engañes. Luego está dedicar tu vida entera a tu don, e intuirlo todo en él. No hay vida “personal” porque no hay nada más personal que escribir. Ser padre es escribir, y ser amigo, y los restaurantes. Todo filtrado por la luz es cuando la luz verdaderamente importa.

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