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Jonas Prising: “El futuro no lo define la tecnología, sino lo que decidimos hacer con ella”

Los líderes empresariales reunidos en Forbes House por ManpowerGroup analizan el impacto de la inteligencia artificial, la geopolítica y el talento en un entorno de máxima incertidumbre, donde la capacidad de adaptación y el criterio humano marcan la diferencia.

Paco Salcedo, presidente de Microsoft España; Mercedes Oblanca es Presidenta y CEO de Accenture en España y Portugal; Ana Argelich, presidenta y directora general de MSD en España; Jonas Prising, CEO global de ManpowerGroup; teniente general Fernando García González-Valerio; Raúl Sánchez y David Herranz.

Forbes House, en Madrid, ha acogido este 28 de abril un encuentro de alto nivel impulsado por ManpowerGroup que ha reunido a algunos de los principales líderes empresariales en un momento especialmente decisivo para la economía global. En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la aceleración tecnológica y el impacto creciente de la inteligencia artificial, el evento ha servido como punto de encuentro para reflexionar sobre el liderazgo en tiempos de complejidad.

La jornada ha comenzado con la recepción de los asistentes, dando paso a una apertura institucional a cargo de Raúl Sánchez, quien ha puesto sobre la mesa la necesidad de repensar las estrategias empresariales ante un entorno cada vez más incierto.

Raúl Sánchez.

En su intervención, Sánchez ha señalado que “hace diez años la ventaja competitiva era tener más recursos; hoy es decidir antes, sin decidir peor”, subrayando que “la velocidad con criterio marca la diferencia entre liderar o acompañar”. En este contexto, ha advertido de un cambio estructural: “vivimos en un sistema de alta velocidad donde las habilidades caducan y el talento se mueve como nunca”, insistiendo en que el mayor riesgo ya no es equivocarse, sino “moverse demasiado despacio”. Además, ha puesto el foco en la inteligencia artificial como algo más que eficiencia: “la IA no tiene valores, pero actúa como un espejo que revela quiénes somos como líderes”, planteando el reto de “amplificar el potencial humano sin erosionarlo”.

Finalmente, ha defendido que, pese a la disrupción, “las personas siguen siendo el verdadero factor diferencial: la tecnología transforma procesos, pero las personas transforman organizaciones”.

A continuación, el primer bloque de la sesión ha abordado el análisis del entorno geopolítico y la disrupción tecnológica, con la participación de Carme Artigas, Senior Fellow en el Harvard Belfer Center, y el teniente general Fernando García González-Valerio. Ambos han compartido su visión sobre cómo las empresas están teniendo que adaptarse a un escenario donde convergen tensiones internacionales y transformaciones tecnológicas sin precedentes.

Carme Artigas, Senior Fellow en el Harvard Belfer Center y el teniente general Fernando García González-Valerio.

En este contexto, Carme Artigas ha trazado un diagnóstico claro sobre el tablero global: “entre Estados Unidos y China hay una lucha por la supremacía que no es solo económica, sino también tecnológica y militar”, en un entorno que ha definido como “cada vez más inestable”. Una competición que, en última instancia, gira en torno a un factor clave: “el control de la energía necesaria para que la inteligencia artificial pueda avanzar”. Artigas ha advertido además sobre la desigualdad estructural en el desarrollo tecnológico: “no podemos pretender igualdad en los resultados si no existe igualdad en las condiciones de partida”, señalando la concentración del poder computacional y de los datos en manos de unos pocos actores globales. “Hoy los datos y la capacidad de computación son los dos grandes factores limitantes, y Europa prácticamente no está en esa carrera”, ha subrayado.

Más allá de la geopolítica, ha puesto el foco en el impacto sistémico de la inteligencia artificial, destacando que se trata de una tecnología sin precedentes: “por primera vez afecta a todas las industrias, incluida la creatividad, y también a la sociedad en su conjunto, influyendo en nuestras creencias y en la percepción de la realidad”. En este sentido, ha lanzado una advertencia relevante: “el riesgo no es solo lo que la IA pueda hacer, sino que dejemos de distinguir qué es real”.

