“Tenemos que dejar de ver el medicamento como un gasto y empezar a verlo como una inversión en salud”. En estas palabras que ha pronunciado Marta Moreno, vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España, en el marco del Forbes Healthcare Summit 2026 que se ha celebrado este jueves, 16 de abril, se concentra la esencia en el avance de los cuidados relacionados con la salud. Invertir para prevenir. Destinar fondos para curar. Emplear recursos económicos para dibujar un futuro más sano.
El Forbes Healthcare Summit 2026 ha reunido este jueves en Madrid a algunos de los principales líderes del sector sanitario para abordar una idea central: ha llegado el momento de acometer reformas estructurales que permitan garantizar la sostenibilidad, la equidad y la capacidad de innovación del sistema.
El encuentro, celebrado en el Hotel Rosewood Villa Magna, ha contado con el respaldo de compañías líderes del sector como AbbVie, ASISA, AstraZeneca, Bayer, Daiichi-Sankyo, HM Hospitales, IVI, Miranza, Roche, Takeda, Siemens Healthineers, Top Doctors Group y UNIE Universidad, además de la colaboración de SIGMADOS, configurando un ecosistema representativo de toda la cadena de valor de la salud.
Madrid ha vuelto así a situar la sanidad en el centro del debate en un momento en el que el sistema sanitario ha dejado de ser solo una cuestión asistencial para convertirse en un factor clave de competitividad, cohesión social e innovación.

La jornada ha arrancado con la conducción de Ainhoa Arbizu como maestra de ceremonias y la bienvenida institucional de Ignacio Quintana, CEO de Forbes España, quien ha subrayado la necesidad de pasar de la reflexión a la ejecución en un momento clave para el sistema sanitario. “Este Summit cumple nueve años consolidándose como una cita imprescindible para el sector salud, donde convergen la medicina, la industria y la tecnología”, ha señalado Quintana, quien además ha anunciado el lanzamiento de un nuevo vertical de Forbes dedicado a la salud: “Nos permitirá estar presentes durante todo el año en un ámbito que nos ocupa y nos preocupa”.

CARRUSEL: Innovaciones terapéuticas y diagnósticas
El primer bloque, centrado en las innovaciones terapéuticas y diagnósticas, ha reunido a Guido Senatore, director médico de Bayer Iberia, Ana Zubeldia, directora general y Head de Oncología en España de Daiichi Sankyo, Luis Nudelman, director médico de AbbVie, Marta Moreno, vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España, Fernando Valpuesta, director general de Oncología de Takeda y Vanessa Vergara, directora médica de Clínicas IVI España y Portugal, bajo la moderación de Boi Ruiz García, fundador y presidente de Kha Barcelona, profesor de la Universidad Internacional de Catalunya UIC y ex consejero de Salud de la Generalitat de Catalunya.

La conversación ha abordado cómo avances como la medicina de precisión, los biomarcadores o la evidencia en vida real están redefiniendo la práctica clínica, poniendo el foco no solo en la innovación, sino en su capacidad real de llegar al paciente en condiciones de equidad y sostenibilidad. En este contexto, Boi Ruiz ha defendido la innovación como palanca estructural del sistema: “La innovación no solo mejora la salud individual, también permite ganar eficiencia y aporta valor al conjunto del sistema”.

Desde la práctica clínica, Vanessa Vergara, directora médica de Clínicas IVI España y Portugal, ha puesto el foco en cómo la innovación debe partir de retos sociales concretos como la baja natalidad: “Si entendemos el problema real, podemos desarrollar soluciones útiles en la clínica”. En este sentido, ha destacado el papel de la inteligencia artificial en reproducción asistida: “Nos permite predecir probabilidades de éxito con datos individuales, mejorar el diagnóstico y seleccionar el mejor embrión”, con un objetivo claro: “ayudar a más pacientes a cumplir su deseo de ser madres”.

Por su parte, Fernando Valpuesta, director general de Oncología de Takeda, ha subrayado la importancia de los ensayos clínicos y la colaboración con el sistema sanitario para garantizar el acceso temprano a la innovación: “España es un país clave para el desarrollo clínico y debemos reforzar ese posicionamiento”. Además, ha destacado el impacto de la inteligencia artificial en la investigación: “Estamos reduciendo hasta un 30% los tiempos de desarrollo de fármacos, acelerando la llegada de los tratamientos a los pacientes”.

