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Kevin Warsh: patrimonio y riqueza del candidato a presidente de la Reserva Federal

El financiero de 56 años y socio en la family office del multimillonario gestor de hedge funds Stanley Druckenmiller podría convertirse en el presidente de la Reserva Federal más rico de la historia de Estados Unidos. Además, está casado con una heredera multimillonaria.

Kevin Warsh (centro), candidato del presidente Donald Trump a presidir la Reserva Federal, y su esposa Jane Lauder (izquierda), saludan al presidente del Comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado, el senador Tim Scott, durante la audiencia de confirmación de Warsh el 21 de abril de 2026 en Washington, D.C.

Kevin Warsh, el candidato del presidente Donald Trump para presidir la Reserva Federal, compareció ante el Comité Bancario del Senado en una audiencia de confirmación el martes por la mañana. Aunque respondió a las preocupaciones de los demócratas sobre la independencia de la Fed y la presión del presidente, Warsh evitó en gran medida abordar los detalles sobre su fortuna.

La senadora Elizabeth Warren ya había mostrado especial preocupación por la vaguedad de la declaración financiera de Kevin Warsh. Además de acusarlo de haber gestionado mal la crisis financiera de 2008 durante su etapa como gobernador de la Fed entre 2006 y 2011, y de calificarlo como un “títere elegido por [el presidente Trump]”, Warren criticó que su declaración “no revela el alcance completo de sus activos”, lo que plantea problemas inmediatos.

“Uno o más de sus decenas de fondos y entidades podrían tener participaciones en instituciones financieras prohibidas, y el público nunca lo sabría”, señalaba un informe del 15 de abril del Comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado.

En la audiencia de ayer, Warren volvió a presionar a Warsh —cuyo suegro es el multimillonario y aliado de Trump Ronald Lauder— preguntándole si su fondo Juggernaut Fund L.P. había invertido en empresas controladas por China o en compañías vinculadas al presidente Donald Trump, su familia o incluso Jeffrey Epstein.

Warsh se limitó a responder que “esos activos se venderán” si es confirmado. En su declaración financiera, presentada el 10 de abril, había indicado que ciertos activos no se habían detallado “debido a acuerdos de confidencialidad preexistentes”.

Lo cierto es que no ha sido especialmente transparente en lo que respecta a sus finanzas personales. En su declaración, Warsh informó de activos propios valorados entre 135 y más de 226 millones de dólares, y de otros entre 56 y más de 95 millones correspondientes a su esposa, la heredera de Estée Lauder Jane Lauder, quien trabajó casi tres décadas en la compañía y aún forma parte de su consejo de administración.

Forbes estima su patrimonio en 2.000 millones de dólares, tres cuartas partes procedentes de su participación en Estée Lauder, fundada por su abuela en 1946. Incluso sin tener en cuenta esa fortuna, los activos de Warsh superan ampliamente los del actual presidente de la Fed, Jerome Powell, quien declaró entre 19 y 75 millones de dólares el año pasado.

La mayoría de los presidentes de la Reserva Federal han sido economistas o banqueros, aunque existen excepciones notables, como el heredero industrial Marriner Eccles (1934-1948), el ejecutivo del sector papelero Thomas McCabe (1948-1951), el expresidente de la Bolsa de Nueva York William McChesney Martin (1951-1970), el ex CEO de Textron William Miller (1978-1979) y el propio Powell, que fue socio del gigante del capital privado Carlyle Group entre 1997 y 2005.

Gran parte de la fortuna de Kevin Warsh parece estar vinculada a su trabajo como socio en la family office del multimillonario gestor de hedge funds Stanley Druckenmiller, a quien Warsh mencionó en su declaración inicial ayer, calificándolo como “uno de los inversores más exitosos de nuestro tiempo” y “un patriota”. (Druckenmiller también fue jefe del actual secretario del Tesoro, Scott Bessent).

Los dos mayores activos de Warsh —ambos denominados Juggernaut Fund, LP y valorados en más de 50 millones de dólares cada uno— forman parte de Duquesne Family Office, la firma de Druckenmiller donde Warsh trabaja desde 2011; sin embargo, no está claro en qué invierten exactamente estos fondos.

Además, declara participaciones por un total de entre 250.001 y 500.000 dólares en decenas de startups y compañías privadas, desde el gigante del software Databricks y el desarrollador de centros de datos de IA Crusoe hasta la plataforma de mercados predictivos Polymarket —en cuyo consejo asesor participa Donald Trump Jr.— y la empresa espacial de Elon Musk, SpaceX (que se espera salga a bolsa en junio en lo que podría ser la mayor OPV de la historia).

