La entidad defiende que el marco de inversión ha cambiado «de forma estructural» y que la seguridad económica «ha pasado a condicionar cada vez más las decisiones de política industrial, energética, tecnológica y de asignación de capital» en un contexto marcado por el aumento de la tensión geopolítica y el repunte de la volatilidad.
«Estamos entrando en una fase de mercado en la que la seguridad económica, la soberanía energética, la deflactación, la reindustrialización y la reasignación global del capital pesan cada vez más en las decisiones de inversión», señaló el director de inversiones y socio del banco, Ignacio Fuertes.
En línea con este diagnóstico, Miraltabank resalta el impulso regulatorio y fiscal en sectores como la defensa, la digitalización, la transición energética y las infraestructuras, pero también la existencia de desajustes entre oferta y demanda en ámbitos como la energía, los semiconductores o los minerales críticos, entre otros.
Asimismo, la compañía remarca la consolidación de empresas con posición dominante en industrias esenciales, con capacidad de fijación de precios y mayor protección frente a la fragmentación de las cadenas de suministro.
Sobre el conflicto en Oriente Próximo, Miraltabank señala que, una vez disminuya la incertidumbre, «podrían volver a ganar protagonismo los activos de riesgo apoyados por unas condiciones financieras más estables y por el respaldo fiscal desplegado en distintas economías».
Entrando al detalle por carteras, en renta variable Miralta Narval Europea cerró el primer trimestre del ejercicio con una rentabilidad del 3,81% en su clase A que atribuye a la evolución al enfoque global macroeconómico. Entre sus inversiones destacan Carrefour, Engie, Basf, ASML, Norsk Hydro o Figures Technologies, entre otras.
En renta fija, Miralta SICAV Sequoia registró una rentabilidad negativa del 0,49% en su clase A debido a la «fuerte repreciación global de los tipos» a la presión sobre los tramos cortos y al «tono más ‘hawkish’ por parte de los bancos centrales». Así, el fondo reforzó coberturas de duración y crédito, recuperó exposición al dólar y mantuvo una cartera diversificada por sectores y geografías.
Por último, en renta fija apostó por deuda gubernamental y organismos supranacionales en geografías ricas en recursos naturales, bonos ligados a la inflación, en especial en el largo plazo italiano, deuda convertible en compañías como Eni, cuponer cero en Brasil y México y coberturas sobre crédito ‘high yield’.
La firma también ha reducido «de forma significativa» el peso del sector bancario y asegurador europeo «ante la confluencia de diferenciales en mínimos históricos y el posible deterioro del crédito privado». Al cierre de marzo, la TIR de la cartera se situaba en el 4,70%.

