En los últimos años, el panorama económico mundial ha entrado en un periodo de profunda transformación, lo que denominamos la gran reestructuración global. Este cambio se caracteriza por la interacción entre la disrupción tecnológica, las tensiones geopolíticas y la evolución de los flujos comerciales y de capital. Para los inversores institucionales, comprender estas dinámicas es esencial para afrontar las incertidumbres y oportunidades.
El excepcionalismo estadounidense: fundamentos y retos EE UU ha destacado por su sólido crecimiento económico, impulsado por productividad, innovación y un entorno normativo estable. Estos factores han sustentado un mercado favorable para los accionistas, atrayendo capital global y estableciendo puntos de referencia en materia de gobernanza y solidez institucional. Sin embargo, el modelo estadounidense se enfrenta a nuevas presiones, lo que lleva a los inversores a preguntarse si podrá seguir generando rentabilidades extraordinarias en un entorno global más competitivo y volátil, y cómo se comparan estos factores en Europa, Asia y los mercados emergentes.
Productividad: el punto de inflexión de la IA
La productividad se ha convertido en un factor clave del crecimiento y la inteligencia artificial está a punto de convertirse en una fuerza transformadora, con un impacto comparable al de los ferrocarriles, los ordenadores personales e Internet. Para los inversores, el ritmo y el impacto de las ganancias de productividad impulsadas por la tecnología son señales cruciales. La interacción entre el avance tecnológico e inversión determinará si las economías se adaptan sin problemas o se enfrentan a transiciones disruptivas, especialmente en el mercado laboral.
“La IA está a punto de convertirse en una fuerza transformadora, comparable al impacto de los ferrocarriles, los ordenadores personales e Internet”
Comercio, flujos de capital y cuenta corriente
El comercio y los flujos de capital están intrínsecamente vinculados, y el reequilibrio del sistema actual tendrá amplias repercusiones macroeconómicas y en los mercados. Los cambios en la política estadounidense ya han provocado cambios notables, como la repatriación de flujos de cartera, variaciones en la inversión extranjera directa y un mayor gasto fiscal fuera de EE UU. Algunos movimientos han impulsado repuntes bursátiles regionales a corto plazo, mientras que la inversión a largo plazo podría depender cada vez más de alineamientos geopolíticos, redefiniendo los flujos globales de capital.
Sostenibilidad de la deuda y dominio del dólar
La fortaleza económica de EE UU y el papel del dólar como moneda de reserva mundial han atraído el excedente de ahorro global. Sin embargo, el aumento del déficit presupuestario genera dudas sobre la estabilidad futura y la posible existencia de alternativas al dólar. Las previsiones sobre la relación entre la deuda y el PIB de EE UU son muy sensibles a las decisiones políticas. Los inversores deben estar atentos a las medidas políticas, como las inversiones en infraestructura digital, la adopción de la inteligencia artificial y el gasto estratégico en capital.
Cambiar el equilibrio: liberar el valor para los accionistas en un panorama normativo cambiante
Una sólida gobernanza empresarial y el estado de derecho han sido fundamentales para el atractivo inversor de EE UU, ya que ofrecen claridad jurídica, empoderamiento de los accionistas y mercados de capitales profundos y líquidos. Sin embargo, algunos elementos de la gobernanza empresarial estadounidense están evolucionando, con un aumento de la importancia de la alineación estratégica y un descenso del apoyo a las propuestas medioambientales y sociales.
Otros países están reforzando sus estándares de gobernanza como Japón y Corea, demostrando que la gobernanza puede ser una fuente de ventaja competitiva y un motor del rendimiento de las acciones.
A medida que los pilares de la productividad, la gobernanza y la estabilidad financiera se enfrentan a nuevas pruebas, los inversores institucionales deberán prestar atención a los siguientes acontecimientos:
-El ritmo y el impacto de las ganancias de productividad impulsadas por la tecnología, especialmente por la inteligencia artificial.
-La reconfiguración de los flujos comerciales y de inversión en un contexto geopolítico cambiante.
-Las respuestas políticas a la sostenibilidad de la deuda.
-La evolución de la gobernanza centrada en los accionistas, tanto en EE UU como en el extranjero.
Extrayendo conclusiones de todo esto, la cuestión ya no es si se avecinan cambios, sino cómo afrontarlos. Para los inversores institucionales, estar atentos a estas señales será clave para identificar los riesgos y oportunidades en la era de la Gran Reestructuración Global.
Mario González es Responsable del negocio de Capital Group en España, US off shore y LATAM.