En ningún punto se especifica si ese rango declarado refleja el valor de estas participaciones en el momento de la inversión o su valor actual.

Muchas de estas inversiones —incluidas todas las anteriores, además de participaciones en varias empresas de criptomonedas— se mantienen a través de DCM Investments 10, según la declaración. Esta entidad también está vinculada a la oficina de Stanley Druckenmiller e invierte en fondos que, al parecer, están gestionados por Abstract Ventures, una firma de capital riesgo con sede en San Francisco que administra 1.800 millones de dólares en activos.

Kevin Warsh declara 72 entidades denominadas THSDFS LLC —también asociadas a Druckenmiller—, aunque solo menciona una inversión concreta: la plataforma de viajes basada en blockchain TravelXChange. Sin embargo, una revisión de los registros de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) revela participaciones adicionales de estas LLC en empresas fintech como Affirm y Chime, la compañía de diagnóstico Veracyte o el marketplace de entradas StubHub, entre otras.

Warsh también declaró pasivos de entre 3 y 12 millones de dólares, incluidos compromisos de capital con ocho de estas entidades THSDFS.

Algunos de los detalles más llamativos de la declaración ofrecen pistas sobre el patrimonio inmobiliario de Warsh y su esposa. Entre ellos, una vivienda de cuatro dormitorios en Palm Beach valorada en 12 millones de dólares (a su nombre), un ático de 8 millones en el barrio neoyorquino de NoLiTa (a nombre de ella), cuatro propiedades contiguas en East Hampton valoradas conjuntamente en 18 millones (también de ella) y participaciones en dos operaciones de cría de caballos de carreras —Vicarage Stable y Jump Sucker Stable (a su nombre).

Los activos de Jane Lauder incluyen además una entidad que posee obras de arte valoradas en más de un millón de dólares, así como terrenos sin desarrollar en el condado de Suffolk (Nueva York) valorados entre 5 y 25 millones.

A diferencia de Lauder, Warsh no proviene de una familia multimillonaria. Nacido en Albany (Nueva York), hijo de un fabricante de uniformes escolares y de una periodista, se graduó en políticas públicas por Stanford en 1992 y cursó Derecho en Harvard.

Se incorporó al departamento de fusiones y adquisiciones de Morgan Stanley en 1995 y abandonó la firma en 2002 para unirse a la administración de George W. Bush como asistente especial del presidente en política económica —el mismo año en que se casó con Jane Lauder, también exalumna de Stanford—.

Pocos años después, en 2006, fue nombrado miembro del Consejo de Gobernadores de la Reserva Federal.

En las dos décadas siguientes, Warsh ha formado parte de los consejos de administración del gigante logístico UPS y del retailer online surcoreano Coupang. También trabajó como consultor para la firma de capital privado Cerberus Capital Management, vinculada al subsecretario de Defensa Stephen Feinberg.

Estos trabajos como consultor y consejero han resultado especialmente lucrativos. Además de sus activos, su declaración recoge ingresos de entre 6,3 y 11,4 millones de dólares en 2025 hasta la fecha de presentación en abril.

Entre ellos, 10,2 millones en honorarios de consultoría procedentes de Duquesne (la firma de Druckenmiller), 750.000 dólares de Cerberus, así como ingresos por conferencias de empresas como el banco brasileño BTG Pactual, la farmacéutica Eli Lilly y las firmas de capital privado TPG y Warburg Pincus.

Según documentos de la SEC, sus participaciones en UPS y Coupang están valoradas en 3 y 9 millones de dólares, respectivamente.

No es la primera vez que Kevin Warsh ha estado cerca de convertirse en presidente de la Reserva Federal. Donald Trump lo consideró brevemente para el puesto en 2017, antes de optar finalmente por Jerome Powell, una decisión que el propio presidente ha dicho lamentar.

Si Warsh es confirmado, todas esas fuentes de ingresos e inversiones lucrativas llegarán a su fin de forma abrupta: en su acuerdo ético, se comprometió a renunciar a sus cargos en consejos y trabajos de consultoría, así como a desprenderse de la mayoría de sus inversiones —incluidas las vinculadas a Stanley Druckenmiller y a los fondos de Abstract— en un plazo de 90 días tras su confirmación.

Esto podría resultar una mala apuesta si alguna de esas inversiones —como SpaceX— sale a bolsa con una valoración estratosférica de 2 billones de dólares una vez transcurrido ese plazo.

En cualquier caso, Jane y la familia Lauder probablemente podrán respaldar financieramente a Warsh si fuera necesario.

Este artículo se ha publicado originariamente en Forbes.com

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