En esta misma línea, Marta Moreno, vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España, ha defendido el cambio de paradigma hacia la medicina de precisión: “Ya no tratamos enfermedades, tratamos pacientes concretos”. Moreno ha insistido en el potencial de la inteligencia artificial para transformar el sistema, pero ha advertido de una gran contradicción: “Somos líderes en ensayos clínicos, pero tardamos más de 600 días en dar acceso a la innovación”. Por ello, ha reclamado un cambio de enfoque: “Tenemos que dejar de ver el medicamento como un gasto y empezar a verlo como una inversión en salud”.

Desde AbbVie, Luis Nudelman, director médico, ha situado al paciente en el centro del debate: “Todos somos, hemos sido o seremos pacientes”. En este sentido, ha defendido la necesidad de evolucionar el modelo: “No basta con desarrollar fármacos eficaces y seguros, tenemos que garantizar su accesibilidad”. Además, ha subrayado el momento actual de la ciencia: “Estamos viviendo una evolución fascinante, con terapias cada vez más personalizadas y con un impacto real en la vida de las personas”.

Por su parte, Ana Zubeldia, directora general y Head de Oncología en España de Daiichi Sankyo, ha destacado el momento de oportunidad que vive la innovación oncológica: “Tenemos la responsabilidad de aprovechar este punto de inflexión científico y tecnológico”. Ha puesto en valor avances como los anticuerpos conjugados: “Estamos logrando multiplicar la supervivencia en determinados cánceres”, aunque ha advertido de los retos de acceso: “No podemos permitir que la innovación dependa del código postal”, reclamando mayor equidad y agilidad en el sistema.

Finalmente, Guido Senatore, director médico de Bayer Iberia, ha puesto el foco en el potencial transformador de la terapia génica: “Estamos hablando de terapias que pueden cambiar la vida de los pacientes y de sus familias”. En este sentido, ha defendido una visión más amplia del acceso: “No es solo una cuestión de precio, es una cuestión de valor y de impacto real”, y ha abogado por anticiparse a los retos: “El futuro no es opcional, ya está aquí, y tenemos que construirlo de forma conjunta”.

En este punto, los participantes han coincidido en señalar una de las grandes tensiones del sistema: la innovación no suele fallar en el laboratorio, sino en su traslado al circuito asistencial. La evaluación, los tiempos de acceso y la organización de la atención siguen siendo los grandes cuellos de botella.
CASO DE ÉXITO: Miranza
Esa necesidad de aterrizar la innovación se ha materializado en el caso de Miranza, donde su director general, Ramón Berra de Unamuno, ha explicado cómo la digitalización de su red de clínicas ha permitido mejorar la eficiencia y transformar la experiencia del paciente. “Cada cinco segundos una persona en el mundo se queda ciega, y en el 80% de los casos se podría evitar”, ha señalado, subrayando que el gran reto es el acceso: “No tiene sentido la innovación si no llega a los pacientes”.

Berra ha defendido un modelo basado en la excelencia compartida y el uso de la tecnología, con especial protagonismo de la inteligencia artificial: “Nos ayuda a diagnosticar, tratar y hacer seguimiento del paciente”, especialmente en la detección precoz y la personalización de tratamientos. Para ello, ha destacado la importancia del dato: “La IA no es posible sin datos clínicos de calidad”.
En este sentido, ha explicado que Miranza opera con una historia clínica unificada y sistemas conectados en tiempo real: “Innovar es simplificar, para centrarnos en lo importante: cuidar”. Además, ha puesto el foco en la prevención como gran reto pendiente: “Hay enfermedades que no dan síntomas hasta que el daño es irreversible, así que llegar antes es clave”.
MESA REDONDA: Transformación digital y nuevos modelos de negocio
El segundo gran eje del Summit ha girado en torno a la transformación digital y los nuevos modelos de negocio. En esta mesa, Enrique de Porres, consejero delegado de ASISA, David Labajo, director de Innovación Southern Europe en Siemens Healthineers y Teo Sardà, CEO de Top Health Tech en Top Doctors Group, moderados por Jaime del Barrio Seoane, senior Advisor en Healthcare & Life Sciences y ex consejero de Sanidad y Servicios Sociales del Gobierno de Cantabria, han aterrizado el debate en una pregunta clave: cuánto de esta revolución tecnológica es ya una realidad clínica y cuánto sigue siendo promesa.

