Hay fotógrafos que capturan imágenes. Y luego está Paolo Roversi, que captura tiempo.
Este verano, la Fundación Marta Ortega Pérez (MOP) convierte A Coruña en el epicentro de su universo con Doubts, una exposición que no solo recorre la obra de uno de los grandes nombres de la fotografía contemporánea, sino que invita a entrar en una forma de mirar –y de esperar– que desafía la inmediatez de nuestro tiempo.
Roversi (Rávena, 1947) no dispara: observa, escucha, deja que la imagen ocurra. Su fotografía no busca la perfección, sino ese instante frágil en el que algo todavía no está del todo definido. De ahí el título. De ahí todo.
El origen: España, 1964
La historia de Paolo Roversi con la fotografía empieza, curiosamente, en España. Tenía 17 años cuando, durante unas vacaciones familiares en 1964, descubrió la cámara como una forma de detener el mundo. A su regreso a Italia, improvisó un laboratorio en casa y comenzó a revelar sus propias imágenes en blanco y negro. No era solo una afición. Era una forma de entender la realidad.
A partir de ahí, su carrera se construye con la paciencia de quien no tiene prisa: en los años setenta comienza a trabajar con Associated Press, cubre el funeral de Ezra Pound en Venecia y abre su primer estudio. Poco después, un encuentro casual con Peter Knapp, entonces director artístico de Elle, lo lleva a París. Y París –como tantas veces en la historia del arte y lo que no es el arte– lo cambia todo.
Allí se quedará. Allí se convertirá en Paolo Roversi.
La luz como lenguaje
Hablar de Roversi es hablar de luz. Pero no de cualquier luz. Su trabajo –reconocible al instante– se construye a partir de una iluminación casi pictórica, suave, envolvente, que parece emerger desde dentro de sus retratados. Utiliza película instantánea, tiempos largos, procesos casi artesanales. En un mundo digital y acelerado, su método es casi un acto de resistencia.
Ha trabajado para Vogue (en todas sus ediciones), W o Vanity Fair. Ha firmado campañas para Dior, Valentino o Yves Saint Laurent. Ha retratado a Kate Middleton, a Kristen Stewart, a Emma Watson. Pero lo importante no es a quién fotografía, sino cómo. En sus imágenes, nadie posa: existe.
Doubts: la belleza de no tener certezas
La exposición que podrá visitarse en el Centro MOP entre el 20 de junio y el 20 de septiembre reúne tanto imágenes icónicas como obras inéditas. Pero no es una retrospectiva al uso. Es una declaración de intenciones.
Doubts habla de la duda como motor creativo. De la fragilidad como lenguaje. De la belleza que no se impone, sino que aparece –como sus fotografías– poco a poco.
Marta Ortega lo resume con precisión: “He admirado la fotografía de Paolo desde siempre”. Y no es casual. La elección de Roversi continúa una línea curatorial que convierte A Coruña en un destino imprescindible para la fotografía internacional, tras nombres como Peter Lindbergh, Steven Meisel o David Bailey.
El tiempo lento del lujo
En un momento en el que la imagen se consume a velocidad de scroll, Paolo Roversi propone lo contrario: detenerse.
Su obra no se entiende en un vistazo. Se mira. Se espera. Se duda. Y quizá por eso –porque exige algo más que atención– sigue siendo tan radicalmente contemporánea. Este verano, A Coruña no solo acoge una exposición. Acoge una manera distinta de ver y, sobre todo, de mirar.