Carme Artigas, Senior Fellow en el Harvard Belfer Center.

En el ámbito empresarial, ha anticipado un escenario de transformación profunda del empleo: “vamos a ver al mismo tiempo destrucción, sustitución, complementariedad y aumento del trabajo”, lo que obligará a las organizaciones a replantear su modelo de talento. Aun así, ha insistido en que existe un elemento insustituible: “la inteligencia artificial puede automatizar procesos, pero no puede reemplazar el juicio humano”.

Antes de retirarse, Artigas ha dejado una idea clave sobre el futuro competitivo de las compañías: “todas las empresas serán empresas de datos e inteligencia, pero las que realmente marcarán la diferencia serán aquellas capaces de combinar tecnología con confianza, principios éticos y responsabilidad”.

En esta misma línea, el teniente general Fernando García González-Valerio ha aportado una lectura geopolítica contundente del momento actual, asegurando que “estamos viviendo el final del orden internacional basado en reglas” y advirtiendo de que “ya estamos entrando en un mundo multipolar, con más conflictos y mayor inestabilidad”. A su juicio, la creciente tensión entre potencias redefine el tablero global: “China y Estados Unidos compiten en los ámbitos comercial, tecnológico y militar, y la inteligencia artificial será clave para determinar quién lidera el mundo en los próximos años”.

En este contexto, ha señalado la desaparición de los equilibrios tradicionales: “ya no existen aliados permanentes ni patrones fijos”, lo que obliga a empresas y organizaciones a incorporar una nueva lógica estratégica basada en la anticipación: “no basta con reaccionar, hay que planificar en un entorno donde las reglas pueden cambiar”.

Teniente general Fernando García González-Valerio.

Más allá del análisis global, ha puesto el foco en el liderazgo empresarial, destacando la gestión de la información como un elemento crítico: “hay que invertir en información de calidad, apoyarse en equipos que analicen el entorno y, sobre todo, mantener el contacto con la realidad de la organización”. Asimismo, ha subrayado la importancia de la cultura interna: “las organizaciones deben fomentar un debate honesto, donde alguien pueda decir al CEO lo que no quiere escuchar”, recordando que “cuanto más alto estás, menos te dicen la verdad”.

Finalmente, ha coincidido en el impacto estructural de la inteligencia artificial, pero ha insistido en un elemento clave: “la tecnología es determinante, pero el verdadero valor seguirá estando en las personas y en su capacidad de tomar decisiones con criterio”.

El segundo bloque ha puesto el foco en el liderazgo empresarial en contextos de alta complejidad. En esta mesa redonda han participado Jonas Prising, CEO global de ManpowerGroup; Mercedes Oblanca es Presidenta y CEO de Accenture en España y Portugal; Ana Argelich, presidenta y directora general de MSD en España; y Paco Salcedo, presidente de Microsoft España.

David Herranz, Mercedes Oblanca es Presidenta y CEO de Accenture en España y Portugal; Ana Argelich, presidenta y directora general de MSD en España; Paco Salcedo, presidente de Microsoft España y Jonas Prising, CEO global de ManpowerGroup.

Durante la conversación, los participantes han compartido experiencias reales y enfoques prácticos sobre la toma de decisiones en entornos de incertidumbre, abordando cuestiones como la adaptación organizativa, el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y la necesidad de un liderazgo más flexible y estratégico.

En este contexto, Mercedes Oblanca ha defendido la inteligencia artificial como “una tecnología claramente disruptiva y un motor de cambio en la sociedad, en la economía y en los negocios”, subrayando que las empresas se enfrentan a una oportunidad sin precedentes, pero también a una carrera estratégica global. “La cuestión no es solo adoptar la tecnología, sino cómo moldeamos nuestro presente y nuestro futuro con ella”, ha señalado, insistiendo en que Europa y España cuentan con una base sólida de talento y datos para competir, siempre que se utilicen “de forma segura, responsable e inteligente”.

Mercedes Oblanca es Presidenta y CEO de Accenture en España y Portugal.

