“Papá y mamá siempre traían a casa cuadernos aburridos, bolígrafos o cargadores con el nombre de empresas, pero eso acababa en la basura. ¿Por qué no peluches? Los peluches nunca se tiran.”
Quincy Fuller tiene 8 años y ya dice esto como si hubiera pasado demasiado tiempo en reuniones de pitch. Él y su hermano de 10 años, Jackson Fuller, son co-CEOs de Stuffers, un negocio familiar que fabrica peluches personalizados para merchandising corporativo.
Entre sus clientes figuran empresas como Reddit y la agencia de marketing New Engen. Su oficina es su sala de juegos. Su equipo de diseño incluye un modelo de IA. Sus ingresos en el primer año: 100.000 dólares.
Esto convierte a los hermanos Fuller en un caso de estudio de la generación “nativa en IA”, donde la distancia entre la imaginación de un niño y el producto final prácticamente ha desaparecido.
En décadas anteriores, el emprendimiento infantil estaba limitado por lo que podían hacer físicamente: repartir periódicos, exprimir limones para vender limonada o cortar el césped.

Kobie Fuller
Pero con la inteligencia artificial, internet y el apoyo de los padres en las tareas más complejas, la brecha entre una idea y un producto fabricable se ha reducido drásticamente.
Su flujo de trabajo combina creatividad tradicional con tecnología de última generación. Todo comienza con dibujos hechos a mano. Para un cliente que vende GLP online, los hermanos diseñaron un peluche con forma de “masa gorda enfadada” para representar los retos de la pérdida de peso. Luego subieron el dibujo a ChatGPT, que lo transformó en renders de alta calidad listos para enviar a fabricación.
“¿Las ideas? Son completamente suyas”, afirma su padre, Kobie Fuller, socio general de Upfront Ventures. Su papel es comercial y técnico: abrir puertas, hacer presentaciones y ayudar a perfeccionar los prompts.

Kobie Fuller
Con experiencia en moda, su madre, Shennel Fuller, se encarga de la producción y la cadena de suministro. Pero la dirección creativa es estrictamente “liderada por los niños”, subraya Kobie.
Su padre conocía Reddit y ayudó a organizar la primera reunión. Inicialmente, la empresa les pidió diseñar una versión en peluche de “Snoo”, su mascota alienígena. Pero Jackson consideró que sería demasiado aburrido y, durante la presentación, elevó la propuesta con una idea distinta: un concepto de “blind box” inspirado en la tendencia de juguetes sorpresa popular en Asia.
El equipo de Reddit proporcionó su brand book, y los hermanos se sentaron en la mesa de la cocina con papel y bolígrafo para iterar. El resultado no fue un único peluche, sino un sistema: versiones escalonadas de Snoo, desde “básico” hasta “ultra raro”, convirtiendo un simple regalo corporativo en algo más cercano a un lanzamiento coleccionable.
“Antes de abrirlo, nunca sabes lo que te va a tocar”, explica Jackson Fuller. “Puede ser básico, plus o raro.”
Reddit terminó encargando 2.000 unidades, que planea repartir entre sus empleados en Nueva York durante un evento corporativo.

Kobie Fuller

Kobie Fuller
Lo que ocurrió en esa sesión creativa con Reddit tiene incluso un término académico. Michele Newman, investigadora en el programa KidsTeam de la Universidad de Washington, lo denomina momentos “mini-c”: pequeños estallidos de autoexpresión significativa que generan una enorme confianza.
“La IA demuestra a los niños que realmente tienen buenas ideas”, explica Newman. “Pueden ver cómo se materializan rápidamente y empezar a ejercitar ese músculo de: ¿qué quiero expresar?”
Pero este “puesto de limonada con IA” requiere límites claros. El modelo de los Fuller funciona porque se mantiene “acotado” y mediado por adultos, explica Rebecca Winthrop, investigadora senior y directora del Center for Universal Education en la Brookings Institution.
El riesgo, advierte Winthrop, es que la IA se convierta fácilmente en un atajo cognitivo en lugar de una herramienta creativa. Sin supervisión adulta, los niños pueden recurrir a lo que ella denomina “IA amplia”: usar chatbots sin guía para que piensen por ellos o depender de asistentes complacientes que no ofrecen la fricción necesaria para el desarrollo emocional.
“Si das a los niños una tecnología que les permite acortar el camino en sus tareas, la van a usar”, afirma. “No se trata solo de saltarse algunos pasos… es que no pasan por el proceso profundo y exigente que necesitan para desarrollar su cerebro y convertirse en pensadores críticos e independientes.”
Así, mientras la IA puede acortar la distancia entre la imaginación y un producto terminado, también puede acortar la distancia entre la curiosidad y la pereza intelectual.
Para los adultos, es un caso de estudio disruptivo sobre cómo la IA puede potenciar la creatividad infantil sin reducir el esfuerzo cognitivo. Para los hermanos Fuller, en cambio, se parece mucho a lo que siempre han sido los puestos de limonada: crear algo por diversión y obtener una recompensa.
“Si cerramos Google”, dice Jackson Fuller, mientras su mirada se desvía hacia los coches de juguete en su habitación, “nuestro padre dice que podríamos ir a una carrera de Fórmula 1.”
Este artículo se ha publicado originariamente en Forbes.com