Como punto de partida, Jaime del Barrio ha planteado el reto de fondo: “La transformación digital no es el fin, es el medio para atender mejor a los pacientes”, situando el foco en su impacto real en diagnóstico, tratamiento y eficiencia del sistema.

Desde la perspectiva tecnológica, David Labajo ha subrayado que la inteligencia artificial ya está presente en múltiples niveles del sistema, aunque todavía no plenamente integrada en la práctica clínica: “La IA es probablemente el elemento más disruptivo hoy, pero donde menos desarrollada está es en su aplicación directa al paciente”. En este sentido, ha destacado su potencial en diagnóstico precoz, con ejemplos como el cáncer de pulmón: “Detectarlo en estadio temprano eleva la supervivencia por encima del 85% y reduce drásticamente el consumo de recursos”. Además, ha insistido en que el reto ya no es desarrollar tecnología, sino adoptarla: “Tenemos que trabajar la confianza y la formación de los profesionales para escalar su uso”.

En esa misma línea, Teo Sardà ha puesto el foco en el dato como eje del sistema: “El gran reto es integrar y estandarizar toda la información del paciente, desde su historial clínico hasta los datos de sus dispositivos”. Su objetivo, ha explicado, es avanzar hacia un modelo en el que el propio paciente gestione su información: “Que pueda decidir cómo y dónde compartir sus datos para mejorar la eficiencia del sistema”. Para ello, ha señalado una prioridad clara: “Si conseguimos que el 90% de los datos estén estructurados y disponibles, el salto será enorme”.

Por su parte, Enrique de Porres ha aportado la visión del aseguramiento, advirtiendo del alcance del cambio que ya está en marcha: “La inteligencia artificial va a transformar completamente todos los sistemas sanitarios; no es opcional, ya hemos empezado”. En su opinión, el impacto irá mucho más allá de la eficiencia operativa: “Vamos hacia un modelo en el que el sistema se anticipe al paciente, en lugar de esperar a que el paciente acuda”. Sin embargo, también ha señalado los límites: “La ciberseguridad es una línea roja, y la regulación actual es excesivamente compleja para avanzar al ritmo que exige la transformación”.

En conjunto, la mesa ha coincidido en una idea central: la tecnología ya está disponible, pero el verdadero desafío está en su implementación, escalabilidad y gobernanza, con el dato —su calidad, interoperabilidad y seguridad— como elemento crítico para convertir la innovación en impacto real en salud.
CASO DE ÉXITO: HM CINAC
En esta misma línea, el caso del centro HM CINAC ha puesto el foco en la aplicación real de la innovación, con la intervención de Juan Abarca Cidón, presidente de HM Hospitales, quien ha defendido el valor de la medicina traslacional como puente entre investigación y práctica clínica: “Es uno de los ejemplos más claros de cómo llevar la investigación desde el laboratorio hasta el paciente”.
Abarca ha explicado cómo este modelo, basado en equipos multidisciplinares y una fuerte inversión en investigación, ha permitido avanzar en patologías complejas como el Parkinson: “Nos planteamos no solo tratar los síntomas, sino frenar la evolución de la enfermedad”. En este sentido, ha destacado el desarrollo de terapias basadas en ultrasonidos focalizados que ya han logrado evidencia clínica: “Hemos conseguido demostrar, con nivel de evidencia uno, que podemos intervenir sobre la enfermedad”.

El presidente de HM Hospitales también ha subrayado el papel de la innovación tecnológica en nuevas líneas de tratamiento, como la apertura de la barrera hematoencefálica o la terapia génica: “Estamos iniciando ensayos pioneros a nivel mundial para modificar el curso de la enfermedad, no solo aliviarla”.
En conjunto, ha reivindicado este modelo como un ejemplo del potencial científico del sistema sanitario: “Esto demuestra lo que se puede conseguir con inversión, colaboración y visión a largo plazo en investigación aplicada”.
Tras el networking, el Summit ha girado hacia dos dimensiones clave para la transformación: el talento y el impacto social.
ENTREVISTA: El talento del sector salud
La conversación sobre formación, en formato entrevista, ha contado con Marta Rodríguez García, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de UNIE Universidad, en diálogo con Mar Muñoz, quien ha puesto sobre la mesa una cuestión clave: si el sistema está formando a los profesionales que exige la transformación sanitaria.