Oblanca ha puesto especial énfasis en el cambio de paradigma que introduce la IA: “no es solo una herramienta, es una tecnología que opera por objetivos e intención e interviene en miles de decisiones dentro de la organización”, lo que obliga a repensar completamente los modelos operativos y la forma de trabajar. Sin embargo, ha advertido de uno de los principales riesgos actuales: “muchas compañías están invirtiendo más en tecnología que en personas, y eso es un error”. En este sentido, ha defendido que “la estrategia de talento debe ser tan importante como la estrategia tecnológica y de negocio”.

Además, ha anticipado el impacto estructural en el empleo: “alrededor del 50% de las tareas que hoy se realizan se verán afectadas por la inteligencia artificial”, lo que exigirá una transformación profunda de las capacidades y del liderazgo.

Para concluir, ha dejado una idea clave sobre el futuro de las organizaciones: “la tecnología debe estar al servicio de las personas, no al revés”, destacando que, en este nuevo contexto, “la inteligencia emocional será tan importante como la inteligencia técnica”.

Por su parte, Ana Argelich ha aportado una visión centrada en el impacto humano y estructural del cambio, especialmente desde el ámbito sanitario. “Estamos ante una situación demográfica compleja, con una población que envejece mientras aumenta la esperanza de vida, y eso exige repensar cómo gestionamos nuestros sistemas”, ha señalado.

Con este panorama, ha definido el momento actual como una oportunidad, pero también como un desafío que requiere humildad: “todos estamos formando parte de un cambio profundo, y eso nos obliga a adaptarnos constantemente”. Argelich ha puesto la atención en la resiliencia como una de las competencias clave del nuevo entorno: “tenemos que cuidar a nuestros empleados, porque necesitan reciclarse, mejorar sus capacidades y adaptarse a una realidad que cambia a gran velocidad”. Un cambio que, en su opinión, obliga a evolucionar también los modelos organizativos: “ya no podemos pensar en estructuras rígidas, sino en personas capaces de moverse entre funciones y desarrollar nuevas habilidades”.

Ana Argelich, presidenta y directora general de MSD en España.

Aun con todo, ha advertido de uno de los grandes cuellos de botella del sistema: “la innovación avanza más rápido que la capacidad de los sistemas para absorberla”, lo que hace imprescindible mejorar la eficiencia y la gestión para que esa innovación llegue realmente a las personas.

En cuanto al papel de la tecnología, ha sido clara: “la inteligencia artificial es una herramienta impresionante, pero sin personas tomando decisiones, no funcionará”, subrayando la importancia de la gobernanza y del criterio humano en un entorno saturado de información.

Para concluir, ha reivindicado un cambio cultural necesario dentro de las organizaciones: “tenemos que aprender a equivocarnos”, defendiendo la necesidad de integrar el error como parte del aprendizaje en un momento que, a su juicio, “exige valentía”. Y ha cerrado con una idea clave que conecta con el conjunto del debate: “si no cuidamos a las personas –incluida su salud mental–, nada de esto funcionará”.

Por su parte, Paco Salcedo ha apuntado en cómo las organizaciones deben aterrizar la inteligencia artificial en el negocio, marcando una diferencia clara entre el ámbito de consumo y el corporativo: “no podemos trasladar un modelo basado en la extracción de datos al entorno empresarial; aquí lo clave es proteger el conocimiento”. En este sentido, ha subrayado que la verdadera ventaja competitiva pasa por construir sobre el propio valor de la compañía: “los datos son importantes, pero lo realmente diferencial es tu conocimiento, tu forma de operar y tu capacidad de generar propiedad intelectual apoyándote en la inteligencia artificial”.

Lejos de una visión pesimista, ha defendido que Europa se encuentra ante una oportunidad única: “por primera vez, una pyme europea tiene acceso a la misma tecnología que las grandes compañías de Estados Unidos o China”, lo que, a su juicio, obliga a actuar con ambición: “no debemos tener miedo, debemos construir el futuro”. Salcedo ha puesto también el acento en el impacto real de la IA en las organizaciones, alejándose del discurso de sustitución: “no se trata de reemplazar empleados, sino de potenciar su capacidad”. Como ejemplo, ha señalado casos donde la implantación de estas tecnologías permitirá “recuperar millones de horas dedicadas a tareas administrativas para reinvertirlas en valor, calidad y mejor servicio al cliente”.

