Un equipo multidisciplinar ha identificado en la Bahía de Cádiz los restos casi intactos de un mercante genovés hundido en 1587 por la flota de Francis Drake. El hallazgo, excepcional por su estado de conservación, aporta información inédita sobre la logística de la Armada de Felipe II y la vida a bordo en plena Edad Moderna.
El barco identificado corresponde al San Giorgio e Sant’Elmo Buonaventura, una nave mercante de origen genovés localizada a escasa profundidad y cubierta por sedimentos que han favorecido su conservación. Enterrado a unos ocho metros bajo el lecho marino, el pecio presenta una integridad estructural poco habitual en este tipo de hallazgos.
Las investigaciones arqueológicas y documentales, desarrolladas en colaboración con el IAPH (Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico), han permitido vincular el naufragio con el ataque inglés a Cádiz en la primavera de 1587, una operación destinada a frenar la preparación de la conocida como Armada Invencible.
Clave en la logística de la Armada
Los estudios históricos sitúan al buque dentro del entramado logístico de la monarquía hispánica. El mercante transportaba artillería y suministros destinados a la flota que Isabel I de Inglaterra pretendía neutralizar con el ataque de Drake.
Este contexto refuerza la relevancia estratégica del hallazgo: no se trata únicamente de un barco comercial, sino de una pieza integrada en la infraestructura militar de finales del siglo XVI.
Un cargamento que retrata el comercio global
El análisis del pecio ha revelado un cargamento diverso y de alto valor económico. Entre los materiales documentados destacan: Botijas con aceitunas en salmuera; Barriles de cochinilla, un tinte muy cotizado en la época; Elementos de artillería y equipamiento naval
Estos restos evidencian la intensa red comercial entre el Mediterráneo y el Atlántico, así como la importancia de Cádiz como nodo logístico en la economía imperial.

Ciencia avanzada para reconstruir el pasado
El estudio del yacimiento ha incorporado técnicas de vanguardia poco habituales en arqueología subacuática: análisis genómico de restos humanos, dendroarqueología para identificar maderas y origen constructivo y estudios fisicoquímicos del cargamento.
Estos trabajos han permitido incluso detectar patologías en la tripulación, documentando restos óseos como el cráneo de una mujer con traumatismo, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre la vida y condiciones a bordo.
El descubrimiento se suma a otros pecios documentados en el entorno portuario gaditano, una de las áreas más ricas en patrimonio subacuático de Europa. Las obras portuarias y campañas arqueológicas han sacado a la luz múltiples restos que abarcan desde la Edad Moderna hasta épocas contemporáneas, consolidando la zona como un auténtico archivo histórico bajo el mar.