Como punto de partida, Mar Muñoz ha planteado el cambio de paradigma: “No solo estamos transformando cómo tratamos a los pacientes, sino cómo se organizan los equipos y cómo se toman decisiones”, abriendo el debate sobre la adecuación de las competencias profesionales al nuevo entorno.

En este contexto, Marta Rodríguez García ha defendido que la formación debe evolucionar al mismo ritmo que el sistema: “Los profesionales sanitarios tienen que acompañar esa evolución, y eso obliga a replantear cómo los formamos desde la universidad”. En su opinión, el modelo actual exige perfiles más completos: “Necesitamos profesionales con capacidad de adaptación, que sepan trabajar en equipos multidisciplinares, porque la calidad asistencial depende de esa coordinación”.
Además, ha subrayado que la digitalización no solo implica conocimiento técnico, sino criterio: “No basta con manejar tecnología; hay que entender su valor, evaluar la calidad del dato, detectar sesgos y comprender sus límites éticos”. En esta línea, ha insistido en equilibrar innovación y humanización: “La tecnología y la relación con el paciente deben convivir de forma natural en la práctica clínica”.

Rodríguez García también ha puesto el foco en el modelo formativo, basado en la combinación de simulación y práctica real: “La simulación permite entrenar en entornos complejos y seguros, pero es el contacto con la realidad asistencial lo que transforma al estudiante”. A ello se suma un ecosistema de colaboración amplio: “Trabajamos con hospitales, industria y asociaciones para diseñar programas alineados con la realidad del sistema”.
Asimismo, ha introducido un elemento cada vez más relevante en el debate sanitario: el bienestar del profesional: “Necesitamos profesionales capaces de cuidarse a sí mismos, porque solo así podrán cuidar de los demás”, vinculándolo directamente con la sostenibilidad del sistema.
En definitiva, ha resumido, el reto es estructural y a largo plazo: “El talento de hoy determinará cómo será la atención sanitaria del futuro, porque sin talento no hay transformación posible”.
DIÁLOGO A TRES: El impacto social de la innovación en salud
Por su parte, el diálogo sobre el impacto social de la innovación ha reunido a Carina Escobar Manero, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), Federico Plaza Piñol, director de Relaciones Corporativas y Asuntos Públicos de Roche Farma España y César Hernández García, director General de Cartera Común de los Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia del Gobierno de España, también moderados por Mar Muñoz, en una conversación centrada en cómo medir el valor en salud más allá del coste.

Desde la perspectiva de los pacientes, Carina Escobar ha defendido un enfoque centrado en resultados reales en la vida de las personas: “La innovación debe estar centrada en las personas y generar valor en términos de salud, calidad de vida, autonomía e igualdad de oportunidades”. En este sentido, ha insistido en que el acceso es clave: “Los pacientes creemos en la innovación cuando podemos acceder a ella”, alertando además de desigualdades territoriales y retrasos diagnósticos: “Un paciente puede tardar hasta dos años en ser diagnosticado”.

Por su parte, César Hernández ha ampliado el concepto de valor social, situándolo más allá del sistema sanitario: “El valor social incluye no solo salud, sino también impacto económico, empleo y bienestar en su conjunto”. Desde esta visión integral, ha subrayado la necesidad de un cambio de enfoque: “No podemos evaluar solo el precio de un medicamento sin tener en cuenta todo lo que aporta fuera del sistema sanitario”.

En esta línea, Federico Plaza ha defendido incorporar nuevas métricas en la evaluación: “Hay que trascender el beneficio clínico e incluir variables como la autonomía del paciente o su capacidad para llevar una vida digna”. Además, ha insistido en que la innovación puede aliviar la presión asistencial: “Un tratamiento eficaz puede reducir hospitalizaciones y dependencia, y eso también es valor para el sistema”.