Paco Salcedo, presidente de Microsoft España.

En definitiva, ha llevado el debate al terreno del talento, identificando las habilidades clave del futuro: “curiosidad, valentía, compasión, comunicación y creatividad”, destacando esta última como diferencial: “la inteligencia artificial se basa en el pasado, pero el futuro lo construyen los humanos”.

La conversación se ha cerrado con la intervención de Jonas Prising, quien ha aportado una visión global marcada por la experiencia y una lectura histórica del momento actual. El CEO global de ManpowerGroup ha contextualizado el escenario actual como la coincidencia de dos grandes fuerzas: “no es habitual que confluyan dos megatendencias al mismo tiempo: un mundo multipolar en transformación y una revolución tecnológica como la inteligencia artificial”. Prising ha advertido de que este tipo de transiciones no son nuevas, pero sí complejas: “ya hemos vivido procesos de reorganización geopolítica antes, y normalmente terminan estabilizándose, pero llevan tiempo”. En este sentido, ha subrayado la conexión creciente entre energía, poder militar y tecnología como uno de los ejes clave del nuevo orden global.

Sin embargo, frente a los discursos más alarmistas, ha introducido un matiz esencial: el papel decisivo de las personas. “tendemos a predecir el futuro en función de lo que la tecnología puede hacer, pero la realidad es que el mundo evoluciona en función de lo que decidimos hacer con ella”, ha señalado.

Jonas Prising, CEO global de ManpowerGroup.

Para ilustrarlo, ha recurrido a ejemplos concretos: “sabemos desde hace décadas que los aviones podrían volar de forma totalmente automatizada, pero decidimos que haya pilotos”, o el caso de las redes sociales, cuyo uso empieza ahora a regularse tras años de expansión sin control. En esta línea, ha cuestionado la narrativa de destrucción masiva de empleo: “algunas funciones desaparecerán, pero también se crearán nuevas categorías de trabajo que hoy ni siquiera imaginamos”. Y ha insistido en una idea clave: “históricamente, la humanidad ha decidido cómo se utiliza la tecnología”.

Más allá de esto, ha puesto el foco en uno de los grandes retos actuales: la adopción real dentro de las organizaciones. “el 95% de las empresas ya utiliza inteligencia artificial, pero muchas no ven aún un impacto claro en resultados”, ha explicado, señalando que el desafío no es técnico, sino cultural: “esto va de personas, de gestión del cambio y de cómo ayudamos a las organizaciones a adaptarse”. Por ello, ha defendido la necesidad de invertir más en formación y desarrollo: “hablamos mucho de disrupción, pero invertimos poco en preparar a las personas para ella”.

Como cierre, Prising ha lanzado una reflexión estratégica sobre el futuro: la importancia de definir principios antes de que sea demasiado tarde. “no se trata solo de regular, sino de decidir qué tipo de resultados queremos como sociedad”, ha apuntado, en un paralelismo con la reacción tardía ante el cambio climático.

Una idea que resume el espíritu de la jornada: en un mundo marcado por la incertidumbre, la tecnología avanza rápido, pero sigue siendo el criterio humano el que marca el rumbo.

El encuentro, conducido por Gala Díaz como maestra de ceremonias, ha mantenido un formato dinámico que ha favorecido el intercambio de ideas entre los asistentes. “Más que un evento, buscamos generar un espacio de conversación real entre líderes”, ha señalado, en un entorno marcado por el diálogo, la reflexión y la conexión entre perfiles ejecutivos de primer nivel.

Gala Díaz.

La sesión ha concluido con un cóctel en el que los asistentes han continuado las conversaciones iniciadas durante el evento, reforzando ese carácter relacional que define a Forbes House como punto de conexión entre líderes empresariales.

En un momento en el que la complejidad se ha convertido en la nueva normalidad, la jornada ha dejado una idea clara: el liderazgo empresarial ya no se mide solo en resultados, sino en la capacidad de anticipar, adaptarse y tomar decisiones en escenarios cada vez más cambiantes.

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