La búsqueda de destinos alternativos se consolida como una de las principales tendencias en la planificación de viajes para 2026. NUBA identifica un desplazamiento progresivo hacia lugares menos evidentes, caracterizados por una menor afluencia y una oferta más ajustada a perfiles específicos de viajero.
Este cambio responde a una selección más precisa del destino, en la que factores como la accesibilidad, la estacionalidad y la dispersión de flujos turísticos adquieren mayor relevancia. En este contexto, los itinerarios priorizan regiones menos transitadas frente a los enclaves tradicionales, manteniendo el interés por los grandes destinos pero incorporando nuevas áreas dentro de los mismos.
En América, el interés se dirige hacia enclaves emergentes como Islas Secas, en Panamá, o regiones menos frecuentadas de Perú, como Tinajani. A su vez, destinos consolidados como Canadá o determinadas zonas de Argentina y Chile refuerzan su posicionamiento en función de la temporada y la conectividad.
En Europa, la tendencia se traduce en un desplazamiento hacia áreas con menor saturación turística. Montenegro se posiciona como alternativa en el Adriático, mientras que en Grecia crece el interés por regiones como el Peloponeso o las islas jónicas. En la península ibérica, Portugal amplía su atractivo con destinos como Comporta o Melides, y en Italia se incorporan zonas como Puglia o el norte alpino en determinadas épocas del año.
África refleja una diversificación hacia territorios menos explorados, especialmente en el ámbito del safari. El sur de Tanzania, así como países como Uganda o Ruanda, ganan presencia frente a circuitos más tradicionales. En paralelo, destinos insulares y costeros menos intervenidos refuerzan su papel dentro de la oferta.
En Asia, la planificación se orienta hacia una selección más específica de rutas dentro de destinos consolidados. El Sudeste Asiático mantiene su protagonismo, combinando enclaves conocidos con otros de menor afluencia, mientras que en Indonesia crecen alternativas a Bali como Komodo, Lombok o Sumba.
De forma transversal, se observa un aumento en la demanda de destinos asociados a climas más suaves durante los meses de verano. Países del norte de Europa, como Islandia, Noruega o Finlandia, se incorporan como opciones frente a destinos tradicionalmente más cálidos.
En conjunto, la tendencia apunta a una redefinición en la elección del destino, con un enfoque centrado en la diversificación geográfica, la reducción de la saturación y el acceso a entornos menos explorados.