Uno de los consensos del debate ha girado en torno a la necesidad de integrar indicadores y generar evidencia en vida real. Como ha señalado Escobar: “No se trata solo de tener indicadores, sino de saber cómo medimos el impacto en la persona y en el sistema”. En la misma línea, Plaza ha apuntado que “la ciencia de datos permite ya medir ese valor social con información en vida real”.
Sin embargo, también han surgido retos relevantes. Hernández ha advertido sobre la complejidad del modelo actual: “Hemos intentado sistemas muy complejos que no siempre funcionan; necesitamos enfoques más dinámicos y adaptados a la realidad”. Y ha lanzado una idea clave: “No es justo que todo el valor social recaiga únicamente sobre los presupuestos sanitarios”.
El papel del paciente en la evaluación ha sido otro de los puntos centrales. “Hay aspectos del valor social que solo puede explicar el paciente, como cómo vive su enfermedad o su calidad de vida real”, ha señalado Plaza. En esta línea, Escobar ha reivindicado mayor participación: “Los pacientes ya estamos preparados para evaluar y aportar evidencia desde nuestra experiencia”.
Como conclusión, el debate ha apuntado hacia un cambio de paradigma basado en colaboración y visión sistémica. “La clave es integrar y trabajar juntos”, ha resumido Hernández, mientras que Plaza ha apelado a la acción: “Hay que empezar, aunque sea con casos concretos, para convertir el valor social en una realidad medible”.
CONVERSACIÓN: Inspiración internacional
La dimensión internacional ha llegado con Alan Milburn, director de A.M. Strategy Ltd., ex ministro de Salud del Reino Unido y actual asesor del gobierno británico para asuntos de salud y la reforma del NHS, en conversación con Ignacio Riesgo, curator del Forbes Healthcare Summit, aportando una visión comparada sobre cómo abordar reformas estructurales en sistemas sanitarios complejos.

Milburn ha partido de un diagnóstico claro sobre el NHS británico: “Tres elementos estaban fallando: el modelo económico, el operativo y, sobre todo, el asistencial”. En el plano financiero, ha sido contundente: “Destinamos cerca del 40% del gasto público a sanidad, y eso sencillamente no es sostenible”. A ello se suma, según ha explicado, un modelo organizativo “demasiado centralizado para una sociedad donde el poder está cada vez más distribuido”.
Sin embargo, el mayor reto, ha subrayado, está en el propio modelo de atención: “El sistema fue diseñado para una atención episódica, pero hoy el 70% del gasto está ligado a enfermedades crónicas”. Esto obliga a repensar la relación con el paciente: “Tenemos que pasar de tratar enfermedades a predecirlas y prevenirlas”.
El plan a diez años impulsado por el Gobierno británico nace precisamente de esa transformación estructural. Un proceso que, como ha reconocido, no está exento de dificultades: “El primer año ha sido complejo, con conflictos con profesionales y tensiones en el sistema, pero estamos empezando a ver avances”. Entre ellos, ha destacado la mejora en la percepción pública: “La satisfacción con el NHS ha empezado a subir al ritmo más rápido en 30 años”.

Uno de los pilares del cambio es la digitalización. En este sentido, Milburn ha puesto en valor el papel de la app del NHS como puerta de entrada al sistema: “Ya la utilizan tres de cada cuatro adultos, y ha permitido evitar millones de citas innecesarias”. El objetivo, ha añadido, es claro: “Empoderar al paciente y aumentar su capacidad de decisión sobre su propia salud”.
Otro de los ejes clave es el paso de un modelo hospitalocéntrico a uno más cercano al paciente. “Queremos trasladar parte de la atención a entornos comunitarios, más accesibles y eficientes”, ha explicado, en línea con la creación de nuevos servicios de proximidad.
Además, ha defendido una visión abierta en cuanto a provisión de servicios: “No importa si el proveedor es público o privado; lo relevante es la calidad y la eficiencia”. En este contexto, ha apostado por fomentar la colaboración público-privada y dotar de mayor autonomía a los centros sanitarios.

