Cloud Dancer es según los expertos de Pantone el color que durante 2026 más veremos en todos los ámbitos del diseño a nivel global y el que aparentemente más condicionará nuestro estado de ánimo. Si esta variante grisácea del blanco roto se sitúa a la cabeza de las tendencias en color, no hay duda de que si buceamos en las secciones de salud y belleza de diarios y revistas de lifestyle de medio mundo, la palabra ‘longevidad‘ acapara titulares y artículos en profundidad como si de una tendencia en sí misma se tratara. A ello contribuye también que los planes de marketing de las firmas referentes de la cosmética hayan puesto el foco en mujeres y hombres en la barrera de los 50, o que hayamos naturalizado por completo conceptos como la menopausia o la andropausia. No hay duda de que la longevidad 2.0 se entiende en clave de prevención, bienestar y vitalidad mucho más que de envejecimiento o declive. Nunca fue menos tarde para ser nuestra mejor versión.
Deportistas de élite en la barrera de los 40 como Luka Modric (40 ya cumplidos) o Novak Djokovic (38) han contribuido a popularizar este mensaje. Ambos tienen una edad metabólica una década más joven que la cronológica, lo que les permite competir al máximo nivel con atletas mucho más jóvenes. Que se lo digan al casi imbatible Jannik Sinner, cuyos 24 años y las 4 horas de partido no fueron suficientes para doblegar al jugador serbio en las últimas semifinales del Open de Australia (solo nuestro ‘titancito’ Alcaraz pudo hacerlo en la gran final). Precisamente el tenis se ha confirmado como el gran aliado físico de la longevidad.
Según un reciente estudio realizado durante 25 años en Dinamarca (The Copenhagen City Heart Study), el tenis incrementa 9,7 años la esperanza de vida. En ese cuarto de siglo de evaluación se siguió la actividad física de más de 8.500 personas, entre los que se incluían personas sedentarias, y aficionados a otros deportes como el fútbol, el bádminton, el ciclismo, el running, la natación e incluso el gimnasio y la calistenia.
La medicina preventiva y la constancia con hábitos como el ejercicio, la dieta, el descanso o el cuidado de la piel se antojan claves para desacelerar el paso del tiempo. La cosmética, la medicina estética e incluso la cirugía plástica han desarrollado enormes avances en materia de longevidad, siendo actualmente España uno de los grandes referentes a nivel mundial. En todos estos ámbitos se ha instalado una misma tendencia minimalista, que proclama menos cremas, menos tratamientos y menos intervenciones, poniendo el énfasis en la efectividad y la naturalidad.
Cosméticos tres en uno, que hacen las veces de sérum, contorno de ojos y crema hidratante; protocolos de cabina como Ultherapy, que garantiza con una única sesión anual resultados tensores similares a un lifting (la española Leticia Carrera es la experta que más tratamientos realiza en Europa, unos 700 al año); y ya en quirófano, nuevas técnicas como el Deep Neck, desarrollado por otro español, el cirujano Fran Gómez Bravo, considerado el mejor experto en rejuvenecimiento de cuello del mundo, y la suya, la intervención de moda en Hollywood.
Todo ello resulta compatible, aunque parezca lo contrario, con otro reciente estudio, publicado por la revista Science, según el cual los genes controlan más del 50% de nuestros índices de longevidad. Este mismo estudio reconoce la importancia de ciertos hábitos saludables para ganar al menos 5 años en nuestra esperanza de vida.
*Jesús Rodríguez, Periodista y Relaciones Públicas, co-fundador de la agencia Público y Notorio.

