Barcelona siempre ha sido una ciudad que se lee. Pero este año, además, se bebe.
En pleno pulso cultural marcado por el Año Gaudí y coincidiendo con Sant Jordi, Starbucks da un paso más allá de su negocio tradicional para posicionarse como un actor dentro del ecosistema creativo de la ciudad. Lo hace con una propuesta que mezcla literatura, comunidad y café en una misma experiencia, transformando sus tiendas en espacios vivos donde las historias no solo se consumen: también se crean.
La marca no busca vender café. Busca formar parte del relato.
La iniciativa convierte varias tiendas de Barcelona en auténticos puntos de encuentro literario. Durante Sant Jordi, estos espacios acogen firmas de autores, encuentros con lectores y una programación pensada para conectar talento local con el público.
Nombres como Josep Pont, Miguel Ángel Jordan o María Crivillé pasan por estos espacios, junto a nuevas voces como Alma Sampedro, ganadora del Premio Feel Good 2026, que se convierte en una de las protagonistas de la jornada.

El objetivo es claro: llevar la literatura fuera de los circuitos tradicionales y acercarla al día a día. Al café. A la pausa. Una estrategia que no es casual. El vínculo entre Starbucks y la literatura no es nuevo. Está en su origen: su propio nombre nace de Moby Dick. Pero en Barcelona ese relato cobra una dimensión distinta.
La alianza con Plataforma Editorial –con más de 1.400 títulos publicados– refuerza ese posicionamiento, apostando por el talento emergente y por una literatura accesible, emocional y conectada con el presente.
El patrocinio del Premio Feel Good 2026 encaja en esa narrativa: historias que buscan inspirar optimismo y bienestar, alineadas con la experiencia que la marca quiere construir alrededor del café. Porque aquí el producto es casi una excusa.
Del lector al creador: escribir la ciudad

La propuesta no se queda en la lectura. Starbucks también quiere activar la escritura.
Entre mayo y noviembre, la tienda de Rambla 71 acogerá talleres gratuitos de escritura creativa con figuras como Milena Busquets o Toni Ayala. Espacios abiertos donde los participantes podrán construir relatos que nacen de Barcelona y de su propia experiencia en la ciudad.
El resultado no se quedará en lo efímero: una selección de esos textos se publicará en una edición física limitada y también en formato digital a través de la app de Starbucks. Una forma de convertir a los clientes en protagonistas. Y a la ciudad, en materia prima narrativa.
Cultura, digital y experiencia
El proyecto se amplía con recomendaciones literarias accesibles desde las tiendas mediante QR y desde la app Starbucks Rewards, además de una colaboración con la plataforma de audiolibros Nextory. A esto se suman sorteos, contenidos exclusivos y una programación pensada para mantener viva la experiencia más allá de Sant Jordi.
La lógica es clara: combinar espacio físico, comunidad y entorno digital en una misma propuesta cultural.
Gaudí, el contexto y la identidad
Todo esto ocurre en un momento simbólico para Barcelona: el centenario de Antoni Gaudí. Starbucks incorpora este contexto con intervenciones visuales inspiradas en el trencadís y una colección de merchandising que conecta con el imaginario modernista. Un guiño local que refuerza el mensaje: no se trata de aterrizar en la ciudad, sino de integrarse en ella.
Lo interesante de esta iniciativa no está solo en lo que ofrece, sino en lo que representa. Starbucks lleva años redefiniendo su papel: de cadena de café a espacio de experiencia. Y en Barcelona da un paso más, posicionándose como un punto de conexión cultural.
Porque en una ciudad que vive de sus historias, el café puede ser algo más que una bebida. Puede ser el lugar donde empiezan.