La medición de resultados y la transparencia han sido otro de los puntos destacados. “Hemos clasificado a los proveedores según su rendimiento, y eso debe tener consecuencias”, ha afirmado, vinculando directamente financiación y resultados: “Si un hospital obtiene malas valoraciones, debería tener un impacto económico”.
Más allá del sistema sanitario, Milburn ha alertado también del impacto creciente de la salud en la economía, especialmente entre los jóvenes: “Por primera vez en décadas, la salud está frenando el crecimiento económico”. En Reino Unido, ha señalado, “un millón de jóvenes están fuera del sistema educativo y laboral, en gran parte por problemas de salud mental”.
En este contexto, ha defendido la necesidad de mantener el rumbo reformista pese a las dificultades: “El riesgo es que lo urgente desplace lo importante, pero si no actuamos, el sistema colapsará”. Y ha lanzado un mensaje claro sobre el futuro: “Tendremos que depender menos de más financiación y más de reformas profundas”.
CARRUSEL INSTITUCIONAL: Las reformas en España
El cierre institucional ha trasladado el foco al contexto español, en un carrusel moderado por Bárbara Manrique de Lara, directora editorial de Forbes Summit, donde responsables públicos y expertos han coincidido en la urgencia de abordar reformas estructurales del sistema sanitario.

Desde una perspectiva crítica, César Pascual Fernández, consejero de Salud del Gobierno de Cantabria ha advertido que el sistema vive “un momento incómodo e inquietante”, marcado por una inercia peligrosa: “Nos hemos acostumbrado a la ineficiencia, a las listas de espera y a la variabilidad territorial”. A su juicio, el principal reto no es financiero, sino organizativo: “Hay que rediseñar el sistema para responder a la cronicidad y garantizar la continuidad asistencial”.

En una línea similar, Fátima Matute Teresa, consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha señalado que el modelo actual es “rígido, obsoleto y reactivo”, y ha defendido una transformación profunda: “Tenemos que pasar del hospitalocentrismo a una continuidad asistencial real, donde la salud y el dato sigan al paciente”. Además, ha insistido en reforzar el papel de los profesionales: “Son el gran tesoro que sostiene el sistema”.

Por su parte, Manel del Castillo, director gerente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y presidente de CAIROS (Comité para la reforma del sistema de salud de Cataluña) ha puesto el acento en las limitaciones del modelo de gestión: “Seguimos gestionando organizaciones complejas con instrumentos administrativos del siglo XIX”. En su opinión, sin cambios estructurales en la gobernanza y en la autonomía de los centros, “será muy difícil avanzar hacia un sistema más eficiente y orientado al paciente”.

Desde La Rioja, María Martín Díez de Baldeón, consejera de Salud y Políticas Sociales del Gobierno de La Rioja ha introducido una visión más integradora, destacando el potencial de la colaboración: “Hay que sacar la cabeza del sistema sanitario y trabajar con otros ámbitos como el social o el educativo”. Asimismo, ha subrayado el papel clave de la prevención: “El éxito es que el paciente no llegue al hospital”.

El debate también ha evidenciado la dimensión política de las reformas. José Ignacio Echániz, ex consejero de Sanidad del Gobierno de la Comunidad de Madrid y ex consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha lamentado la falta de consenso: “Sin un clima de diálogo y estabilidad, es imposible abordar transformaciones a largo plazo”. Y ha añadido: “Necesitamos un plan de ruta compartido que trascienda los ciclos políticos”.

En clave más estructural, Javier Elola, director de la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS) ha apuntado a una barrera de fondo: “Llevamos décadas con el mismo diagnóstico y muy poca acción”. Para él, el reto es también cultural: “Necesitamos una reforma de nuestras propias cabezas para alinear lo que decimos con lo que hacemos”.

Entre las propuestas concretas, ha destacado la necesidad de cambiar los incentivos. “Si no tocamos los incentivos, todo seguirá igual”, ha afirmado Pascual, defendiendo “financiar por resultados en salud, medir y vincular la gestión a esos resultados”. Una idea compartida por varios ponentes, junto con la importancia de la evaluación, la transparencia y la rendición de cuentas: “Tenemos que dejar de hablar y empezar a rendir cuentas”.
En conjunto, el cierre ha dejado un mensaje claro: el sistema sanitario español sigue siendo sólido, pero está tensionado. Y, como han coincidido varios participantes, el reto ya no es diagnosticar los problemas, sino activar reformas reales que permitan hacerlo sostenible, equitativo y preparado para el futuro..

